Comienza el curso para más de 44.000 alumnos se inscriben este año en alguna de las universidades de mayores.

Adquirir nuevos conocimientos, aprender, relacionarse y conocer nuevas amistades, dar cumplimento a un deseo aplazado… hay muchas razones poderosas que empujan a volver a la universidad o a matricularse por primera vez.

Ahora no hay excusas. Ya sea presencialmente o bien a distancia, cada año hay más facilidades para ir a la universidad a estudiar. Prácticamente todas las universidades disponen de cursos para mayores que cada año suman más alumnos.

Desde que en el curso 1993-1994 se pusieron en marcha los primeros programas universitarios para personas mayores el fenómeno se ha desarrollado hasta alcanzar hoy una cifra de alumnos próxima a los 44.000 alumnos.

Para Concepción Bru, presidenta de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Mayores (AEPUM) y directora del de la Universidad de Alicante, “además de satisfacer ese deseo pendiente o actualizar conocimientos, las personas que se matriculan lo hacen por el afán de aprender a utilizar las nuevas herramientas tecnológicas para poder acceder a la sociedad del conocimiento y de la información. Y, por supuesto, por aprovechar la oportunidad, que en su momento no tuvieron, de matricularse en un centro universitario sin ningún tipo de exclusión, ya que no son necesarios estudios previos y tampoco hay límite de edad, como pone de manifiesto el caso excepcional de Juan García, un alumno de 102 años inscrito en la Universitat de València (UV) que, por fin, ha conseguido cumplir su sueño”.

Los estudios para mayores los siguen principalmente mujeres (en torno a un 60%), aunque cada vez se matriculan más hombres.

Aunque las titulaciones que se obtienen no son de carácter oficial, sí están demostrados los beneficios para la calidad de vida de los universitarios. Se mejoran las capacidades mentales, la memoria, la concentración… además de adquirir nuevos conocimientos que enriquecen culturalmente. Por otra parte, se establecen nuevas relaciones de amistad y compañerismo, y se establecen unas rutinas de estudio muy beneficiosas para la salud.

En esta línea está trabajando la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Mayores (AEPUM), quienes en breve presentarán un estudio sobre los beneficios que experimentan los alumnos mayores que acuden regularmente a las clases.

María Natividad Recio, directora de la Universidad para Mayores de Alcalá de Henares, una de las primeras en implantar el programa, que cuenta hoy con más de 1.300 estudiantes en sus cursos de humanidades y ciencias, destaca el interesante intercambio de experiencias y de conocimientos que se produce en las aulas: “Hay alumnos que no tienen estudios, pero también hay muchos licenciados, cada vez más. Esta mezcla crea una dinámica muy enriquecedora”. En esta universidad, la demanda aumenta cada año; incluso, apunta Recio, cuando terminan el programa, muchos alumnos se resisten a abandonar el campus.

Lo que mueve fundamentalmente al alumno mayor es la inquietud frente a un horizonte vital nuevo, señala Angelo Valastro, director de la Universidad de Mayores de Comillas. “La edad adulta obliga a formularse preguntas frente a las cuales no siempre disponemos de los medios adecuados. El estudio de la literatura, la historia, el arte o la filosofía ofrece instrumentos fuertes para comprender mejor el presente, para romper con valentía prejuicios que nos bloquean, para volver a mirar a nuestro alrededor con ojos distintos”. Además, subraya, no debemos olvidar que el compartir aulas y pasillos con los universitarios jóvenes ayuda a relacionarse mejor con ellos y a fortalecer nuestras habilidades sociales.

Los estudios se complementan con conferencias, visitas culturales, conciertos y visitas a lugares de interés, lo que contribuye a mejorar la vida social de los estudiantes. Además, no hay exámenes finales ni palizones a estudiar en el último momento. Aquí no se acude para recibir un título, sino por el puro placer de aprender.

Cada universidad o centro de estudios tiene su propio plan con distintas asignaturas. También los precios son distintos de una universidad a otra. El grupo editorial Senda Senior publica cada año una Guía con los contactos de todos los centros de enseñanza, que incluye otras propuestas formativas de entidades como la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad y su exitoso Programa de Voluntarios Culturales Mayores para enseñar los museos a niños, jóvenes y jubilados, la Federación Española de Universidades Populares o el Colegio Profesional de Filosofía y Letras y Ciencias de Madrid.

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