Para la mayoría de los
trabajadores españoles, la tercera edad
llega mucho después de la jubilación:
a los 75 años. Sin embargo, la edad hasta
la cual los trabajadores de los países
encuestados consideran que pueden trabajar oscila
entre los 62 y 69 años.
Esta realidad contrasta fuertemente
con el deseo de los trabajadores españoles
sobre la edad ideal para jubilarse (56 años).
Un fenómeno a destacar en España
es el de la jubilación anticipada. Así,
un 63% de los encuestados se ha jubilado antes
de los 65 años, tratándose en
un 65% de los casos, de una jubilación
voluntaria. A pesar de este hecho, los españoles
trabajan hasta una edad tardía, ya que
la edad real de jubilación prevalente
en todos los países participantes de
la encuesta son los 61 años.
Es de destacar que las personas
activas presentan una percepción más
positiva que las jubiladas, viendo en la tercera
edad una época asociada con el descanso,
la paz y la calma (38%), mientras que las jubiladas
la relacionan con vejez, dependencia, problemas
de salud e incluso la muerte (29%)
La llegada de la jubilación
supone un cambio en la rutina de las personas
y a la hora de imaginar esta etapa, el 55% de
los trabajadores encuestados sueña con
viajar, hacer deporte (13%) y cuidar de la familia
(15%). Solo esta última actividad se
realiza cuando se investiga a las personas jubiladas
(18%), prefiriendo no hacer nada (19%) o simplemente
pasear (19%).
A la hora de prepararse para
la jubilación, los trabajadores son cada
vez más previsores en la mayoría
de los países, sobre todo los anglosajones,
como Estados Unidos y Reino Unido. Sin embargo,
la imprevisión parece ser la regla general
en nuestro país. Así, el porcentaje
de trabajadores que ha preparado su jubilación
en España (39%) se encuentra por debajo
de la media, situando a España como séptima
del ranking encabezado por EEUU (85%) y Reino
Unido (74%). A pesar de la tendencia a adelantar
esta etapa de la vida, el ahorro mensual que
realizan los trabajadores para la jubilación
es pequeño: un promedio de 162 euros
al mes, una cantidad que en su escasez, sólo
es superada por Portugal (108) y China (61)
y que contrasta con los 547 ahorrados mensualmente
por los estadounidenses, los 390 de los australianos
o los 322 euros de los ingleses.
 |
Para los jubilados españoles,
la pensión proviene en un 92% de los
casos de la contribución legal realizada
a través de la Seguridad Social. A su
vez, un 61% percibe sus ingresos como consecuencia
de la contribución voluntaria que realizó
en su día a través de la empresa
en la que trabajaba, y el 63%, por su propia
contribución voluntaria a través
de la empresa. Por otra parte, la población
trabajadora elige basarse más en soluciones
individuales complementarias que lo que lo hacía
en su tiempo la población jubilada: un
38% cuenta con un plan de pensiones individual,
un 36% contribuye a un plan de seguros de vida,
y un 31% aporta para un plan de seguros de ahorro.
La mayoría de los españoles, tanto
trabajadores (95%) como jubilados (93%), consideran
que el Estado debe continuar siendo el principal
proveedor de los ingresos de jubilación.
Sin embargo, una minoría significativa
y creciente (el 47% de los trabajadores y el
44% de los jubilados) está de acuerdo
con la responsabilidad individual. A su vez,
tanto el 49% de los trabajadores como el 43%
de los jubilados opinan que el empresario también
debe proporcionar asistencia.
Dos tercios de los trabajadores
españoles cree que la Seguridad Social
tiene problemas graves, pero solo el 11% opina
que está en crisis. De forma general,
la población es bastante optimista acerca
de la sostenibilidad del actual sistema de pensiones:
el 68% supone que este sistema se mantendrá
cuando tengan 75 años siendo los españoles
los europeos que más confían en
la sostenibilidad de su sistema de pensiones.
Otro dato a destacar radica en que los países
del sur de Europa (Portugal, España,
Italia y Francia) consideran que los integrantes
de la Unión Europea deben compartir el
mismo sistema de pensiones, opinión que
no es compartida por los países del norte
de este continente.
Tanto los trabajadores (60%)
como los jubilados (65%) españoles opinan
que los ingresos de jubilación son inferiores
al último salario. Así, las pensiones
de los españoles, con una media de 861
euros, se encuentran entre las más bajas
de Europa, y no alcanzan a cubrir el importe
requerido para los gastos domésticos
(1.057 euros). A pesar de la disminución
de los ingresos de jubilación, el 70%
de los trabajadores y el 65% de los jubilados
creen que no empeorarán su calidad de
vida. En el estudio también se destaca
que un 88% de los jubilados españoles
son propietarios de su casa, lo cual sitúa
a los españoles por encima del promedio,
junto a los japoneses y estadounidenses.
Tanto los trabajadores (76%)
como los jubilados (81%) están bastante
o muy satisfechos con la calidad de la atención
sanitaria en España. A su vez, casi todos
(97% de los jubilados y 96% de los trabajadores)
se benefician de la cobertura del seguro sanitario
de los programas legales obligatorios, y como
complemento, el 42% de los trabajadores cuentan
con programas empresariales, y el 20%, con programas
privados individuales.
El 92% de las personas trabajadoras
y el 71% de las jubiladas declaran sentirse
sanas y una gran mayoría confía
en que una dieta sana (57% de los trabajadores
y 51% de los jubilados) y hacer algo de ejercicio
(52% de los trabajadores y 41% de los jubilados)
es suficiente para mantenerse sanos.
De forma global, los españoles
se sienten bien manifestándose "felices"
ó "muy felices" el 90% de los
trabajadores y el 73% de los jubilados. Sin
embargo, si comparamos estos datos con el resto
de los países investigados, en España,
la situación presenta un carácter
dual: los trabajadores "muy felices"
se sitúan por encima del promedio (33%),
junto con EE.UU. (38%), Reino Unido (36%) y
Bélgica (34%). Sin embargo, sólo
el 20% de los jubilados españoles afirma
sentirse "muy feliz", cifra claramente
inferior a la presentada por los norteamericanos
(51%), ingleses (40%) y belgas (37%).