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Salud / 7-2006

  SALUD


 Incontinencia urinaria: la enfermedad oculta

Con un tratamiento adecuado, la incontinencia puede curarse en ocho de cada diez casos.

La Incontinencia Urinaria es una patología que afecta a más de dos millones de personas en España.
A pesar de ello es un problema que en muchos casos no recibe tratamiento adecuado.

Miguel Jiménez Cidre, Urólogo

La incontinencia suele vivirse por quien la padece con vergüenza. Se calcula que sólo entre el 10 y el 20% de los afectados consulta su problema con el médico. Sigue existiendo un fuerte tabú social alrededor de este tema. Podemos hablar sin excesivo pudor de muchas enfermedades (depresión, diabetes, hipertensión…), pero no de las que se relacionan con el área genital o perineal. En un estudio, los/las pacientes dijeron que, además de no consultar con el médico, en la mitad de los casos no lo hablaban ni siquiera con su pareja.

Este tabú afecta también al personal sanitario, que pregunta por otros problemas de salud como los cardíacos, diabetes, hipertensión, etcétera, pero que no lo hacen por la incontinencia de orina o heces, o las relaciones sexuales.
Además, existe una actitud conformista muy arraigada socialmente: la creencia de que la incontinencia es inevitable con la edad, que no tiene tratamiento. Son frecuentes los comentarios de “mi madre a mi edad también tenía escapes de orina”.

Un factor que ayuda a esta situación es la ausencia de una formación más amplia en temas de salud desde la escuela o durante el embarazo. Muchas pacientes no conocen esta parte de su anatomía, su vejiga, su periné ni los cuidados que deben realizar en el embarazo y tras el parto o la menopausia.

Tampoco conocen que existen tratamientos disponibles que van desde el tratamiento rehabilitador de la musculatura de la pelvis, pasando por el tratamiento médico y, cuando se precisa, el tratamiento quirúrgico. Estos tratamientos, bien indicados y usados tienen una alta tasa de éxitos. Los tratamientos de los que disponemos permiten curar más del 40% de los casos de incontinencia de orina en la población de más edad y más del 70% del resto de los incontinentes.

Es cierto que la incontinencia urinaria no constituye una amenaza para la vida de los y las pacientes que la sufren, pero actualmente se reconoce que puede interferir en la calidad de vida de quien la padece de forma más severa que otras enfermedades con consecuencias o secuelas a largo plazo más graves. Padecer incontinencia afecta a las relaciones humanas y sexuales, limita la libertad de viajar o salir a la calle, disminuye la productividad laboral, afecta a la vida familiar, deteriora la autoestima, favorece el aislamiento y empeora la depresión.

Pero además, la incontinencia urinaria a menudo repercute en la vida del cuidador o cuidadores del paciente incontinente (figura imprescindible cuando la incontinencia afecta a niños, ancianos, lesionados medulares...)
Por otra parte, se comprende fácilmente que un problema de tal magnitud tiene aspectos sociales y económicos nada despreciables. Por todas estas razones debemos prestar más atención y medios al cuidado y cura de esta enfermedad.
La incontinencia urinaria aumenta progresivamente desde la edad adulta joven (20-30%) a un 30-40% en la edad media y un aumento en los más mayores hasta alcanzar una prevalencia del 30-50%.

Es muy importante, además de reconocer su presencia, valorar hasta qué punto esa incontinencia urinaria produce problemas a la mujer que la sufre. ¿Es un problema severo? ¿O por el contrario, por su estilo de vida tiene poca repercusión en su vida diaria?
Existen una serie de factores de riesgo que favorecen la aparición de incontinencia de orina en la mujer. Entre ellos destaca la edad, pero también aumenta la posibilidad de presentar incontinencia con el número de partos. Otros factores importantes son la obesidad, la menopausia o el deterioro funcional que acompaña al envejecimiento.
El diagnóstico, tratamiento farmacológico y quirúrgico de la incontinencia urinaria están aceptablemente bien cubiertos en la Asistencia Sanitaria española, aunque siempre es susceptible de mejora. Pero en la prevención pre y postparto, la educación sanitaria preventiva en la mujer, la reeducación vesical y entrenamiento del suelo pelviano queda mucho por mejorar.

Con un tratamiento adecuado, la incontinencia puede curarse en ocho de cada diez casos. El tratamiento no es igual en todos los tipos de incontinencia y puede consistir en cambios de hábitos o medicación, tratamiento de reeducación, fármacos o cirugía. Consulte a su médico.