No existe ningún
fármaco que cure la neuropatía
diabética, pero existen medicamentos
que pueden aliviar las molestias o el dolor
cuando aparece. Las molestias son muy variables
y dependen del nervio o nervios afectados.
Con una sintomatología tan variable
a veces es dificil saber si se padece la
enfermedad.
La diabetes mellitus es
un trastorno metabólico en el que
se produce un incremento permanente de la
glucosa en la sangre (hiperglicemia), debido
a un defecto en la producción de
la hormona insulina (diabetes tipo I) o
a una acción ineficaz de esta hormona
en los tejidos donde ejerce sus efectos
(diabetes tipo II).
Hasta el desarrollo de
los modernos tratamientos para la diabetes,
como la insulina o los fármacos denominados
hipoglicemiantes orales, ésta era
una enfermedad mortal. Pero con el buen
control de las cifras de glucosa, la supervivencia
de estos pacientes ha aumentado, apareciendo
complicaciones crónicas, como por
ejemplo la neuropatía diabética
periférica, siendo la diabetes la
causa más frecuente de lesión
de los nervios a nivel periférico.
Esta neuropatía periférica
tiende a afectar a pacientes que llevan
más de 10 años con la enfermedad,
pudiendo detectarse alteraciones en los
nervios periféricos en cerca del
70% de los pacientes con diabetes prolongada,
independientemente del tipo que padezcan.
Se desconoce la causa
exacta que la produce, aunque probablemente
esté implicado más de un mecanismo.
No obstante, una de las teorías principales
al respecto, es la existencia de una hiperglucemia
persistente. De hecho, se puede reducir
la incidencia y la intensidad de la neuropatía
diabética periférica manteniendo
un control de los niveles de glucosa en
sangre.
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Los nervios afectados presentan
en primer lugar, una pérdida
de la cubierta de mielina que permite
una conducción nerviosa rápida
y eficaz, y una degeneración
de los axones que son la prolongación
de los cuerpos de las células
nerviosas.
Otras complicaciones derivadas
de la hiperglucemia mantenida en
los nervios tiene que ver con las
lesiones que se producen en las
arterias que los nutren, dando lugar
a fenómenos que culminan
en una falta de riego que degenera
en la muerte de la neurona, así
como modificaciones en el metabolismo
de las propias neuronas.
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Las neuropatías
diabéticas periféricas se
suelen clasificar en función del
número y tipo de nervios afectados.
De esta forma, si afecta a un nervio se
denominará focal y si afecta a varios,
siendo ésta la forma más frecuente,
se denominará difusa.
Por su
parte, las formas difusas pueden ser:
Polineuropatía simétrica
distal: que se caracteriza por
hiperestesia (sensaciones anómalas
desagradables como quemazón o pinchazos),
parestesia (hormigueo) y dolor espontáneo
(descargas). La sensación de entumecimiento,
hormigueo o ardor empieza en los pies
y se extiende en sentido proximal. Los
pacientes afectados de quejan de dolor
intenso y a menudo inexorable en las piernas,
que puede empeorar por la noche (con el
consiguiente trastorno del sueño).
La pérdida de sensibilidad y de
fuerza, así como la afectación
de los reflejos tendinosos suelen ser
relativamente leve. Se ha descrito en
este tipo de afectación, una forma
aguda de menos de 12 meses de evolución
y otra forma crónica.
Neuropatía autónoma:
cuyos síntomas derivan de la afectación
del sistema nervioso autónomo.
En este caso los pacientes presentan disminución
de los reflejos que mantienen la tensión
arterial, disfunción sexual, alteración
en la sudoración y trastornos en
el funcionamiento de la vejiga y del intestino.