Con motivo
de la celebración del Día Mundial
contra el Maltrato y Abuso a las Personas
Mayores, la Unión Democrática
de Pensionistas y Jubilados de España
(UDP), a la que están adheridas cerca
de 1.700 asociaciones de mayores, alerta de
que sólo uno de cada diez casos de
violencia contra personas mayores es denunciado,
mientras que el resto 'pasa desapercibido
o queda oculto'.
Desde la organización se informa de
que la principal dificultad para detectar
los maltratos es la carga afectiva que las
víctimas suelen tener con sus familiares
o el miedo a ser expulsados de centros residenciales
o geriátricos. El propio anciano se
siente en la mayoría de los casos incapacitado
para denunciar a su familiar o cuidador del
que puede depender 'afectiva, física
o económicamente'.
Desde UDP se exige una modificación
legislativa para que el maltrato a las personas
mayores se recoja como agravante en función
de la vejez de la víctima, y no sólo
en los casos en los que esté desvalida,
como se hace en la actualidad con los menores
o las mujeres. Desde la organización
se advierte de que existe una clara discriminación
hacia el mayor en nuestro país y se
necesita concienciación por parte de
la sociedad para que se hable de este tipo
de casos al igual que llegó a la opinión
pública la violencia de género.
Los malos tratos que se
producen en las personas mayores pueden ser
de tipo físico, económico, psicológico
o mediante actuaciones negligentes. Precisamente
los maltratos psicológicos son los
que entrañan una mayor dificultad en
su detección ya que aunque el mayor
sea vejado o humillado no se siente capaz
de denunciarlo.
En relación a la
atención sanitaria, la mayoría
de los mayores se quejan de la falta de conocimientos
geriátricos y de una 'infantilización'
en el trato por parte de los equipos profesionales,
que les tratan como si fueran niños.
Del mismo modo, la organización denuncia
que resulta más que alarmante que las
tasas de suicidio en las personas mayores
de 65 años dupliquen a las franjas
de edad inferiores.
En relación al maltrato
económico, es muy frecuente que las
cuentas bancarias de las personas mayores
sean administradas por otras personas, que
se les obligue a modificar testamentos o que
se vendan sus inmuebles para repartir el dinero
entre los hijos, de modo que al final el mayor
circula de un sitio a otro, quedando desvinculado
de su propio hogar, su propia autonomía
y su propia identidad.
Respecto a las negligencias, éstas
suelen producirse por una sobrecarga de los
cuidadores que no cuentan con ningún
tipo de ayudas ni de recursos sociales, lo
que les obliga a suministrarles, en ocasiones,
'fármacos para que se queden dormidos
y no den guerra'.
Es imprescindible una mayor
concienciación de todas las esferas
sociales y la puesta en marcha de ayudas gubernamentales
que contribuyan a reducir las cargas de las
personas que tienen a su cargo a personas
mayores.
La UDP es la organización
de mayores más importante del país,
con más de 1.700 asociaciones en toda
España y más de un millón
de afiliados, y forma parte del Consejo Estatal
de Personas Mayores, donde ejerce la vicepresidencia;
del de ONG´s de Acción Social;
de la Plataforma de Promoción de Voluntariado
y del Foro Europeo sobre el Envejecimiento
Saludable, entre otras.