El Doctor Aubrey De Grey además de biogerontólogo es genetista. Graduado en Cambridge y autodidacta con formación en computación, afirma que envejecer no es una consecuencia inevitable de la condición humana. Según él, el envejecimiento es el resultado de daños acumulados a nivel celular o molecular, que los avances médicos podrían prevenir e incluso revertir. De ser así, la ciencia podría ofrecer a la gente una longevidad que se codease con la inmortalidad. “Estamos hablando de extender la vida sana, no de prolongar la fragilidad de la vejez”, aclara.

Resume su pensamiento de manera sencilla: “En realidad la vejez es fácil de entender: nuestro organismo envejece porque al vivir acumula desechos y desperfectos que lo dañan. No es tan diferente de un coche viejo. La esencia del problema es la misma: desechos y desperfectos acumulados hasta el colapso, pero si esos desperdicios se retiran y se arreglan los daños que causan… ¿Acaso no hay coches de un siglo hoy en perfectas condiciones?

Según De Grey, “sólo existen siete categorías de daños en el organismo relacionados con la edad: una es la pérdida de células que no se reemplazan. Otra es lo opuesto: la acumulación de células no deseadas. Después hay cosas que andan mal dentro de ellas, y así en el tercer puesto están las mutaciones en los cromosomas, en el cuarto, las mutaciones en el ADN de las mitocondrias -centrales energéticas celulares-, y en el quinto, la acumulación de moléculas no digeribles en los lisosomas -vesículas intracelulares para digerir los desechos-. Los problemas sexto y séptimo se dan en los espacios entre las células: los depósitos de moléculas indigeribles que bloquean el paso, y la proliferación de enlaces entre proteínas que endurecen los tejidos elásticos de las arterias. El objetivo es remediar todos estos desperfectos”.

Para ello creó la Fundación SENS, Strategies for Engineered Negligible Sensescence,  (algo así como estrategias para la ingeniería de una vejez inapreciable). En la Fundación trabajan en estas siete líneas de actuación.

De todos los problemas, el más complicado de resolver atañe a las mutaciones en los cromosomas, las estructuras con forma de lazo en que se organiza el ADN. Dicho de otro modo, la curación del cáncer. “La evolución ha tenido un problema con el mantenimiento del ADN especialmente difícil de atajar. Me refiero a que los organismos mueran debido a procesos tumorales”, dice el biogerontólogo. “El cáncer -añade- puede matarnos si una célula sufre las mutaciones equivocadas. La técnica que estamos desarrollando en SENS para combatirlo se llama Whole-body Interdiction of Lengthening of Telomeres (WILT) -impedir el alargamiento de los telómeros-. La idea central de nuestra estrategia parte de que las células cancerosas poseen el don de la inmortalidad. Si pudiéramos arrebatárselo, sin importarnos las mutaciones que les confiere tal virtud, no moriríamos de cáncer. Y la forma de lograrlo es evitar que amplíen los telómeros“.

De Grey se enfrenta a un doble reto. Por un lado, debe evitar que las células malignas conserven intactos sus telómeros, y por el otro, ha de estimular su reparación en las células sanas de órganos y tejidos, como la sangre, la piel y el estómago. Estos y otros lugares albergan células que proliferan para reponer las bajas que ocurren.

“Hace 5 años me di cuenta de que podía resolver el problema con células troncales manipuladas en el laboratorio. Cada decenio podríamos inyectárnoslas sin los genes de la telomerasa, para así impedir su conversión a malignas. Al mismo tiempo, las equiparíamos con unos largos telómeros diseñados de antemano”. Ahora bien, la comunidad científica no pone la mano en el fuego de que esto vaya a funcionar, aunque algunos investigadores han usado la telomerasa para hacer que células humanas se dividan in vitro mucho más allá de sus posibilidades -normalmente, llegan a hacerlo entre 50 y 70 veces. En las pruebas, estas supercélulas no se tornan cancerosas.

Preguntado sobre si el envejecimiento es una enfermedad, De Grey contesta que “La evolución no le ha prestado atención al envejecimiento. En el mundo salvaje, sin la intromisión de la civilización, casi todos los organismos mueren sin tener la oportunidad de envejecer. Mueren de hambre, o se los come alguien, o lo que sea. Por eso no existen genes para hacer algo respecto a la vejez”.

“El envejecimiento es un fenómeno biológico que causa el debilitamiento y la muerte. No se puede curar, pero yo propongo tener control sobre el proceso, como el que podemos tener con la tuberculosis, por ejemplo. La podemos sobrellevar sin que mate a la gente. Pero yo no aspiro simplemente a detener el progreso de la vejez, sino a revertirlo; llevar a alguna persona de un estado de sufrimiento avanzado a un estado donde ya no padezca”.

De Grey ha conseguido detractores y defensores en igual medida. De sus simpatizantes, el más notable es el millonario Peter Thiel, uno de los fundadores del sistema de pagos por internet Pay- Pal, quien donó tres millones de dólares a SENS. El científico necesita mil millones de dólares para financiar su programa, que se distribuirían entre las siete cosas que deben solucionarse. El campo de la terapia de células madre ya está bien financiado a nivel global, pero las otras seis áreas, definitivamente, necesitan más dinero. Para estimar el presupuesto hay que hacer los cálculos de las horas de trabajo que requiere cada cosa, multiplicadas por el coste de los biólogos a tiempo completo, y además contar con el dinero para los equipos de investigación y las oficinas del SENS. “La idea es que los diversos componentes se desarrollen en universidades y laboratorios de varias partes del mundo -explica-, pero necesitamos unirlos a todos, y es allí donde entra el Instituto SENS, un edificio lleno de matemáticos y oficinas”.

Aparte de Thiel, De Grey tiene el apoyo de algunos científicos. “La mayoría de ellos no son gerontólogos, lo cual no me sorprende porque trabajan en campos que pretenden curar enfermedades, y no en los problemas del envejecimiento. Algunos gerontólogos apoyan lo que yo hago y otros están en total desacuerdo y se sienten amenazados porque estoy desafiando su forma de trabajar. Esto es algo normal en la ciencia”.

Pese a su inagotable energía, hay muchas piedras en el camino “en general, es una combinación de política, ignorancia y dinero. La gerontología tiene la dificultad adicional de que los científicos serios deben distanciarse de la terrible industria de la guerra a la vejez: las cremas antiarrugas, las pociones y las pastillas que no sirven para nada. Así que, cuando escuchan que alguien propone la posibilidad de vivir mil años, su reacción inmediata es tratar el tema con pinzas”.

Las teorías de De Grey han encontrado respaldo y cada vez más científicos dedican sus esfuerzos a avanzar en esta materia. Las implicaciones de un mundo con personas que pudieran vivir 500 o mil años son de tal transcendencia que ni siquiera nos hemos parado a pensarlo, pero la ciencia avanza hacia la prolongación de la vida. ya se ha conseguido en animales, se está experimentando con personas y quién sabe si las ideas de este excéntrico científico llegarán algún día a plasmarse en una realidad que cambie el mundo para siempre.