La huella de los españoles por el mundo, ha quedado grabada en el nombre de muchas de las ciudades, ríos, montañas, etc., de los cinco continentes, pero especialmente en los países americanos y en Filipinas. Son muchos los conquistadores y exploradores españoles, que quizá por nostalgia, o por orgullo o cualquier otra razón, bautizaban a las ciudades que fundaban con el nombre del lugar que les vio nacer.

Así encontramos Barcelona, Córdoba, Sevilla, Toledo, Madrid repartidos por todo el mundo. Aquí proponemos acercarnos a cuatro de ellas por su belleza y la relevancia que tienen en su país.

Córdoba, Argentina

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Conocida también como `La Docta´, fue fundada el 6 de Julio de 1573 por Jerónimo Luis de Cabrera. Recibe el alias, por ser la sede de la primera Universidad fundada en Argentina en 1613, y la cuarta más antigua de América. En la actualidad ocupan sus aulas cada curso, más de 100.000 estudiantes que proceden de todo el país y del mundo, lo que la convierte en una ciudad joven con una gran vida cultural.

Fundada por la Compañía de Jesús, la Universidad está ubicada dentro de la llamada Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad. Los jesuitas llegaron a la ciudad en 1599, convirtiéndola en el centro neurálgico de su tarea evangelizadora y pedagógica, lo que colocó a Córdoba en el centro cultural del Río de la Plata y Tucumán. En 1767, tras la orden de Carlos III de que los jesuitas fueran expulsados de todos los territorios en poder de España, dejaron una valiosa herencia a la ciudad. Además de la Universidad, el templo de la Compañía de Jesús, el más antiguo del país (mediados del s. XVII); la primera imprenta situada en el sótano del Museo de san Alberto; el colegio Máximo fundado en 1687 y conocido actualmente como Colegio Nacional Montserrat; y la Capilla Doméstica, antigua capilla privada de la Residencia de la Cía, y cuyo techo recubierto de cuero crudo pintado está pegado con cola fabricada con huesos hervidos.

En el centro histórico de Córdoba, la Plaza de san Martín (1577) o Plaza Seca, donde se realizaban paradas militares, corridas de toros, y se ejecutaba a los condenados a muerte; la iglesia Catedral que empezó a construirse en 1574 y tardó dos siglos en terminarse; el Cabildo de la ciudad (1588), actualmente uno de los centros artísticos más importantes de la ciudad. Entre la Catedral y el Cabildo, el pasaje de Santa Catalina conocido durante un tiempo como pasaje de la Ciudad de Cuzco, ya que recuerda a las callejuelas de esa ciudad, y sobre él, el Archivo Provincial de la Memoria. Las Basílicas de Santo Domingo que guarda en su camarín la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario del Milagro; y la de la Merced, donde destaca su púlpito barroco de 1776 y su puerta principal de madera de cedro paraguayo. Sin olvidar la visita a las iglesias de San Francisco, del Sagrado Corazón, y del Pilar.

La visita a la Córdoba más moderna pasa por el Patio Olmos, la plazoleta Dalmacio Vélez Sarsfield, el paseo del Buen Pastor, el Palacio Ferreyra, la Casa Palacio-Minetti y el Faro del Bicentenario.

Esta Córdoba argentina, al igual que la española, es una ciudad con un gran patrimonio cultural, pero que ha servido mantenerse joven y viva, bien merece una visita.

Cuenca, Ecuador

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Oficialmente Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, está situada en el centro austral de Ecuador. Dividida naturalmente en tres terrazas, los cuatro ríos a los que se refiere su nombre son el Tomebamba, Yanuncay, Tarqui, y Machángar que acaban vertiendo sus aguas al noreste de la ciudad, formando el río Cuenca. Naturalmente y como en otras ciudades de América, recibe el nombre de Cuenca por ser el lugar de nacimiento del virrey español del Perú Andrés Hurtado de Mendoza, quien dio la orden de fundar la ciudad al español don Gil Ramírez Dávalos.

En su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999, se ubican los  vestigios históricos más importantes: museos e iglesias antiguas (como la Catedral de la Inmaculada Concepción, una de la más grandes de América), calles adoquinadas y casas con fachadas de estilo republicano que evidencian influencias arquitectónicas europeas sobre todo española y francesa.

Para visitar la ciudad, se ofrecen distintas rutas temáticas, en la que además de visitar su patrimonio cultural y natural, se podrá participar en distintas actividades y talleres: la Ruta de la Espiritualidad, además de una visita a las once iglesias más importantes de la ciudad, se propone participar en las distintas fiestas que hay a lo largo del año.

