A las entrevistas acude siempre con una corbata de Mickey Mouse, pero su discurso es riguroso, además de llamativo. El venezolano (hijo de españoles) José Luis Cordeiro, es ingeniero mecánico por el MIT, MBA por Insead, licenciado en economía por la Universidad de Georgetown, y profesor de la Singularity University de Silicon Valley. Ha venido a Madrid invitado por la Fundación Rafael del Pino, a contar cómo será el futuro, y sus predicciones no dejan a nadie indiferente.
“En los próximos veinte años vamos a ver más avances que en los dos milenios anteriores. La ciencia y la técnica están cambiando exponencialmente, porque todo lo que se puede digitalizar mejora de esa manera, pero es algo que los humanos no entendemos porque estamos programados para pensar linealmente”. “Creo que en el 2045 podremos haber vencido a la muerte. El ser humano va a decidir si quiere morirse o no. Y con un gran estado físico, porque, por muchos años que tengas, seguirás como a los 20. La edad va a ser controlable biológicamente. Y eso nos parecerá magia”.
“Como ya no seremos viejos, ya no tendremos que jubilarnos. Pero eso no significa que tengamos que ganarnos la vida siempre. El trabajo es una maldición, un castigo divino. En el futuro la gente hará lo que quiera… En el último Foro de Davos se planteó la creación de un salario mínimo garantizado para que la gente viva, porque el trabajo lo van a hacer las máquinas, y nosotros podremos dedicarnos a actividades creativas e innovadoras, o a viajar, pero no sólo a la playa, sino a la Luna o a Marte, o donde queramos. Esto es algo radical: es el fin de la edad humana. Vamos a vivir un cambio mucho más trascendental que el que vivimos al transformarnos de simios en hombres, porque aquel salto fue de un 1% en nuestro genoma, y ahora va a ser muchísimo más grande. La relación entre los posthumanos y los humanos actuales será como la que nosotros tenemos con las hormigas”.

“Estos cambios tendrán grandes implicaciones en las creencias, porque la religión no tendrá ningún rol en el futuro. Las grandes religiones nacieron para explicar la muerte, las occidentales mediante la resurrección, las orientales mediante la reencarnación. Pero nosotros vamos a curar el envejecimiento y la muerte, porque son enfermedades, y por lo tanto, eliminables. Lo podemos ver en las células, algunas de las cuales no envejecen. El cáncer es la enfermedad más hermosa que hay porque está compuesta de células mutantes que no envejecen y que pueden vivir siempre que tengan comida… Son la prueba de que el envejecimiento no es algo irremediable. La muerte tampoco lo es, y eso se convertirá en el gran problema para la supervivencia de las religiones”.
A Cordeiro tampoco le preocupan los dilemas éticos que planteas estos cambios. Esa “victoria” sobre el envejecimiento se sustenta sobre avances científicos costosos. ¿Sobrevivirán entonces sólo los que se lo puedan permitir? Cordeiro contesta que no. “Todas las tecnologías cuando comienzan son carísimas y malísimas. Pero cuando se masifican se vuelven buenas y baratas, así que acabará estando al alcance de cualquiera. Es como el teléfono móvil, antes era un objeto de lujo y ahora está al alcance de cualquiera”, concluye Cordeiro.

Ciencia ficción o realidad, lo cierto es que las voces que hablan de un futuro sin envejecimiento cada vez se dejan oír más. El transhumanismo es un nuevo asidero del ser humano en su eterna lucha con la muerte. ¿Está cada vez más cerca la victoria del hombre sobre ella?