Desde un enfoque sanitario, la exposición
a temperaturas excesivas afecta especialmente
a niños, personas mayores y con patologías
crónicas de base. Desde un punto
de vista social, la marginación,
el aislamiento, la dependencia, la discapacidad,
las condiciones de habitabilidad de las
personas con menos recursos, añaden
factores de riesgo que hacen aún
más vulnerables a colectivos que,
precisamente por sus condiciones socio-económicas,
deben estar más apoyados.
El Plan establece las medidas necesarias
para reducir los efectos asociados a las
temperaturas excesivas y coordina a las
instituciones de la Administración
del Estado implicadas. Así mismo
propone las acciones que en esta materia
puedan ser realizadas por las Comunidades
Autónomas y la Administración
Local.
La exposición humana a temperaturas
ambientales elevadas puede provocar una
respuesta insuficiente del sistema termorregulador.
El calor excesivo puede alterar nuestras
funciones vitales si el cuerpo humano no
es capaz de compensar las variaciones de
la temperatura corporal.
Una temperatura muy elevada produce pérdida
de agua y electrolitos que son necesarios
para el normal funcionamiento de los distintos
órganos.
La exposición a temperaturas excesivas
puede provocar problemas de salud como calambres,
deshidratación, insolación,
golpe de calor
Con el fin de garantizar la aplicación
efectiva del Plan, se reúne la Comisión
Interministerial coordinada el director
general de Salud Pública del Ministerio
de Sanidad y Consumo e integrada por representantes
de distintas instituciones. Para ser efectivos
siguen un sistema de información
ágil y sencillo que facilita la toma
de decisiones en los diferentes niveles
de responsabilidad y actuación.