El glaucoma es la segunda causa de ceguera
en los países industrializados. A
pesar de lo alarmante de estas cifras, el
verdadero problema reside en aquellas personas
que aún están por diagnosticar.
Al ser una enfermedad asintomática,
se calcula que más del 50% de los
enfermos que la padece, lo desconoce, por
lo que no han recibido ningún diagnóstico
concreto. En España, se estima que
en este caso se encuentran 500.000 personas.
El glaucoma es una enfermedad ocular que
se caracteriza por la pérdida de
visión como consecuencia de un daño
en el nervio óptico. Aquellos que
padecen glaucoma experimentan una pérdida
asintomática de visión, por
lo que resulta muy difícil de detectar
hasta que la enfermedad ya se encuentra
en una fase avanzada. La causa más
frecuente de glaucoma es el aumento de la
presión intraocular, por lo que los
tratamientos encaminados a reducir esta
presión son muy eficaces para prevenir
la pérdida de visión.
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La
secuencia superior muestra cómo
puede afectar a la visión el
desarrollo del Galucoma. Si usted
detecta unos síntomas parecidos,
debe acudir inmediatamente a su oftalmólogo
para realizarse las revisiones oportunas. |
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La
concienciación y la educación
al paciente es clave para luchar
contra el glaucoma.
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Mediante diversas campañas informativas
se ha intentado fomentar que los pacientes
sigan correctamente todas las instrucciones
de su oftalmólogo, ofreciendo la
información necesaria para que se
conciencien de la relevancia de cumplir
con la pauta prescrita.
También se ha intentado destacar
la importancia de las actitudes preventivas
para los familiares de los enfermos incidiendo
en las revisiones periódicas, así
como concienciar a la población general
de la necesidad de la prevención,
recomendando que todas aquellas personas
con factores de riesgo acudan al oftalmólogo
La mejor manera de evitar el aumento de
la presión ocular y, en consecuencia,
la pérdida de la visión, es
realizar de manera rigurosa el tratamiento
que su oftalmólogo le haya prescrito.
Normalmente este tratamiento va encaminado
a reducir la presión del interior
del ojo, para evitar el daño que
puede llegar a derivar en una ceguera. Los
tratamientos que se prescriben para el glaucoma
suelen ser en forma de gotas, que se aplica
el enfermo. Generalmente la indicación
de su oftalmólogo será de
una o dos gotas en cada ojo, una o dos veces
al día. Es muy importante que el
tratamiento se realice correctamente todos
los días, para evitar que la presión
elevada dañe los ojos. Debido a la
importancia que tiene su cumplimiento, el
oftalmólogo prescribirá el
tratamiento más cómodo para
el paciente y que a su vez interfiera menos
con sus actividades diarias.
Además, existen algunos trucos que
se pueden utilizar para evitar olvidar la
medicación, como puede ser procurar
que la administración del fármaco
sea siempre a la misma hora del día,
dejarlo encima de la mesita de noche o junto
al cepillo de dientes.
No olvide que el éxito del tratamiento
depende, en buena medida, de usted.