Recuperar la capacidad de audición que se pierde con el paso de los años es posible si confiamos en los audífonos para el oído. Estos dispositivos, actualmente dotados de las técnicas más avanzadas y de un diseño que los hace prácticamente invisibles, son una herramienta en la que ya confían muchas personas para superar la conocida como presbiacusia, el deterioro del sistema auditivo que, llegada una determinada edad, nos impide comunicarnos con el mundo que nos rodea como solíamos hacerlo.

Pero incluso cuando nos decidimos a volver a escuchar gracias a ellos, es importante tener en cuenta qué son exactamente los audífonos y qué pueden hacer por la salud de nuestro oído. Solo de esta forma conseguiremos tener la garantía de que lo que adquirimos es un producto sanitario de calidad, homologado e indicado para recuperar la audición, y no un simple amplificador que, a la larga, pueda causarnos lesiones irreparables.

Para identificar un audífono real y no confundirlo con estas imitaciones, lo primero que debemos saber es que solo un audioprotesista, un especialista experto en cuestiones auditivas, puede prescribir su uso. Por otro lado, antes de determinar si una persona necesita usar audífonos para mejorar su audición, se le realiza en consulta una prueba específica que determina su capacidad auditiva. Esta prueba, conocida como audiometría, es la antesala de otra serie de protocolos que preceden a la compra del audífono, entre ellos los que tienen que ver con su proceso de adaptación y que también se realizan únicamente por parte de especialistas técnicos.

En contraposición, los amplificadores de sonido, conocidos ya como falsos audífonos por imitar la apariencia y el diseño de estos con el objetivo de crear confusión, en ningún caso tienen la etiqueta de sanitarios y su uso está reservado para personas que disfrutan de una audición normal y que quieren utilizarlos para oír mejor en determinadas ocasiones y durante un breve período de tiempo.

Es importante saber además que el uso prolongado de estos amplificadores para el oído puede llegar a dañar nuestra audición, por lo que Sanidad alerta insistentemente contra su utilización. Al respecto y hace tan solo unos meses, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitía una alerta sobre la publicidad engañosa de algunas empresas que ofertaban estos amplificadores como si se tratara de audífonos reales. Entre los indicadores que hacen desconfiar de estas imitaciones está el reclamo de su precio, normalmente más bajo que el de los audífonos de calidad que se venden en los centros auditivos especializados.

Si existe una confusión entre los audífonos de calidad y los amplificadores de sonido, puede que esta se deba a la fama que tenían los audífonos hace años, cuando aún no se consideraban productos sanitarios. Entonces su venta y adaptación no estaba a cargo de profesionales especializados, sino que se realizaba en ópticas, farmacias y otros lugares que carecían de suficiente formación sobre salud auditiva. En la actualidad y por fortuna esta situación ha cambiado y la regeneración experimentada por el sector de la audiología ha puesto a los audífonos en el lugar que merecen como ayuda auditiva necesaria para quienes padecen un déficit de audición.