¡Qué
se nos críe bien!
(Artículo publicado en la web social
de Europa Press)
El Sistema de Atención
a la Dependencia que acaba de nacer es una “criatura”
esperada por todos los agentes del tercer sector
desde hace muchos años. Empresarios sociosanitarios,
organizaciones no gubernamentales, profesionales,
geriatras, asociaciones de mayores, familiares
y, por supuesto, los afectados por cualquier
tipo de dependencia clamábamos por una
ley protectora de este tipo, prometida por nuestros
gobernantes legislatura tras legislatura.
Por primera vez en mucho tiempo
la gran mayoría del arco parlamentario
se ha puesto de acuerdo en sacar adelante una
ley de la trascendencia que tiene ésta.
Hoy todos estamos de enhorabuena porque el sistema
ha nacido, ya está aquí y ahora
queremos disfrutar de él lo más
rápido posible. Pero hemos de recordar
que el llamado cuarto pilar del Estado de Bienestar
debe conformarse como una base sólida
del derecho universal recientemente adquirido
de recibir atención profesional cuando
uno la necesite. Y eso no se hace de la noche
a la mañana.
La dificultad en aplicar una
ley que establece un derecho universal, por
lo tanto igual para todos, en materias cuyas
competencias están transferidas a las
comunidades autónomas y a los ayuntamientos
es grande. En mi opinión ese es uno de
los grandes retos a los que nos enfrentamos:
conseguir crear un sistema capaz de atender
a todos igual en todos los territorios españoles.
Son muchos los aspectos que
hay que pulir en la entrada en vigor del sistema,
y complejos en su aplicación. Quiero
recordar aquí que en Alemania tardaron
20 años en que el sistema rodara de manera
eficaz, ¡y son alemanes! No quiero extenderme
más de lo necesario, por lo que mencionaré
sólo algunos de los más urgentes.
Para que el sistema funcione
es imprescindible que exista coordinación
sociosanitaria. Los equipos de valoración
deben estar formados por profesionales de lo
social y por profesionales de la salud. Es la
única forma de que la valoración
y el plan individual de atención resultante
sean útiles.
Para ello hay que dotar al
sistema de las herramientas necesarias. Proponemos
un Sistema de Información único,
donde se almacenen actualizados todos los datos
de cada solicitante, al que puedan acceder todos
los profesionales implicados y, por supuesto,
los afectados. El conocimiento de la disponibilidad
de la oferta y la participación de diferentes
agentes en el proceso de reinformación
y valoración, quedará garantizada
a través de una de las funcionalidades
del SI (sistema de información) que permitirá
el conocimiento “on line” de la
disponibilidad de recursos y servicios acreditados.
La administración u órgano competente,
le proporcionaría de modo proactivo la
información necesaria en relación
a la disponibilidad real de centros y servicios,
que complementada con información relativa
a las características de los mismos,
facilitaría la libre elección
por parte del beneficiario del sistema.
También creemos necesaria
la creación de la figura del gestor del
caso o del profesional de referencia. Su función
será la gestión y el seguimiento
de las contingencias y del día a día
de las personas que entran en el sistema, aportando
la seguridad y el apoyo necesarios para encontrar
respuestas en cada momento y en cada situación,
asumiendo una actitud proactiva. Se trata de
no dejar al ciudadano sólo ante las distintas
administraciones, sino de ofrecerle una persona
que le llevará de la mano por los distintos
pasos a realizar, a menudo complejos.
El Sistema de Información
La gran complejidad de agentes y procesos a
realizar para la completa gestión de
la demanda, exige de una herramienta de trabajo
capaz de garantizar la participación
de todos los profesionales implicados y a su
vez, capaz de facilitar todas las funciones
que se exigirán al Sistema de Atención
y Ayuda a la Dependencia (SAAD): Información,
valoración, orientación y seguimiento.
Ello se traduce en funcionalidades
tales como:
La gestión de solicitudes y demandas
de valoración; la gestión de expedientes;
la gestión de las agendas de los profesionales,
en un intento de garantizar el control de los
tiempos de respuesta a las solicitudes de valoración
y lograr la máxima eficiencia; el conocimiento
directo sobre la disponibilidad de recursos:
la base de datos sobre recursos existentes y
su disponibilidad y ocupación real; el
análisis de las demandas, esencial para
conocer las necesidades reales de la población
y poder llevar a cabo una planificación
posterior de la oferta de servicios, prestaciones
y recursos necesarios para atenderlas.
Desde UDP queremos señalar
la importancia de que todos los establecimientos
de atención a dependientes deben pasar
controles de calidad que aseguren la profesionalidad
y excelencia en la prestación de los
servicios. Cuando una familia elija dónde
quiere que su familiar dependiente sea atendido,
debe tener la absoluta garantía de que
queda en buenas manos y bajo la responsabilidad
de las administraciones.
Como todo en esta vida, si
queremos prestaciones de calidad habrá
que pagarlas. El sistema debe tener una financiación
suficiente. Si hemos decidido dar el paso de
poner en marcha el sistema, hagámoslo
con todas las consecuencias, y la calidad está
estrechamente relacionada con la financiación,
tanto en las instalaciones como en los profesionales
que atiendan a los usuarios del sistema.
Además, para conseguir
una prestación de calidad requiere de
otro aspecto fundamental: disponer de personal
formado y cualificado, capaz de prestar una
atención profesionalizada desde la estabilidad
de una formación adecuada y unas condiciones
laborales que aseguren la permanencia en el
puesto de trabajo.
Hoy por hoy este aspecto añade otro reto
a la implantación del sistema, puesto
que el sector no dispone del suficiente número
de profesionales debidamente cualificados y
las retribuciones de éstos no están
a la altura del trabajo que realizan.
Por último, la posición
de UDP en lo referente al copago es clara. Está
claro que el sistema necesita de las aportaciones
e los usuarios si queremos que sea sostenible.
Pero vemos que el peligro está en que
un derecho universal deje de serlo para un importante
sector de población que son las clases
medias. Por ello es necesario establecer un
copago máximo que nosotros estimamos
en el 30% del coste del servicio. De ahí
para abajo que cada cual pague en función
de su renta.
El 80% de los usuarios del
SAAD son y serán personas mayores. Todos
estamos de acuerdo en la necesidad de implantar
el Sistema Nacional de Dependencia. Hay un amplio
consenso social en este sentido. Todos los que
trabajamos en defensa de los intereses de las
personas mayores nos alegramos de que el Sistema
ya esté en marcha. Pero debemos mimar
a esa criatura recién nacida y cuidarla
ahora que es más vulnerable. El camino
no será fácil, pero sin duda merecerá
la pena, porque ella será quien nos cuide
a nosotros cuando nos haga falta.
Luis
Martín Pindado
Presidente de la Unión Democrática
de Pensionistas y Jubilados de España,
UDP.
Vicepresidente del Consejo Estatal de
Personas Mayores |
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