por FÉLIX ARMADÁ, OFTALMÓLOGO
El aumento de la esperanza de vida en la población española durante las últimas décadas ha conllevado un aumento notable de la prevalencia de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Se estima que alrededor de 750.000 personas padecen DMAE en España, enfermedad que constituye la causa más importante de ceguera legal en personas mayores de 50 años en los países desarrollados. Las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que en las próximas décadas esta enfermedad triplicará su prevalencia como consecuencia del incremento de la longevidad de las sociedades industrializadas.
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Existen dos tipos de DMAE, la seca o atrófica, que es más frecuente y menos grave, y la forma húmeda o neovascular, que es más grave y la que más rápidamente puede evolucionar hacia la ceguera legal. Mientras que en la forma seca la mácula se va atrofiando lenta y progresivamente y genera una paulatina pérdida de visión, en la forma húmeda aparece un fenómeno de neovascularización.
Estos nuevos vasos pueden producir una lesión cicatricial en la mácula, lo que conlleva una pérdida irreversible y muy rápida en la visión central.
Desde su llegada hace cinco años, algunos pacientes con DMAE húmeda han podido beneficiarse del único tratamiento autorizado hasta la fecha para algunos subtipos de DMAE húmeda, la Terapia Fotodinámica con verteporfina. |
Este tratamiento ha conseguido estabilizar la visión y enlentecer su pérdida en algunos de estos pacientes. Afortunadamente en la actualidad, algunos países ya disponen de un nuevo tratamiento antiangiogénico, que inhibe la formación de nuevos vasos sanguíneos y la exudación, factor que se cree que provoca la progresión de la DMAE húmeda y la pérdida de visión.
Este tratamiento estará disponible en España próximamente. Existen otros tratamientos similares en fase de investigación. El factor de riesgo más importante de la DMAE es la edad, de forma que se suele presentar en personas mayores de 50 años y el riesgo aumenta por encima de 60-65 años. Existen otros factores de riesgo que aumentan la posibilidad de que la enfermedad se presente, como el hábito tabáquico. A este respecto, se cree que fumar provoca un aumento y aceleración de la oxidación de la retina, así como una disminución de los factores antioxidantes naturales.
Teniendo en cuenta la importancia de aplicar el tratamiento cuanto antes para conseguir la mayor eficacia, los expertos inciden en la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas para su detección y de acudir urgentemente al oftalmólogo cuando se presentan signos de alarma que pueden hacer sospechar de la presencia de DMAE.

Luis Palacios PRESIDENTE DE RETINA MADRID Y ENFERMO DE RETINOSIS PIGMENTARIA
¿Cómo ayuda Retina Madrid a las personas que acuden a la asociación?
–Retina Madrid pone a disposición de los asociados tres líneas de trabajo: difusión de información, actividades de ayuda mutua y apoyo a la investigación.
En su opinión, ¿cómo ha cambiado el movimiento asociativo?
–De forma radical; se ha pasado de las cuatro grandes organizaciones, existentes a fines de los 70, a la míriada de asociaciones de hoy en día. Esto es bueno, pero ahora falta dar el paso hacia la coordinación. Las asociaciones de pacientes debemos esforzarnos por transmitir dos ideas clave: primero, es esencial estar unidos (especialmente cuando se trata de enfermedades de baja prevalencia) y, segundo, los pacientes tenemos derechos y obligaciones que debemos ejercer y hacer que sean respetados por el resto de los estamentos involucrados en la salud.
¿Qué les diría a las personas que tienen dudas sobre si los problemas de visión que experimentan son síntoma de una enfermedad más grave como la Degeneración Macular Asociada a la edad (DMAE)?
–Ante la más mínima duda debe consultarse al oftalmólogo. En este caso, como en otros muchos, es esencial detectar la enfermedad en los primeros momentos para tratarla de un modo adecuado y prevenir las complicaciones o la ceguera.
Por otro lado, me gustaría señalar que existe la opinión generalizada de que la pérdida de la agudeza visual es una consecuencia lógica de la edad sin embargo, la pérdida de la visión en los mayores puede evitarse.
No nos debemos olvidar de que la pérdida de visión origina unos grandes problemas sociales y económicos a quienes la padecen y a sus familiares, y por eso nuestros políticos deben concienciarse de que las patologías de la retina que causan ceguera tienen que ser tratadas adecuadamente para des-acelerar e incluso frenar la pérdida de visión.
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