1.-
Nosotros,
los representantes de los estados miembros
de la Comisión Económica de
las Naciones Unidas para Europa (Cepe),
reunidos en la Conferencia Ministerial sobre
el Envejecimiento, celebrada del 6 al 8
de noviembre de 2007 en León (España),
reafirmamos nuestro compromiso, contraído
en la Declaración Ministerial de
Berlín de 2002, de llevar a la práctica
la Estrategia Regional de Aplicación
del Plan de Acción Internacional
de Madrid sobre el Envejecimiento.
2.-
Celebramos
el continuado aumento de la longevidad
como un logro importante de nuestras sociedades,
y observamos con reconocimiento los cambios
y las adaptaciones efectuados en respuesta
al envejecimiento. Al mismo tiempo, somos
conscientes de que, en la mayoría
de los países de la Cepe, el proceso
de envejecimiento demográfico y
el comienzo de la disminución de
la población en edad de trabajar
está poniendo fin al período
del denominado dividendo demográfico.
Esto acarrea consecuencias importantes
y de gran alcance para todas las esferas
de la sociedad. Consideramos que, desde
la aprobación de la Estrategia
Regional de Aplicación hace cinco
años, la necesidad de ajustarse
al cambio demográfico se ha hecho
más acuciante.
3.-
Somos conscientes de que el ritmo
del proceso de envejecimiento presenta
diferencias considerables en los distintos
países de la región de la
Cepe. En la mayoría de estos países,
el rápido envejecimiento de la
población exige medidas inmediatas;
en otros, se ha pronosticado que la relativa
juventud de la estructura de edad durará
muchos años, por lo que quizá
dispongan de más tiempo para el
ajuste.
4.-
Los Estados miembros de la Cepe
han emprendido medidas significativas
en materia de políticas con el
fin de cumplir los diez compromisos de
la Estrategia Regional de Aplicación,
pero todavía queda mucho por hacer.
Muchos países de la región
consideran que el aumento de la edad de
jubilación, el mejoramiento de
los cuidados domiciliarios administrados
a las personas de edad sobre la base de
la libre elección y la reducción
de la pobreza en la vejez son el fruto
de las políticas que adoptaron
en relación con estas situaciones.
La aplicación y supervisión
de la Estrategia Regional permitieron
logros tales como el mejoramiento de la
coordinación entre distintas esferas
que han de regularse en el ámbito
nacional y el aumento de la participación
de los ciudadanos en la formulación
de políticas relacionadas con el
envejecimiento, en particular la participación
por medio de una sociedad civil y una
comunidad científica organizadas.
5.-
Seguimos decididos a alcanzar el
objetivo último de una sociedad
para todas las edades basada en el respeto
de los derechos humanos, la cohesión
social y la igualdad de oportunidades
para los hombres y las mujeres de todas
las edades. Perseguimos este objetivo
reafirmando los principios de independencia,
participación, cuidados, realización
del potencial propio y dignidad consagrados
en los Principios de las Naciones Unidas
en favor de las personas de edad.
6.-
Estamos
comprometidos a seguir promoviendo la
integración del envejecimiento
en todas las esferas de política
en el ámbito local, nacional e
internacional. Estas políticas
deberían basarse en los principios
de la reciprocidad, la equidad y la interdependencia
entre generaciones; deben tener un carácter
global, estar adecuadamente coordinadas
y respetar las consideraciones de género,
como es el caso del enfoque incluyente
de la Estrategia Regional de Aplicación.
Nos comprometemos a proteger los
derechos de las personas de todas las
edades y a impedir la discriminación
por motivos de edad.
7.-
Fomentar
una imagen positiva de las personas de
edad, en particular mediante el sistema
educacional y campañas en los medios
de difusión, puede contribuir en
gran medida a que se aprecie de manera
más generalizada la aportación
que estas personas pueden hacer a la sociedad.
Alentamos el desarrollo de actividades
para dar a conocer entre el público
la contribución que las personas
de edad pueden hacer a la sociedad.
8.-
El civismo activo, el dinamismo de la
sociedad civil y la interacción
entre los ciudadanos y el Estado son imprescindibles
para lograr una sociedad para todas las
edades. Estos requisitos fomentan la cohesión
social, ayudan a superar la discriminación
por motivos de edad y dotan a las personas
de edad y a los jóvenes de los
medios de valerse por sí mismos
y de trabajar juntos. Confirmamos que,
para promover la participación,
es fundamental contar con un entorno propicio
a la educación permanente y al
envejecimiento activo, con acceso a las
tecnologías modernas de la información
y las comunicaciones, y con el voluntariado
y la acción cívica. Consideramos
importante promover la participación
de las personas, a medida que envejecen,
en la vida económica, social, cultural
y política de su sociedad. El fomento
de las posibilidades de acción
de las personas de edad y la promoción
de su participación plena son cruciales
para el envejecimiento activo, y deben
impulsarse por medio de medidas apropiadas.
