Las casi 3.000 horas de sol que disfruta Almería, hacen de esta provincia un lugar ideal para disfrutar del mar y la playa todos los días del año, con temperaturas que oscilan entre los 12 grados de mínima y los 19 grados de máxima, y con lluvias muy escasas.

Dunas y salinas en la franja costera procedentes del desierto de Tabernas y cerros de escasa altura azotada por la erosión del viento, el sol y las aguas marinas, propios de la sierra Alhamilla, dibujan el paisaje del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Con más de 20.000 hectáreas de tierra y 12.000 de mar, el Parque discurre a lo largo del litoral almeriense desde el municipio de Agua Amarga hasta más allá del Faro del Cabo de Gata, donde se pueden disfrutar de algunos de los lugares más emblemáticos de esta provincia tanto costeros como de interior, que harán las delicias de los amantes de la tranquilidad y la naturaleza.

El viajero puede iniciar la ruta en la barriada de San José, que toma su nombre de una antigua batería costera, hoy desaparecida.

Más al sur se extienden las playas de Media Luna, Mónsul y Barronal. La playa de Mónsul con sus dunas móviles, calas de fina arena entre paredes volcánicas y el tómbolo, conocido como La Peineta presidiendo el paisaje, sirvió a Steven Spilberg como escenario para el rodaje de varias escenas de “Indiana Jones y la última cruzada”. Otro rincón de gran belleza es la bahía de Genoveses, así llamada por la flota genovesa que participó en el asalto cristiano de Almería en 1147 y que siempre merece la pena visitar pero especialmente en primavera cuando aparece cuajada de amapolas.

De camino a Los Escullos, en la pedanía de El Pozo de los Frailes se puede visitar una antigua noria rehabilitada. De nuevo en el litoral, el núcleo pesquero y turístico de Los Escullos al borde de la gran playa del Arco, donde aún se levanta una torre vigía de tiempos árabes. Desde aquí se accede a La Isleta del Moro, desde cuyo mirador se divisa una preciosa panorámica.

El Desierto de Tabernas es una sorprendente experiencia visual.

El Desierto de Tabernas es una sorprendente experiencia visual.

Aquí aún es posible vivir el ambiente de un típico pueblo marinero, contemplar a los pescadores recién llegados del mar remendando sus redes, y las fachadas de las casas adornadas con el pescado y el pulpo colgados al sol para secar. Según la tradición, la playa del Peñón Blanco toma su nombre de un peñón desde donde las mujeres despedían a los hombres al hacerse a la mar.

Y de la mar a la antigua población minera de Rodalquilar, conocida por sus explotaciones de oro, en funcionamiento hasta los años sesenta. El poblado minero y la zona industrial dan a conocer el pasado minero de la zona.

Siguiendo el camino de Las Negras, a la derecha aparece una pista que lleva hasta El Playazo, una de las playas más extensas de la zona. La Batería del s. XVI nos habla del esplendor de otros tiempos, al igual que el castillo de San Ramón, del siglo XVIII, erigido sobre una duna fósil.

Cerca del pueblo pesquero de Las Negras se encuentra la Cala San Pedro, ensenada coronada por un Castillo y con un manantial de agua dulce.

Desde aquí se llega al último destino de este recorrido, Aguamarga, población turística desde donde se accede a pie a la Playa del Plomo y Cala En Medio.

Cerca de la capital almeriense, al pie de Sierra Alhamilla, se sitúa Níjar. Este pintoresco pueblo sorprende por su peculiar fisonomía, con sus intrincadas calles estrechas y casas encaladas, formando un atractivo conjunto coronado por la iglesia mudéjar de Nuestra Señora de la Asunción. Templo del siglo XVI en cuyo interior se conserva un espléndido artesonado mudéjar y una imagen de la Inmaculada atribuida al escultor Alonso Cano. La torre, también mudéjar, está decorada con un águila bicéfala de tiempos de Carlos I.

El reclamo artesano

Nijar sigue viviendo esencialmente de la artesanía por lo que el visitante no pude dejar de adquirir sus célebres jarapas, objetos de esparto o la cerámica, de raíces ancestrales, y que siguen siendo elaborados por los hombres y mujeres del pueblo.

Merece la pena perderse por las calles de Mojacar.

Merece la pena perderse por las calles de Mojacar.

Desde la cercana aldea de Huebro desde donde se disfruta una panorámica del actual fértil campo de Níjar se accede al Paraje Natural Sierra Alhamilla y el Paraje Natural del Desierto de Tabernas, donde puede apreciarse el enorme contraste paisajístico entre los bosques que crecen en la sierra y la aridez del desierto. En invierno, Almería es un cálido y acogedor destino para el viajero.