En la Ruta de los Museos y Edificaciones Patrimoniales, se podrá visitar de las distintas exposiciones programadas en 19 lugares entre museos y centros culturales; en la Ruta de los Sabores, se visita distintos establecimientos y mercados donde degustar los alimentos típicos, como cuy y cerdo, maíz tostado y llapingachos (tortilla de papa). En la ruta artesanal, podrán disfrutar en varios talleres de alfarería, hojalatería, o compostura de sombreros de paja, toquilla y paño Y en la Ruta francesa, se podrá ver la huella que la Primera Misión Geodésica Francesa dejó en la ciudad, reflejada por ejemplo en la calle la Condamine; en la Casa Bienal, la Casa Sojos, Casa Museo Remigio Crespo Toral o la Casa del Coco.

Guadalajara, México

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La primera Villa de Guadalajara la fundaron 42 vecinos en 1530. Su nombre lo tomaron en recuerdo de su homónima española, cuna de su conquistador Nuño de Guzmán. A aquel emplazamiento le seguirían otros dos, hasta el definitivo en el Valle de Atemajac. En la actualidad es la segunda ciudad más grande de México y uno de sus centros comerciales e industriales. Poco queda de su trazado colonial original, ya que en la década de 1950 se demolieron varios de sus edificios históricos para ensanchar avenidas y levantar otros nuevos, construir aparcamientos, etc.

Pero, un paseo por la ciudad permitirá al visitante descubrir la riqueza de su patrimonio histórico, destacando sobre todos su Catedral (1568-16189), consagrada a la Asunción de Ntra. Sra. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosas transformaciones por lo que no es extraño encontrar en su arquitectura mezcla góticas, barrocas, moriscas y neoclásicas. El perfil de su cúpula y sus torres gemelas de 65 m. de altura y reconstruidas tras el terremoto de 1854, recortan el horizonte de la ciudad. En su interior la cripta de los arzobispos, donde yacen los restos de quienes gobernaron la diócesis desde s.XVI; un cuadro de  La Purísima Concepción de Murillo; y su órgano de origen francés; son su principal atractivo.

La Catedral está rodeada por plazas en sus cuatro lados: enfrente la Plaza de Guadalajara, con una fuente en el centro con el escudo de la ciudad; hacia el sur, la Plaza de Armas, con un quiosco de música estilo art nouveau y lámparas que le hacen juego, y a su lado el Palacio de Gobierno con fachada barroca y un espectacular mural en la escalera interior principal. Al norte de la Catedral, la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, un área verde con un monumento central que homenajea a los hijos ilustres de Jalisco (y una hija); y detrás de la Basílica, la gran Plaza de la Liberación, donde se conmemora con una estatua la abolición de la esclavitud. En el extremo oriental de esta última plaza, el Teatro Degollado de estilo neoclásico, detrás de el, la Plaza Tapatía que lleva hasta el Hospicio Cabañas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Cerca de allí, la Plaza de los Mariachis, donde uno puede tomarse un tequila y disfrutar de la música, como no podía ser de otra forma ya que Guadalajara es la cuna de estos dos emblemas de la cultura mexicana.

Vitória, Brasil

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Es la capital del estado de Espírito Santo, al sudeste de Brasil. Se localiza en una pequeña isla dentro de una bahía donde el río Santa María desemboca en el mar. Está conectada con la ciudad de Vila Velha, en el continente, a través de tres puentes: el primero, el Puente Florentino Avidos, data de 1928; el segundo, el Puente del Príncipe se inauguró en 1979 ; y por el conocido como Tercer Puente o Puente Diputado Darcy Castello de Mendonça.

La historia de ambas ciudades; Vila Velha, fundada en 1535 con el nombre de Vila do Espírito Santo, y Vitória, en 1551, siempre ha estado ligado, no obstante la primera cedió la sede de la capitanía a favor de la segunda.

Ambas pueden presumir también de la belleza de sus playas. Vila Velha, posee más de 32 kilómetros entre las que destacan: Praia da Costa, Itapoã y Itaparica; mientras que la Praia de Camburi, única playa localizada en la zona continental de Vitória, y de 6 km. de extensión, concentra la mayor parte de los hoteles de la isla, y es centro de numerosos eventos deportivos playeros, como el volley y el fútbol playa, a los que tan aficionados son los brasileños.

Para disfrutar de la naturaleza, Vitória ofrece la posibilidad de pasear por el Parque Municipal Gruta da Onça entre riachuelos y caminos con una exuberante vegetación atlántica; y por el Parque Moscoso, inaugurado en 1912, el más antiguo de la ciudad. Este se encuentra en el centro de la ciudad y posee un lago con peces e islas. Aunque para tener las mejores vistas de la bahía hay que subir hasta el Fonte Grande Park. Desde allí, se puede ver las playas, el Convento da Penha (el punto más importante de turismo de espírito Santo), Pedra dos Olhos y Mestre Álvaro, y hasta Vila Velha, del que destaca el faro de Santa Luzia.