9.-
Estamos decididos a proseguir nuestros
esfuerzos por ajustar los sistemas de
protección social a fin de evitar
la pobreza y la exclusión social
y mejorar la calidad de vida a todas las
edades. Consideramos que los cambios graduales
se absorben más fácilmente,
y a un costo menor, que las acciones repentinas
emprendidas con el fin de alcanzar metas
específicas a corto plazo. Nos
esforzamos por implantar reformas y políticas
oportunas, con la mirada puesta en la
sostenibilidad del sistema de protección
social. En todas las fases de la reforma,
nuestro objetivo debe ser alcanzar niveles
suficientes en relación con las
pensiones, las disposiciones sobre la
atención sanitaria, personal y
familiar, y la vivienda. Subrayamos la
importancia de idear políticas
que velen al mismo tiempo por la eficiencia
económica y por la seguridad social,
y de desarrollar sistemas de protección
social que tengan una cobertura más
amplia y eficaz, y respondan a las necesidades
y circunstancias de cada país.
10.-
Estamos decididos a seguir promoviendo
políticas que permitan a las personas
alcanzar una edad avanzada más
sana y con más seguridad, así
como vivir con independencia y dignidad.
Recalcamos que para alargar la vida sin
discapacidades y para mejorar la calidad
de vida a edades avanzadas, estas políticas
deben ocuparse de la promoción
de la salud, de los estilos de vida saludables,
de la rehabilitación y del fomento
de las posibilidades de acción
en todas las fases de la vida, y deben
mejorar la prevención y el tratamiento
y los cuidados dispensados a las enfermedades
y discapacidades relacionadas con la edad
avanzada.
11.-
Afirmamos que, para cumplir su propósito,
toda estrategia sobre los cuidados debe
hacer lo posible por encontrar el equilibrio
entre el trabajo remunerado y la vida
familiar, y entre los distintos proveedores
de cuidados, ya sean del sector público
o privado, miembros de la familia o entidades
de la sociedad civil. Pedimos que se apoyen
las actividades de prestación de
cuidados a las personas de edad y a los
necesitados de ayuda. Es necesario formular
políticas específicas ante
el número creciente de discapacitados
mentales. Estamos decididos a mejorar
y hacer sostenibles los servicios de prevención
y cuidados destinados a las personas de
edad y a los necesitados de ayuda y cuidados,
principalmente para quienes deciden permanecer
en sus hogares, y a mejorar la coordinación
entre proveedores de cuidados.
12.-
Consideramos que la accesibilidad, la
dignidad, los niveles de calidad y muy
especialmente la protección contra
el maltrato y el abandono de las personas
de edad plantean retos importantes en
la esfera de la administración
de cuidados. Asimismo, somos conscientes
de la contribución que hacen a
la sociedad las personas que prestan cuidados
y promovemos la formulación de
políticas en su favor. Todos los
hombres y mujeres de cualquier edad deberían
disfrutar de acceso equitativo y universal
a la atención sanitaria y a los
servicios y asistencia sociales en función
de sus necesidades, así como a
instalaciones y servicios que cumplan
la normativa aprobada. Dicha normativa
debe tener en cuenta el principio fundamental
de la dignidad en el trato dispensado
a todos. Para que todas las personas reciban
una atención de calidad es indispensable
contar con recursos públicos suficientes,
con sólidos sistemas estructurados
y no estructurados para el suministro
de cuidados de larga duración,
con profesionales de los cuidados que
estén especializados y sensibilizados,
y con mecanismos de control de calidad.
13.-
Somos
conscientes de que, en el actual contexto
de longevidad creciente, debe introducirse
una flexibilidad mayor en las transiciones
que tienen lugar a lo largo de la vida
entre la educación, el trabajo
y la jubilación, a fin de que cada
persona pueda tomar sus propias decisiones
en materia de situación familiar
y seguridad social. De este modo se contribuye
a realizar el potencial de los hombres
y mujeres de todas las edades en beneficio
de la sociedad, se les permite sentirse
realizados y se contrarresta la discriminación
por motivos de edad.
14.-
Consideramos
que el crecimiento económico es
un factor importante para lograr una sociedad
para todas las edades. A fin de impulsar
el crecimiento económico en una
sociedad que envejece, deberíamos
sacar el máximo partido de la experiencia
y la competencia que las personas de edad
han adquirido a lo largo de sus vidas.
Una fuerza de trabajo de mayor edad puede
contribuir a incrementar la productividad.
