Afecta cada vez a más personas, principalmente a adultos y mayores, aunque también en menor proporción a los niños y a los adolescentes.
Se extiende sobre todo por los paises desarrollados. Las manifestaciones principales son la Diabetes mellitus (resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa), el sobrepeso, la obesidad, las hiperlipemias (aumento del colesterol y de los triglicéridos en sangre ) y la hipertensión arterial.
Estos factores de riesgo pueden estar asociados o relacionados entre sí y se potencian unos a otros. Por ejemplo: la hipertensión arterial, a la larga, puede producir arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) en los adultos y la arteriosclerosis, a su vez, puede ser una causa de la hipertensión arterial en los ancianos. Según los gerontólogos la conservación óptima de las arterias es muy importante para alcanzar un envejecimiento activo y saludable y se dice que “una persona tiene la edad que tienen sus arterias “.
El primer investigador en sugerir que todos estos factores de riesgo cardiovascular constituían un síndrome fue el médico estadounidense Gerald Reaven, quien en 1988 lo llamó “síndrome X”. Diez años más tarde la OMS lo denominó “síndrome metabólico”.El calificativo metabólico alude a que sus causas y manifestaciones se relacionan con trastornos endocrinos, metabólicos, nutricionales, etc.
La obesidad está considerada como la epidemia mundial del siglo XXI y es parte principal e integrante del síndrome metabólico.
Las causas predisponentes y desencadenantes de este síndrome son la falta de ejercicio (vida sedentaria),el exceso de comidas grasas y azúcares simples (refinados), “comida basura”, “comida rápida”, exceso de alcohol, de sal, de nicotina, etcétera. Todo ello unido al estrés laboral, familiar y psicosocial.
La llamada “curva de la felicidad” que aparece en los cuarentones no es otra cosa que el aumento de la circunferencia de la cintura que no debe sobrepasar los 102 centímetros en los hombres y los 88 centímetros en las mujeres. Este aumento del perímetro abdominal se considera como un factor de riesgo directísimo de la diabetes y de las enfermedades cardiovasculares. Las enfermedades cardiovasculares se conocen como “el asesino número uno de la humanidad”, sobre todo en los países desarrollados.
Para atajar de raíz este síndrome los expertos recomiendan un cambio a fondo del estilo de vida , que a ser posible sea duradero o indefinido, previniendo o combatiendo diariamente los factores de riesgo antes mencionados.
Hay que evitar la vida sedentaria: promover y ejercitar la actividad física, cultura física y los deportes. Combatir la obesidad recurriendo a la restricción calórica y al aumento de la actividad física. Un estudio de la universidad estadounidense de Duke comprobó que caminar a buen paso, 30 minutos todos los días, podría mejorar e incluso revertir, el síndrome metabólico.
Aún así, muchas veces se requiere un tratamiento integral que contemple la alimentación, el ejercicio físico, la relajación física y mental, un sueño reparador, el ocio, la reeducación mental y finalmente la administración de algunos preparados farmacológicos.
Lo ideal es prevenirlo y hay que hacerlo desde la infancia. Por todo ello, se requiere una vigilancia constante a lo largo de la vida. De todas maneras la clave está en seguir un estilo de vida saludable. Si uno toma conciencia de ello, a través de un asesoramiento médico e higiénico adecuados y se muestra en todo momento motivado y combativo contra las causas que lo producen, podrá disfrutar en la última etapa de la vida de un envejecimiento saludable, activo, creativo y productivo.
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