Los participantes pasaron
por pruebas que incluían cuestionarios
para evaluar la soledad, clasificaciones de
demencia y enfermedad de Alzheimer, así
como evaluaciones de su razonamiento, aprendizaje
y capacidades de memoria, todo ello al inicio
del estudio y anualmente durante cuatro años.
La soledad fue medida en una escala del uno
al cinco en la que las puntuaciones más
altas indicaban una mayor soledad.
Al inicio del estudio, las
puntuaciones medias sobre soledad en los participantes
eran del 2,3. Durante el periodo de estudio,
76 individuos que desarrollaron demencia reunieron
los criterios de la enfermedad de Alzheimer.
El riesgo de desarrollar
la enfermedad ascendió aproximadamente
un 51% por cada puntuación de la escala
de soledad, de tal manera que una persona
con una soledad alta tenía alrededor
de 2,1 veces el riesgo de desarrollar enfermedad
de Alzheimer que una persona con una baja
puntuación. Los autores del estudio
explican que las autopsias realizadas en los
90 individuos que murieron durante el estudio
no mostraron una relación directa entre
la soledad y las características cerebrales
de la enfermedad de Alzheimer. Los resultados
sugieren que la soledad podría contribuir
al riesgo de una demencia similar a la enfermedad
de Alzheimer.
El mecanismo que subyace
al vínculo entre la demencia y la soledad
no está claro, aunque señalan
que los sistemas neuronales que subyacen a
la conducta social podrían estar menos
elaborados en las personas solitarias y, como
resultado, ser menos capaces de compensar
a otros sistemas neurales deteriorados por
un trastorno neurológico asociado a
la edad.
“En los seres humanos,
la soledad se ha vinculado en el pasado a
una menor capacidad para las habilidades relacionadas
con la interacción social”, explican
los autores del estudio. “Por lo tanto,
es posible que los mecanismos neurológicos
que subyacen al comportamiento social estén
menos desarrollados en las personas aisladas,
y esto debilite su capacidad para superar
el deterioro de zonas cerebrales dañadas
por patologías vinculadas a edades
avanzadas”, concluyen.