El 60% de las personas mayores de Catalunya no llega a fin de mes. Este dato se recoge en el informe Mayores, pobreza y vulnerabilidad elaborado por las Entitats Catalanes d’Acció Social (ECAS) y presentado este miércoles en Barcelona. Una de las razones de la precariedad económica se debe a las reducidas pensiones, ya que el cerca del 40% de las percepciones de jubilación tienen un importe por debajo del salario mínimo interprofesional que está fijado en 756,70 euros mensuales por 14 pagas. El informe elaborado por ECAS pone sobre la mesa un dato preocupante: el 2% de la población “vive sola sin desearlo“, esta soledad afecta a un total de 175.000 personas.

El estudio revela, además, que una de cada tres mayores de 65 años ayuda a los hijos económicamente, debido a que muchos han vuelto al hogar o se han quedado sin ingresos debido a la longitud y profundidad de la crisis económica. Júlia Montserrat, autora del informe junto a la socióloga Cristina Valls afirma que en en este dato no se incluye ayudas “como dar de comer a los nietos, pagarles las actividades extraescolares y recogerlos de la escuela”.

Las privaciones materiales que sufren los mayores afectan más a las mujeres que a los hombres, debido a que estas han tenido trabajos más precarios, menos salario (la brecha salarial entre los dos colectivos es de cerca del 20%) y además la mujer ha renunciado al trabajo fuera de casa para convertirse en cuidadora de la familia. “Las mujeres son más pobres que los hombres”, apunta Teresa Crespo, presidenta de ECAS. Todo ello, provoca que a partir de los 64 años la tasa de pobreza femenina sea 5 puntos superior a la masculina.

Si se desmenuzan las restricciones económicas se puede comprobar que el 34% de los mayores no pueda hacerse cargo de gastos imprevistos; el 36,7% no puede hacer ni siquiera una semana de vacaciones al año. Además, casi el 3% se retrasa en el pago de gastos relacionados con la vivienda, el 6% sufre pobreza energética, es decir no puede mantener su hogar a una temperatura adecuada.