Deberían suprimirse los obstáculos
y las medidas disuasivas que se oponen
a la prolongación de la vida laboral
activa, y los entornos de trabajo deberían
adaptarse al envejecimiento de la fuerza
de trabajo, de modo que, quienes así
lo deseen, puedan seguir trabajando. Estas
medidas también contribuirían
a luchar contra la pobreza entre las personas
de edad. La salud es un elemento intrínseco
del crecimiento económico, pues
la buena salud y la capacidad de trabajar
constituyen los cimientos de una vida
laboral más larga y de una tasa
de empleo mayor.
15.-
Los productos
y servicios que tienen en consideración
las preferencias y necesidades de las
personas de edad mejoran la calidad de
vida y contribuyen a la vida independiente.
Por consiguiente, fomentamos el diseño
de entornos, productos y servicios que
satisfagan las necesidades de las personas
de cualquier edad y tengan particularmente
en cuenta las necesidades especiales de
las personas de edad. Alentamos a los
gobiernos y las empresas a prestar atención
a estos productos y servicios, y a aprovechar
las oportunidades económicas que
ofrecen. Debería ampliarse el acceso
a la ayuda y los dispositivos tecnológicos.
16.-
Somos conscientes
de que la educación permanente
puede contribuir al crecimiento económico,
pues aumenta las posibilidades de que
hombres y mujeres de cualquier edad contribuyan
al mercado de trabajo. Al mismo tiempo,
el propio proceso de aprendizaje promueve
la participación en la sociedad
y la posibilidad de realizarse. Nos esforzamos
por adoptar una perspectiva del aprendizaje
que tenga en cuenta la vida entera, y
por crear entornos e incentivos que promuevan
la educación permanente, para que
los ciudadanos de todas las edades y grupos
sociales puedan conseguir y conservar
trabajos mejores.
17.-
Estamos
decididos a promover la solidaridad intergeneracional
como uno de los pilares importantes de
la cohesión social y de la sociedad
civil. Favorecemos las iniciativas destinadas
a sensibilizar al público sobre
el potencial de los jóvenes y de
las personas mayores, y a promover la
comprensión del envejecimiento
y alentar la solidaridad intergeneracional.
18.-
Somos concientes
de que las tasas de natalidad muy bajas,
si persisten durante mucho tiempo, pueden
complicar en gran medida los problemas
asociados al envejecimiento demográfico
en el futuro. Nos comprometemos a formular
políticas favorables a la familia
que tengan por objetivo conciliar la vida
laboral con la familiar, y especialmente
con la responsabilidad de atender a familiares
a cargo. Las políticas de este
tipo pueden contrarrestar un descenso
de la tasa de natalidad a niveles muy
bajos y pueden propiciar un aumento de
la tasa de empleo. Las personas, mayoritariamente
mujeres, que tienen la responsabilidad
de cuidar de alguien deben recibir apoyo
en el desempeño de esa labor, deben
contar con protección contra la
marginación en sus actividades
profesionales y en los sistemas de protección
social, y deben contar con información
y oportunidades de formación.
19.-
Exhortamos
a que se estreche la cooperación
internacional para poner en práctica
la Estrategia Regional de Aplicación
del Plan de Acción Internacional
de Madrid sobre el Envejecimiento y la
Declaración Ministerial de León,
y para que en ese proceso se tengan en
cuenta las necesidades de los países
con capacidad y recursos más limitados.
Acogemos con satisfacción el intercambio
de experiencias y buenas prácticas
que tuvo lugar en el marco de la colaboración
de la Cepe con el Centro Europeo de Viena,
afiliado a las Naciones Unidas, y tomamos
nota con gratitud del apoyo financiero
aportado por Austria, España y
el Fondo de Población de las Naciones
Unidas. Recomendamos que estas actividades
continúen llevándose a cabo
y sigan desarrollándose con miras
al segundo ciclo de examen y evaluación,
que ha de tener lugar de 2008 a 2012.
20.-
Somos
conscientes de que la investigación
es fundamental para el diseño de
políticas y programas eficaces.
Deberían seguir reforzándose
y desarrollándose las infraestructuras
de investigación sostenibles y
la cooperación intersectorial.
21.-
Acogemos
con agrado las contribuciones voluntarias
de los Estados miembros de la Cepe y de
la comunidad internacional de donantes
en apoyo de la cooperación internacional
para promover la aplicación de
la Estrategia Regional y compartir la
experiencia adquirida en su aplicación
y supervisión.
22.- Reafirmamos
que la Cepe y el Centro Europeo de Viena
desempeñan una función de
ayuda a los Estados miembros para la puesta
en práctica de la Estrategia Regional
de Aplicación del Plan de Acción
Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento
y la Declaración Ministerial de
León.
23.-
Expresamos
nuestro agradecimiento al Reino de España
por haber sido anfitrión de la Conferencia
Ministerial de la Comisión Económica
para Europa sobre el Envejecimiento de 2007
y por su hospitalidad.