El Índice de Sospecha de Maltrato hacia las Personas Mayores  (Elder Abuse Suspicion Index, EASI) es un instrumento desarrollado, registrado y validado por un equipo de investigación de la Universidad McGill de Montreal, St. Mary’s Hospital Centre, el Centro de Salud y Servicios Sociales de René Cassin y el Sir Mortimer B. Davis Jewish General Hospital, con fondos de los Institutos Canadienses de Investigación en Salud.

Su precisión y sencillez hace de él un instrumento muy útil para reforzar la sospecha de maltrato. La OMS lo ha utilizado como base para desarrollar una herramienta de detección de maltrato a una persona mayor, transferible cultural y geográficamente. En el año 2012 ha sido adaptado por para ser auto administrado por las propias personas mayores.

El test resultante consiste en cinco preguntas, breves, concisas y directas. La pregunta 1 es una forma de conocer si las personas mayores necesitan ayuda y de presentar posibles situaciones de riesgo. La pregunta 2 indaga sobre la existencia de cualquier tipo de privación. La pregunta 3 abarca el maltrato psicológico y verbal. La pregunta 4 se refiere a abuso económico. La pregunta 5 aborda el abuso físico y sexual. Una respuesta positiva a cualquiera de los ítems 2, 3, 4 y 5 se considera sospecha de maltrato.

Para testar su utilidad, UDP ha encargado al instituto de opinión Simple Lógica  su aplicación por primera vez mediante encuesta telefónica a la población mayor española, y estos son los resultados de la muestra.

  • El 7,0% de las personas mayores afirman que en el último año experimentaron alguna de las situaciones de abuso, ya sea por la existencia de algún tipo de privación, maltrato psicológico y verbal, económico o físico y sexual.
  • El 7,5% las personas mayores de 65 años residentes en España en mayo del 2016 afirman que en el último año han contado con alguna persona próxima (familiar, alguien que le cuida) que les presta ayuda regular para hacer tareas básicas como bañarse, vestirse, comer, comprar, ir al banco, etc.
  • El 13% de estas personas que contaron con la ayuda regular de alguna otra, afirma tener habitualmente problemas con ella.
  • Las privaciones, obstáculos o impedimentos para obtener algo o estar con la gente deseada, son la sospecha de maltrato más frecuente entre las personas mayores. El 4,1% declara haber sufrido alguna privación de este tipo.
  • La sospecha de sufrir maltrato es más elevada en las mujeres, las personas de edades más elevadas, las de un menor nivel de estudios, las de menor renta focalizándose en mayor medida entre quienes viven acompañados y en el ámbito rural.

Para el presidente Nacional de UDP, Luis Martín Pindado, “el uso y perfeccionamiento de este tipo de herramientas son esenciales para avanzar en la detección de los malos tratos a personas mayores, que es todavía una asignatura pendiente, pues tan sólo el 10% de los casos se denuncian”.