Socialmente
hacen falta programas de integración
para los afectados, reconocimiento
de una prestación económica
desde el momento en que se diagnostica
la enfermedad y en casos de minusvalías
graves, ayudas a terceras personas.
Además son necesarias subvenciones
para la eliminación de las
barreras arquitectónicas, centros
de día, residencias personalizadas
y programas de ocio y vacaciones para
los afectados y sus familias.
Laboralmente,
debe haber medidas para poder acceder
a un puesto de trabajo sin discriminación,
se debe apoyar al empleo y debe haber
campañas informativas y de
sensibilización. Además
hace falta el compromiso entre la
administración, empresarios
y sindicatos, para que las personas
con epilepsia logren un trabajo digno
sin miedo al despido por causa de
su enfermedad.
Y
en el área educativa, los profesionales
deben saber prestar los primeros auxilios
sin tener que esperar la llegada de
los servicios sanitarios, eliminar
el miedo ante lo desconocido y entender
los déficit cognitivos, emocionales
y comportamentales que causa esta
enfermedad, para así favorecer
la integración de las personas
con esta patología.
Además
hay que solicitar la presencia de
equipos interdisciplinares (logopeda,
psicólogo, fisioterapeuta…)
y de aulas específicas en todos
los colegios públicos y favorecer
la coordinación entre los equipos
de educación, salud, servicios
sociales, asociaciones y padres con
niños afectados.
La Federación Española
de Epilepsia confía en el apoyo
de los medios de comunicación
para conseguir que los afectados de
epilepsia puedan salir de la sombra.
Para
más información sobre
esta enfermedad puedes entrar en la
página web de FEDE:
o
llamar al teléfono:
655 48 50 29
y debemos pensar
que en cualquier etapa de nuestra
vida podemos padecer esta mitificada
enfermedad.
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