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Tiempo Libre |
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Baleares: a un paso de El Jardín
del Edén
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Por algo son el destino elegido por miles
de turistas al año. Playas tranquilas
y calas de gran belleza, con una interesante
riqueza cultural e histórica, Mallorca,
Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera, nos
ofrecen el mundo mediterráneo para
disfrutarlo. Luz, silencio, reposo, diversión,
juerga, cultura, tradiciones, modernidad,
en fin, la vida misma.
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Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera.
Nos sale de carrerilla cuando hablamos de
las islas del archipiélago balear.
Situadas cerca de cualquier sitio, o así
parece ser, a tenor de la cantidad de turistas
que reciben al año, son un hermoso
reclamo para descansar y disfrutar de la vida.
Jubilados europeos, recién casados,
jovenes en busca de la “marcha”
ibicenca, amantes del submarinismo, familias,
poetas, pintores, famosos, jet-set internacional,
y la Familia Real al completo eligen año
tras año el universo variado de estas
islas.
Mallorca es la isla de mayor tamaño,
cuenta con 550 kilómetros de costa
y una gran diversidad geográfica. El
viajero puede visitar la animada playa del
Arenal hasta las calas más escondidas
de la costa norte. Es un paraíso para
bañarse, bucear, practicar esquí
acuático, e incluso embarcarse en un
submarino y ver el litoral marino desde una
perspectiva distinta. Es uno de los mejores
lugares para hacer excursiones en barco en
las que descubrir los variados paisajes de
la costa con sus antiguas torres de vigilancia,
sus pueblos, sus puertos y, por supuesto,
sus playas.
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En
el interior, Mallorca tiene en la actualidad
el 40% de su territorio protegido. Entre las
áreas de protección se encuentran
el primer Parque Nacional Marítimo Terrestre
de España, La Cabrera, y la pequeña
isla de Dragonera. S´Albufera, con 2.400
hectáreas, es la zona húmeda más
grande de Mallorca y una cita para los amantes
de los pájaros, con más de 196
especies distintas.
Otro aliciente para visitar la isla es su capital,
Palma de Mallorca, con uno de los núcleos
históricos mejor conservados de Europa.
Sus casas señoriales
se alinean en los callejones, en sus patios
se vislumbra el esplendor que se esconde tras
las imponentes fachadas, y ¡cómo
no! su catedral que este año cumple 700
años.
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Situada
frente al mar junto al palacio real de la Almudaina
y flanqueada por las antiguas murallas renacentistas.
es la segunda catedral en altura de las catedrales
góticas europeas, con columnas de una
altura de 21,47 metros. Otro elemento destacable
es el rosetón sobre el altar mayor de
11,5 metros de diámetro, 97 m2 de superficie
y 1.236 vidrios de colores que junto con los
vitrales le dan una claridad difícil
de igualar y que la han hecho merecedora del
calificativo de catedral de la luz. Abandonamos
Palma de Mallorca, rumbo a Menorca, donde visitaremos
Ciutadella, la antigua capital, ciudad pintoresca
y un poco melancólica, con un pequeño
puerto que se encuentra entre los más
románticos de todo el Mediterráneo.
Al otro lado
se encuentra Mahón, capital administrativa
y comercial, y que se ha convertido en uno de
los puertos naturales más deseados de
este mar.
Menorca conserva una herencia de edificios,
ruinas y objetos, entre otros uno de los pueblos
talayóticos más grandes de las
Baleares, Son Catlar, y el edificio preservado
más antiguo de Europa, la Naveta des
Tudons.
No podemos abandonar la isla sin visitar las
suaves colinas y los amplios valles de la Tramontana,
y sus playas: la Vall, Cala Pregonda y Es Grau. |
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Patrimonio de la Humanidad
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Declarada
Patrimonio de la Humanidad en 1999, Ibiza,
ofrece una gran diversidad biológica,
como las praderas de Posidonia, y numerosos
vestigios de civilizaciones antiguas, como
los hallazgos arqueológicos de La Caleta,
la necrópolis púnica de Puig
des Molins y la antigua ciudad fortificada,
Dalt Vila.
Y de la isla con las noches más largas
del Mediterráneo (con más de
8.000 fiestas organizadas cada verano), nos
refugiamos en la isla más tranquila
y rural, Formentera.
Es una isla relativamente plana, dividida
en dos mesetas: Barbaria al oeste y La Mola
al este, conectadas por un estrecho. Al norte
aparecen lagunas litorales, bahías
y unas antiguas salinas, cuya explotación
hasta hace pocos años dotaba a la región
de unos importantes ingresos, son hoy un espacio
único rodeado de playas. |
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