La Cumbre del Clima de París, reúne desde hoy y hasta el próximo 11 de diciembre a los representantes de 195 países, firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Tras el fracaso de Copenhague´09, el vencimiento del protocolo de Kioto 2012, en París tendrá que llegarse a un acuerdo mundial y jurídicamente vinculante, sobre la reducción de emisiones para intentar frenar el cambio climático.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la temperatura media global en superficie en 2015 será, probablemente, la más cálida de la que se tiene constancia y alcanzará el importante umbral simbólico de 1 grado Celsius por encima de los niveles preindustriales, lo que obedece a la combinación de un intenso episodio de El Niño con el calentamiento de la Tierra, provocado por la actividad humana.

Según el secretario general de la OMM, Michel Jarraud “El estado del clima mundial en 2015 hará historia por varios motivos”. Los efectos de El Niño; el aumento de las temperaturas oceánicas y del nivel del mar; anomalía de temperaturas y de fenómenos atmosféricos; las olas de calor; las inundaciones y las sequías; y los ciclones tropicales entre otros, son algunas de los signos del cambio climático que hemos podido sufrir durante este año.

La acción de los gases de efecto invernadero están provocando sin duda el cambio climático, y la reacción de los fenómenos que provoca nos hace mucho más vulnerables, especialmente a la población infantil y a la más envejecida.

Precisamente el profesor Diego Sánchez González, investigador titular de la Universidad Autónoma de Nuevo León en México, ha presentado en la sede del CSIC, su estudio sobre Envejecimiento de la población vulnerable ante los retos del cambio climático. Para él uno de los retos de esta cumbre de París es el de que se aborde el envejecimiento mundial en un contexto de emergencia climática (problemas de acceso al agua potable, olas de calor, inundaciones). Y además, es importante que se aborden los efectos indirectos por desastre (salud, economía, vivienda, trabajo), sobre todo, relacionados con la población envejecida vulnerable.

“En Europa el cambio climático va a ser brutal, y esto va a afectar sobre todo al entorno físico y social de las personas. Va a haber un cambio en la distribución del clima, sobre todo a las zonas de climas templados, lo que va a influir en la producción de alimentos, en la aparición de enfermedades en países donde ya estaban erradicadas,  etcétera”, señala Sánchez González.

“El aumento de un par de grados de temperatura, incrementará la incidencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, por lo que además si tenemos en cuenta que la población centenaria aumentará en los próximos años, se nos presenta un grave problema sanitario, si no tomamos medidas”.

“Hay que invertir en crear entornos físicos más saludables, acondicionando por ejemplo viviendas que aíslen de los cambios drásticos de temperatura, especialmente de las olas de calor, a las que en España, estamos más expuestos. Y para ello, las administraciones deben destinar cada vez más recursos a la prevención, lo que a largo plazo les supondrá un importante ahorro en gasto sanitario. Pero además, las personas mayores deben ser proactivas en crear estos entornos, y deben ser conscientes de los cambios que se avecinan”.

Un trabajo de campo realizado por el profesor Sánchez González sobre los efectos de un ciclón en el municipio mexicano de Mampico, confirmó que la información resultaba crucial en cómo las personas percibían la amenaza del ciclón y se decidían a evacuar en caso de emergencia. Independientemente de las medidas sociales, económicas, geográficas o nivel de preparación, la información y los medios de comunicación condicionan cómo los grupos de población responden a los desastres naturales. La marginalidad aumenta la sensación de amenaza, riesgo y vulnerabilidad.

“Los efectos del cambio climático evidencian aún más, los graves problemas sociales y de derechos humanos que afectan a los grupos más vulnerables, como son las personas mayores”, concluye Sánchez González.

Aquí puede ver el que  programa de El Tiempo de TVE, del 10 de agosto de 2050.

 

Para averiguar lo que podría ocurrir en el futuro, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) invitó a varios presentadores del tiempo en televisión de todo el mundo a que imaginaran cómo sería un “informe meteorológico del año 2050”. Lo que crearon fueron solamente algunos escenarios posibles y no pronósticos reales, basados no obstante en la ciencia climática más actualizada y ofrecen un panorama convincente de lo que podría ser la vida en un planeta más cálido.