Seguro que en algún momento has sufrido algún tipo de molestia auditiva. Puede que hayas experimentado la sensación de tener un sonido constante en tu oído. Tranquilo, son los llamados acúfenos, una dolencia en forma de pitidos o zumbidos que afecta a nuestra salud auditiva.

Los acúfenos son una de las patologías más comunes y molestas del oído. Lo padece aproximadamente un 17% de la población a cualquier edad y un 33% de las personas mayores. No se trata de una enfermedad, pero sí de un daño muy molesto para nuestro oído y nuestro estado de ánimo. La incapacidad de poder descansar y disfrutar de un momento de relajación o concentración influye de forma negativa en el humor, el carácter o en el ánimo del paciente.

El origen de los acúfenos es desconocido. Pueden haber sido generados por una lesión auditiva, un ruido más fuerte de lo normal, exceso de cera en el oído o producidos por algún tipo de infección. Sin duda, estos pitidos y zumbidos son la causa de que algo no funciona bien en el oído. Por ello, conocer de antemano los síntomas de sufrir acúfenos evita complicar la situación más adelante.

Solo las personas que lo padecenpueden percibireste tipo de pitido tan molesto, el cual afecta a la calidad de vida de aquellos que ven mermada su salud auditiva. Este trastorno auditivo, para el cual no existe un tratamiento que los elimine completamente, puede generar ansiedad o insomnio en las personas que lo sufren.

En muchos casos, el cerebro se acostumbra de forma inconsciente a ese pitido o zumbido constante como si fuera el sonido de las agujas del reloj. Pero una de las soluciones más efectivas para calmar ese zumbido es colocando un audífono en el oído. Los audífonos camuflan los acúfenos gracias a los demás sonidos externos y permiten olvidarnos de ese pitido permanente en el oído.

Si has notado que algo está fallando en tu oído, acude a tu centro auditivo Audifón más cercano y comprueba el estado de tu audición. Gracias a su equipo de expertos en audiología podrán ayudarte con terapias que ayuden a acostumbrarse a los acúfenos e incluso a poder olvidarlos, y aconsejarte sobre el audífono que mejor se adapta a tu problema auditivo.