y llevado por mi afecto a la Organización en la que llevo desde 1997, he pensado que aún podría serle útil. Siendo sincero también he de añadir que me han empujado a seguir muchísimos compañeros. En los últimos años se han iniciado en UDP una serie de programas muy importantes orientados a modernizar la estructura y el funcionamiento de la organización. Son procesos que aún no se han consolidado, y espero que en estos años podamos hacerlo definitivamente y dejar la organización perfectamente preparada para encarar los importantes retos de futuro a los que tendrá que enfrentarse.
–¿Cuáles son esos retos?
En primer lugar expandir la Organización lo más posible. La fragmentación no es buena para el movimiento asociativo y por tanto no lo es para el colectivo de mayores. Ahora más que nunca debemos estar hechos una piña, nuestros derechos son sagrados, nacimos siendo una organización reivindicativa y tenemos que seguir siéndolo.
Por otra parte, en unos pocos años el tercer sector en el que nos movemos ha experimentado un importante proceso de profesionalización. Tenemos que entender que para poder defender los derechos de nuestros socios y a la vez poder ofrecerles lo que nos demandan tendremos que competir con otras organizaciones que también están encarando procesos de modernización y profesionalización. Por eso es importante que nos pongamos al día en cuestiones tales como las nuevas tecnologías o la formación en gestión y comunicación de ong’s, por ejemplo. Para ello hemos puesto en marcha la Red Digital y la Escuela de Formación que nos ayudarán sin duda a alcanzar esos objetivos.
Otro de los asuntos a los que debemos prestar creciente atención es al de la búsqueda de nuevas fuentes de financiación. No podemos depender única y exclusivamente de las subvenciones de las distintas administraciones. Hay que trabajar muy seriamente el tema de la Responsabilidad Social Corporativa y establecer contactos y convenios con el mundo empresarial para poder desarrollar nuevos programas y atender nuevas demandas.
–¿Mejor contratar profesionales que formar a los asociados?
Trabajar con profesionales es necesario. Gestionar una residencia o un programa social lo deben hacer los profesionales, pero hay multitud de fórmulas de colaboración con los asociados para que éstos se constituyan en capital imprescindible para la realización de los distintos programas.
Por ejemplo, las web de las distintas asociaciones las deben mantener los asociados. Se les han dado cursos de formación para ello y nadie mejor que ellos para transmitir lo que hacen desde sus asociaciones. Pero debe haber detrás un profesional que mantenga la estructura y resuelva los problemas porque no puedes enseñar programación a los socios en unos meses. Hay que compatibilizar el trabajo con profesionales con la formación continua de los asociados porque los jubilados seguimos siendo magníficos profesionales.
–¿Cómo se mantiene unida y cohexionada una entidad que agrupa más de 1.900 asociaciones adheridas?
La pertenencia a UDP es un valor que entienden perfectamente todas las asociaciones adheridas. En nosotros se hace realidad el lema de “la unión hace la fuerza”. Los pioneros de UDP sabían mejor que nadie que para ser considerados como fuerza social, era necesario unirse. Ese legado que nos dejaron nuestros antecesores es el que debemos mantener y dejar a nuestros sucesores. La fuerza de UDP está en todas y cada una de las asociaciones y en todos y cada uno de nuestros asociados.
Por otra parte, los directivos tenemos la responsabilidad de estar siempre presentes allí donde nos llamen, por pequeña que sea la asociación que requiere nuestra presencia. Tenemos que mantener abiertas las vías de comunicación con todas las asociaciones y propiciar un constante intercambio de información.
Después, los congresos y encuentros que celebramos periódicamente nos ayudan a mantenernos unidos y a fomentar el espíritu de pertenencia al grupo.
–¿Qué le da y qué le quita la presidencia de UDP?
Me aporta la sensación de no estar jubilado, de estar activo y con preocupaciones que hacen alejarse a otras que seguro me causarían depresión y no favorecerían precisamente mi salud.
Por el contrario, una dedicación tan exclusiva como la que yo realizo me impide satisfacer algunas de las aficiones que yo pensaba realizar al llegar a la jubilación, pero en fin, creo que todavía tendré tiempo.
Lo que más me cuesta es el tener que ausentarme de casa y no poder estar con mi mujer tánto como quisiera. Y lo que más me satisface es acumular día a día un mayor número de compañeros, de amigos que se desviven conmigo siempre que voy a visitar cualquiera de nuestras asociaciones a lo largo y ancho de España, así como las de fuera de España.