Ante la próxima campaña de frío nuestro objetivo es conocer mejor esta enfermedad.
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La vacuna contra la gripe no está exenta de polémica en los últimos años, ya que su efectividad ha sido cuestionada en más de una ocasión tanto por enfermos como por algunos especialistas. Pero, entonces ¿por qué es recomendable su aplicación?.
La respuesta es muy sencilla para curarnos en salud. La protección de la vacuna depende fundamentalmente de dos factores: de la edad y el estado de salud de la persona vacunada y, de la similitud de los virus circulantes y los contenidos en la vacuna. |
La vacuna antigripal se modifica anualmente adaptándola a las cepas que se cree circularan esa temporada. Para la 2004-05 los virus que más probablemente circulen, recomiendan utilizar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una vacuna trivalente con las siguientes cepas: A/Fujian/411/2002 (H3N2); A/New Caledonia/20/99 (H1N1) y B/Shanghai/361/2002.
Los virus que contiene la vacuna de la gripe están muertos y no son contagiosos. La vacuna, puede evitar entre el 70 y el 90% de las gripes en menores de 65 años. En mayores de 65 años y enfermos crónicos esta proporción es de un 30 a 40%, pero además y quizá más importante, es efectiva en la prevención de complicaciones derivadas de la enfermedad, pudiéndose evitar de un 50 a un 60% de hospitalizaciones y, el 80% de fallecimientos derivados de estas complicaciones.
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¿Quién debe ser vacunado contra la gripe?
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En primer lugar, aquellos grupos con alto riesgo de padecer complicaciones gripales, como son: mayores de 65 años; personas ingresadas en centros asistenciales; niños y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares o pulmonares, incluyendo niños con asma; niños y adultos que hayan precisado seguimiento médico u hospitalización en el año anterior, por enfermedades metabólicas crónicas (incluyendo diabetes) o insuficiencia renal; entre otros. En segundo lugar estaría el grupo formado por médicos, enfermeros, y personal intra y extrahospitalario, que atienden a personas de alto riesgo (mayores, trasplantados, niños etc); personal empleado en centros asistenciales; personas que proporcionen cuidados domiciliarios o que convivan con este tipo de pacientes.
Otros grupos a los que se recomienda la vacunación es a policias, bomberos etc y en general trabajadores que presten servicios comunitarios esenciales; estudiantes y otras personas que compartan dormitorios comunes.
En la temporada 2003-04, de los siete millones de mayores de 65 años que hay en España, se sometieron a la vacunación antigripal el 68%, es decir, cerca de 4´8 millones, excluyendo estos datos a Cataluña donde se reduce la edad hasta los 60 años y donde casi alcanzó al 50% de dicha población.
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¿Quién no debe ser vacunado?
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Las personas con alergia al huevo, con hipersensibilidad a las proteínas de huevo o que hayan tenido una reacción alérgica severa a una vacunación anterior; los niños menores de seis meses; las mujeres que estén en el primer trimestre de gestación y aquellas personas que en el momento de ser vacunado padezca una enfermedad aguda con fiebre alta.
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¿Cuando se debe vacunar?
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El inicio de la campaña de vacunación está determinado por la época en que habitualmente comienza a circular el virus, entre octubre y noviembre. Por ello en España, en todas las Comunidades Autónomas las campañas de vacunación se realizan entre finales de septiembre y principios de octubre.
La vacuna comienza a hacer efecto aproximadamente a las dos semanas de su aplicación, por lo que conviene no retrasarla. Aún vacunados y tal y como hemos visto podemos “pillar” la gripe.
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¿Cómo se transmite?
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Fundamentalmente por vía aérea, mediante gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma y que alcanzan a una persona sana. Se puede transmitir desde un día antes del comienzo de los síntomas hasta unos tres a siete días después del inicio de la enfermedad. Los niños pueden transmitir la gripe incluso durante más de siete días tras el comienzo de los síntomas, así que ¡ojo con los nietos!.
El cuadro clínico inicial típico de la gripe comienza con fiebre y escalofríos, dolor de cabeza, congestión nasal, molestias de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca. La fiebre y los dolores musculares suelen durar de tres a cinco días y la congestión y la falta de energía hasta dos semanas.
Algunos síntomas son comunes a todas las edades, sin embargo en los mayores es fácil la aparación de dificultad respiratoria o la producción de esputo, mientras que en niños son frecuentes la otitis media o las molestias abdominales, estas últimas muy poco habituales en adultos.
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La mayoría de los enfermos se recuperan en una o dos semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones. La gripe puede revestir más gravedad en personas mayores de 65 años y en aquellas que padecen enfermedades crónicas. Las complicaciones de la gripe son fundamentalmente respiratorias: neumonías, bronquitis, sinusitis u otitis. Puede haber también deshidratación y empeoramiento de enfermedades como la diabetes, asma o problemas cardíacos. |
El tratamiento de la gripe está dirigido especialmente a tratar los síntomas que la enfermedad produce. Es imprescindible visitar al médico ya que es él, el que determinará el virus y el tratamiento más eficaz para combatirlo.
Además se pueden seguir algunos consejos generales como: descansar, beber abudantes líquidos, evitar el consumo de alcohol y tabaco, tomar la medicación indicada por el médico, y no ingerir antibióticos, poco eficaces frente al virus. La gripe es un importante problema de salud, tanto por las complicaciones que puede ocasionar como por los costes económicos y sociales que origina, ya que durante las epidemias anuales puede afectar entre el 5 y 15% de la población, y es superior al 50% en grupos de población cerrados como internados escolares, centros asistenciales o de trabajo.
El problema es de tales dimensiones que hace más de 50 años la OMS instauró un programa de vigilancia epidemiológica de la gripe; hoy hay 110 Centros Nacionales de Gripe en 83 países que recogen e identifican cepas gripales.
En España existe un sistema de vigilancia especial para la gripe mediante redes de médicos centinelas y laboratorios que permanecen activos durante la temporada gripal y que suministran semanalmente datos de incidencia de la enfermedad.
Actualmente funcionan en diez Comunidades Autónomas, cubriendo aproximadamente un 65% de la población española, aunque está previsto que esta red se amplíe a todas.