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A fondo / 9-2008

 X Congreso Estatal del Voluntariado


Redescubriendo el voluntariado

En el X Congreso Estatal de Voluntariado: Redescubriendo el Voluntariado, celebrado en Gijón los días 4 y 5 de Diciembre de 2007, se han reunido alrededor de 600 congresistas, ponentes, conferenciantes, personas voluntarias y representantes de diversas organizaciones, entidades e instituciones, de distintas Comunidades Autónomas que han debatido y reflexionado en torno a dos ejes temáticos: el balance de la situación actual del voluntariado tras diez años de normativa legal y congresos, así como el análisis de la necesidad y de la importancia del trabajo en red. Todo ello estructurado alrededor de conferencias marco, mesas redondas simultáneas, grupos de debate y espacios póster y de comunicación multimedia.

Este espacio de reflexión y debate, de enriquecimiento e intercambio de experiencias, ha permitido extraer las siguientes conclusiones:

La sociedad está inmersa en un proceso de cambio. Las sociedades son cada vez más heterogéneas y competitivas y esto genera crisis en las políticas tradicionales. Cada individuo parte con unas condiciones determinadas que le diferencian del resto. Es muy importante trabajar desde esta lógica.

El voluntariado debe ser capaz de trabajar con la tensión que generan estos cambios tratando de conseguir equilibrios; gestionar esa competitividad para generar la cohesión social, trabajar las conexiones globales, reforzar las vinculaciones locales y viceversa. Ser nudo y construir red.

Estos cambios, que impactan en diferentes ámbitos de la vida de las personas y generan una fractura en el concepto de ciudadanía, conducen a la desvinculación del individuo de su entorno más inmediato. El voluntariado se encuentra inmerso en este proceso y, por tanto, debe trabajar en torno al desarrollo del concepto de ciudadanía, entendida ésta como el conjunto de valores (igualdad, diversidad y autonomía) que define a las personas como miembros de pleno derecho de una sociedad.

Desde el voluntariado y en el ámbito de los valores se ha de recuperar esa idea de igualdad, de empoderamiento, concediendo protagonismo y autonomía personal e incorporando también la idea de la diversidad.

Para abordar la transformación social se manifiesta la necesidad de ofrecer respuestas funcionales y legítimas en las que los individuos se sientan implicados. En este sentido, es preciso trabajar desde la perspectiva de la identidad colectiva, descentralizando las políticas y buscando formas de trabajo colaborativo, fomentando vínculos de solidaridad, de compromiso cívico así como redes sociales y comunitarias. Hay que construir colectivamente espacios públicos para resolver de manera conjunta los problemas.

Por tanto, el voluntariado debe asumir este compromiso, y para ello, entre los elementos de operatividad, se ha resaltado el gran valor de la proximidad, la transversalidad, la innovación democrática y la transparencia.

Resulta imprescindible el trabajo en red en la búsqueda de la transformación social. No se puede transformar la sociedad si no se trabaja sobre las redes. Una situación cambia cuando cambian las redes sociales, no las personas de manera aislada. Trabajar en red requiere el empoderamiento de las personas que conforman esas redes, fortaleciendo su capacidad y protagonismo como grupo social, de modo que puedan impulsar cambios positivos en el contexto que les rodea.

Uno de los principales retos que tienen que afrontar las organizaciones pasa por un cambio en los esquemas, rompiendo con el tradicional modelo piramidal, más jerárquico, y caminando hacia estructuras más horizontales, hacia redes más “ciudadanistas” en las que los implicados mantienen cierta autonomía a la vez que se interrelacionan enriqueciendo y potenciando dicha autonomía al mismo tiempo que le otorgan mayor fuerza global a la red.

El trabajo en red, entendido como intrasociativo e intersectorial y como estructura de participación horizontal y transversal, cobra sentido cuando los propios involucrados expresan sus necesidades y son partícipes en la construcción comunitaria de las posibles soluciones.

Otro de los requisitos para que el trabajo en red del voluntariado sea efectivo se refiere a la necesidad de producir cambios en la forma de hacer y promover la coherencia interna entre el pensar, el sentir y el hacer de la acción voluntaria. Se propone, además, un aprendizaje continuo de las organizaciones y la necesidad de incorporar como criterio a seguir en su gestión estándares de calidad.

Trabajar en red es una necesidad, no es una moda, e implica necesariamente la autonomía, la relación entre las partes y la pertenencia participativa, es decir, participar tanto en el interior de las organizaciones como en la cooperación con otras. A la hora de construir redes asociativas es preciso encontrar el mínimo común, que multiplica las posibilidades, frente al máximo común que lo que hace es dividir. Por eso, en la construcción de redes, en el proceso que va desde la etapa del conocimiento a la colaboración, se debe utilizar la lógica de la complementariedad.

En la cooperación basada en red es necesario la implicación activa de las personas. La pertenencia a una red se define por lo que se hace en ella, concediéndole igual fuerza al grupo y al propio voluntario. Por ello mismo, es preciso que en el seno de las entidades se alcance, entre otros aspectos, una flexibilidad organizativa, una relación entre iguales equitativa y una acción común.

