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Salud / 13-2006

  SALUD


 Diabetes, neuropatía y dolor


No existe ningún fármaco que cure la neuropatía diabética, pero existen medicamentos que pueden aliviar las molestias o el dolor cuando aparece. Las molestias son muy variables y dependen del nervio o nervios afectados. Con una sintomatología tan variable a veces es dificil saber si se padece la enfermedad.

La diabetes mellitus es un trastorno metabólico en el que se produce un incremento permanente de la glucosa en la sangre (hiperglicemia), debido a un defecto en la producción de la hormona insulina (diabetes tipo I) o a una acción ineficaz de esta hormona en los tejidos donde ejerce sus efectos (diabetes tipo II).

Hasta el desarrollo de los modernos tratamientos para la diabetes, como la insulina o los fármacos denominados hipoglicemiantes orales, ésta era una enfermedad mortal. Pero con el buen control de las cifras de glucosa, la supervivencia de estos pacientes ha aumentado, apareciendo complicaciones crónicas, como por ejemplo la neuropatía diabética periférica, siendo la diabetes la causa más frecuente de lesión de los nervios a nivel periférico. Esta neuropatía periférica tiende a afectar a pacientes que llevan más de 10 años con la enfermedad, pudiendo detectarse alteraciones en los nervios periféricos en cerca del 70% de los pacientes con diabetes prolongada, independientemente del tipo que padezcan.

Se desconoce la causa exacta que la produce, aunque probablemente esté implicado más de un mecanismo. No obstante, una de las teorías principales al respecto, es la existencia de una hiperglucemia persistente. De hecho, se puede reducir la incidencia y la intensidad de la neuropatía diabética periférica manteniendo un control de los niveles de glucosa en sangre.

Los nervios afectados presentan en primer lugar, una pérdida de la cubierta de mielina que permite una conducción nerviosa rápida y eficaz, y una degeneración de los axones que son la prolongación de los cuerpos de las células nerviosas.

Otras complicaciones derivadas de la hiperglucemia mantenida en los nervios tiene que ver con las lesiones que se producen en las arterias que los nutren, dando lugar a fenómenos que culminan en una falta de riego que degenera en la muerte de la neurona, así como modificaciones en el metabolismo de las propias neuronas.

Las neuropatías diabéticas periféricas se suelen clasificar en función del número y tipo de nervios afectados. De esta forma, si afecta a un nervio se denominará focal y si afecta a varios, siendo ésta la forma más frecuente, se denominará difusa.

Las formas focales pueden ser:

Polirradiculopatías: que se caracterizan por dolor intenso en la distribución anatómica de una o más de las raíces nerviosas sensitivas que salen de la médula espinal; pudiendo presentar el paciente debilidad, además del dolor, cuando se afectan las raíces motoras.
Mononeuropatía: cuando se produce alteración en la función de un solo nervio periférico o craneal, existiendo dolor y debilidad motora en la distribución de ese solo nervio.

Por su parte, las formas difusas pueden ser:

Polineuropatía simétrica distal: que se caracteriza por hiperestesia (sensaciones anómalas desagradables como quemazón o pinchazos), parestesia (hormigueo) y dolor espontáneo (descargas). La sensación de entumecimiento, hormigueo o ardor empieza en los pies y se extiende en sentido proximal. Los pacientes afectados de quejan de dolor intenso y a menudo inexorable en las piernas, que puede empeorar por la noche (con el consiguiente trastorno del sueño). La pérdida de sensibilidad y de fuerza, así como la afectación de los reflejos tendinosos suelen ser relativamente leve. Se ha descrito en este tipo de afectación, una forma aguda de menos de 12 meses de evolución y otra forma crónica.

Neuropatía autónoma: cuyos síntomas derivan de la afectación del sistema nervioso autónomo. En este caso los pacientes presentan disminución de los reflejos que mantienen la tensión arterial, disfunción sexual, alteración en la sudoración y trastornos en el funcionamiento de la vejiga y del intestino.

Las consecuencias finales de ésta neuropatía diabética periférica tienen que ver no solo con el dolor, sino también con la pérdida de la función de los nervios sensitivos y motores.

Así, la falta de sensibilidad está implicada en dos complicaciones muy temidas de la diabetes: la ulceración del pie denominada “pie diabético”, en cuyo origen intervienen también fenómenos de afectación vascular e infecciones, y la degeneración de las articulaciones o “articulaciones de Charcot” que carecen de una transmisión nerviosa eficiente que permita una correcta mecánica articular.

Por: Dr. Manuel Domínguez Salgado
Especialista en Neurología y Neurofisiología Clínica.