Cientos de miles de personas con discapacidad iguales ante la ley en España

El Pleno del Congreso de los Diputados aprueba la mayor reforma de la legislación civil y procesal española en décadas.
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El Congreso ratifica la reforma de la legislación civil y procesal para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica.

El Pleno del Congreso de los Diputados aprueba hoy la mayor reforma de la legislación civil y procesal española en décadas.

Con este cambio legislativo se garantiza el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica o, lo que es lo mismo, el reconocimiento de su igualdad ante la ley, así como la garantía de apoyos para tomar decisiones sobre sus propias vidas y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía. 

La Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) y Plena inclusión, presentes en el momento de su aprobación en el Congreso de los Diputados, celebran este acontecimiento como “un hito para la democracia española, que acerca al país al cumplimiento de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y, lo que es más importante, elimina una discriminación histórica hacia los cientos de miles de personas con discapacidad intelectual que, hasta el momento, eran tratadas a nivel legislativo como menores de edad y a las cuales se les negaba la posibilidad de ejercer derechos tan básicos como firmar un contrato de alquiler, tener una tarjeta bancaria a su nombre u otorgar testamento”, explican desde ambas organizaciones.

En este sentido, Santiago Izquierdo, miembro de la red de portavoces con discapacidad de la AEFT y que ha estado presente en el Congreso de los Diputados en el momento de la aprobación, explica que esta reforma “acaba con una injusticia que me ha afectado a mí y a otras muchas personas con discapacidad. Antes yo ayudaba a mi padre en casa, él no sabía leer así que yo me encargaba de gestionar el pago de las facturas hasta que las domiciliamos en la cuenta; le acompañaba a las visitas médicas, hacía la comida, etc. Cuando me incapacitaron totalmente, perdí muchos derechos y un juez decidió que necesitaba más apoyos de los que realmente necesito, lo que ha derivado en dejar de hacer cosas que antes sí hacía. Con eso se consigue que no aprendas, incluso que retrocedas y que no seas autónomo”, reivindica.

Fuente: Plena Inclusión

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