Otra de las cuestiones que ha suscitado gran interés es el que se refiere a las nuevas tecnologías: el trabajo en red no es sólo trabajar en Internet, pero la incorporación y utilización de herramientas de la tecnología de la información y la comunicación es una clave fundamental en la práctica cotidiana. Internet ha modificado los patrones de sociabilidad estableciendo comunidades virtuales, resaltándose el potencial del “voluntariado virtual”, como facilitador del acceso y difusión de la información.

Se ha señalado como disminuye el tiempo libre de la sociedad, por lo que resulta conveniente la adaptación de la actividad voluntaria. El voluntariado virtual surge como una nueva forma de cooperación en el que las personas que tienen ciertas limitaciones para colaborar con las asociaciones, encuentran en las nuevas tecnologías una herramienta eficaz para el desarrollo de la acción solidaria.

El otro eje, en torno al cual se ha centrado el debate de este Congreso, ha sido el análisis de la situación actual del voluntariado, reflexionando sobre el avance en los últimos diez años en los que se ha constatado la gran expansión y madurez alcanzada, además de su progresiva evolución de una acción asistencial a una acción preventiva. Se ha realizado un balance sobre su desarrollo a nivel normativo y legislativo, tanto estatal como autonómico. Así mismo, se ha hecho hincapié en la contribución del voluntariado al desarrollo sostenible global.

A través de la acción voluntaria se ha contribuido a satisfacer necesidades sociales básicas y a la concienciación de los agentes de la sociedad. Esto ha permitido, entre otros aspectos, la atención de sectores de población que precisan de acciones concretas para alcanzar un estado de bienestar óptimo.

En la actualidad se constata que la pluralidad del tejido asociativo es diversa y que, por tanto, la percepción sobre los índices de participación es paradójica. Desde algunos ámbitos hay quien entiende que en la actualidad existe una buena participación porque los ciudadanos ejercen, cada vez más, su derecho constitucional a la participación social, mientras que en otros hay quienes piensan que se está produciendo una disminución de la participación ciudadana en las actividades de voluntariado hasta el punto de reconocer que existe cierta crisis aunque con posibilidad de ser superada.

No se puede hablar de voluntariado como una realidad única y uniforme, sino de “voluntariados”. Este término esconde diversos modelos, muchas veces divergentes entre sí, bajo los cuales subyace una misma finalidad, la de responder a las necesidades sociales latentes.

Dentro de las aportaciones encaminadas a mejorar la situación del voluntario han sido muy relevantes las contribuciones realizadas en las mesas redondas. Se considera recomendable reivindicar su carácter altruista y no utilizarlo como instrumento o medio por las entidades o propios voluntarios. También se ve necesario evitar que la incorporación de los voluntarios sea una vía socialmente legitimada para reducir costes económicos y favorecer la formación y participación del voluntariado en la definición de los objetivos y políticas de participación ciudadana.

Los grupos que han debatido en este Congreso han sido muy heterogéneos, llenos de variedad, tanto de experiencias, como de campos temáticos, roles y plataformas desde las que se actúa. El principal rasgo de estos grupos, ha sido la posibilidad de intercambio de ideas entre las personas que han participado, favoreciendo la comunicación y el desarrollo de una actividad en la que el centro de todo ha sido, y por ello se entiende que tiene gran valor, la práctica cotidiana de las personas participantes. Enhorabuena a todas ellas.

A modo de síntesis, se presentan las ideas-fuerza principales de la producción de los grupos de debate:

  • En cuanto al balance de la situación actual del voluntariado los participantes en los grupos de debate coinciden en admitir que se ha pasado de una situación donde el voluntariado estaba centrado en el asistencialismo, y existían pocas herramientas y formación, a otra donde los voluntarios tienen un reconocimiento social. Actualmente las personas voluntarias son individuos entregados, existen más asociaciones y más competitividad entre ellas siendo la heterogeneidad una realidad subyacente.
  • En este contexto, el futuro del voluntariado se ve como una herramienta de transformación social que implica un mayor compromiso de las personas. Voluntarios formados, críticos, participativos en torno a proyectos locales con conciencia de lo global y corresponsables.
  • El trabajo en red, en el pasado, no se conocía como tal. Se trabajaba por zonas geográficas y no por temáticas, estando los objetivos centrados en lo local. Actualmente, no se cree que se esté trabajando en red pues se mantienen, en gran medida, las estructuras piramidales del pasado. Aunque existe una mayor cooperación entre entidades, las relaciones continúan siendo muy burocratizadas. El trabajo en red es una herramienta que ya aparece en muchas actividades, pero sin consolidarse como forma de red estructurada.
  • En cuanto a su futuro, se ve con incertidumbre, siendo prioritario establecer un modelo de colaboración horizontal, basado en la construcción colectiva, creación de sinergias a través de las nuevas tecnologías de la información y la necesidad de una transversalidad real.

Entre las propuestas realizadas por los grupos de discusión para avanzar en el campo del trabajo en red del voluntariado, destacan:

  • Apostar por la formación para el trabajo en red: aprender a trabajar en equipo.
  • Recuperar las relaciones interpersonales: que los profesionales salgan de los papeles.
  • Promover el trabajo en red mediante incentivos.
  • Romper barreras entre las administraciones y el tercer sector.
  • Superar el individualismo, fomentar la participación social, creación de espacios de reflexión y de mecanismos de evaluación eficaces.