Cómo implicar a los voluntarios/as

En primer lugar hay que tener claro el perfil de voluntario que se necesita y esa es una tarea ligada a la selección de personal, por lo tanto, dentro de las actividades propias de recursos humanos. Hay que partir de las tareas a realizar para definir el perfil que mejor se ajusta a ellas.

Es imprescindible también tener claro y detallado el plan de acogida de los voluntarios, con formación e información suficiente. Si un voluntario siente que no está haciendo algo, puede desmotivarse y abandonar la actividad. Por lo tanto, también es bueno conocer su opinión y hacerle sentir que forma parte de la organización. Los asesores Indo Lázaro Aranda y Maravillas Carazo coinciden en este último punto, destacando al respecto que los responsables de los proyectos juegan un papel fundamental.

Antonio ‘Arke’ Arquellada Jiménez comparte que lo principal es la formación y la información. Hay que presentar a los voluntarios el proyecto y sensibilizarles con la realidad que van a encontrar. También hay que mostrarles la importancia de su colaboración y detallarles qué van a hacer, cómo y durante cuánto tiempo.

Es importante, también, informar a los voluntarios de la situación de la entidad: qué podéis y qué no podéis hacer y qué limitaciones encontráis en el tema de los recursos materiales, económicos y de personal.

Tamara Guirao habla de una tendencia que no se puede obviar, esto es, ver el voluntariado como un sustituto de la experiencia profesional. Tanto la ONG como el voluntario debéis tener claro que, aunque el voluntariado aporta muchas cosas, no es un empleo. Para evitar confusiones en este aspecto, nuestra asesora recomienda elaborar una carta del voluntario que recoja los principios y expectativas de las actividades que se desarrollarán.

Otra alternativa para conseguir esta implicación la explica nuestra asesora. Comenta la posibilidad de crear un grupo que, al menos una vez al mes,integre a los voluntarios y la organización. Un momento informal para hablar sobre temas de interés para ambas partes relacionados con la ONG o el voluntariado. Con ello, puedes crear un espacio de intercambio con dinámicas de grupo.

Reconocimiento de los voluntarios

El reconocimiento de los voluntarios es vital. Como señala Indo Lázaro, hay que destacar el valor que aportan a tu organización. Unas palabras pueden servir para premiar el trabajo que están haciendo, para que sepan lo importantes que son para tu ONG y que sepan la importancia que tiene su labor.

La visibilidad de tus colaboradores está directamente relacionada con el reconocimiento. Tamara Guirao ofrece algunas ideas para llevar a la práctica esta visibilidad: crear la sección de voluntario del mes en tu web o citar frases suyas en redes sociales.

Marc Masmiquel nos cuenta su propia experiencia y comenta qué le motiva en su participación en este proyecto. Este portal se fundamenta en el apoyo de asesores voluntarios que ad honorem aportamos nuestro “saber hacer” en diferentes disciplinas a las necesidades que plantean las entidades no lucrativas.

¿Cómo nos motivan desde SolucionesONG? Es una mezcla de cosas: por un lado el estímulo de poder ayudar y de sabernos útiles es fundamental. Por otro lado la “libertad de cátedra” que cribada por un código deontológico personal basado en la experiencia hace del voluntariado de conocimiento un método muy funcional, y a la vez humano, pues se basa en ayudar a resolver problemas de modo cooperativo.

Una labor dentro de Recursos Humanos

Javier Delgado aclara que el voluntariado es una cuestión que queda dentro de recursos humanos. Por lo tanto, la persona que, dentro de tu entidad, desarrolle esta labor deberá gestionar estas actividades.

Para Javier es un error intentar mantener aquellos voluntarios que no se vean implicados con la actividad de la ONG. Por este motivo, el responsable de recursos humanos también debe tener en cuenta la actitud de las personas candidatas para seleccionarlas.

Hemos querido conocer también la opinión de Álvaro González de Aguilar, experto en Recursos Humanos que colabora con Fundación Hazloposible.

Tal y como comenta Álvaro, hay que cuidar al voluntario en las tres fases de su participación: acogida, desarrollo y fin del voluntariado.

La ONG tiene que identificar las tareas que se necesitan que el voluntario haga y tener muy presentes estas tareas a la hora de hacer la selección de los candidatos. Hay que valorar también características de la persona voluntaria, para que estas estén en consonancia con la tarea a realizar. La cualificación, el carácter, etc..
Durante el proceso de selección, la ONG debe hablar del perfil del voluntario y del trabajo que debe hacerse. Durante la entrevista, la organización debe aclarar al voluntario qué necesita y el voluntario debe decir a la entidad qué puede aportar y qué inquietudes e intereses tiene.

Una vez seleccionada la persona voluntaria, hay que ver si la tarea que va a realizar requiere una formación específica. Por ejemplo, si la persona va a gestionar los archivos de un determinado proyecto, hay que orientarla sobre cómo se hace ese tipo de actividad. Esta formación, que puede ocupar un día, no debe confundirse con los conocimientos necesarios que debe tener el voluntario para realizar la tarea y que son un requisito imprescindible a valorar en la entrevista. Por ejemplo, si el voluntario va a gestionar la contabilidad de la asociación, es fundamental que el voluntario tenga conocimientos contables, no se puede aprender lo necesario para hacer esta tarea en una tarde de formación. La formación específica también ayuda a que la persona se sienta acogida y esto ayuda al trabajo que hará en la ONG.
Es importante que haya una persona que coordine el trabajo en caso en que una misma función sea desarrollada por diferentes personas.
Mantener la motivación: hay que hacer seguimiento del trabajo desarrollado por el voluntario. Desde el momento en que entra, debe tener reuniones cada cierto tiempo y deben ser escuchados sus comentarios y propuestas. De esta manera, sentirá que su trabajo es valorado por la entidad. La organización no debe olvidarse del voluntario una vez que éste ha empezado ya a trabajar. Debe haber un intercambio de información y supervisión del trabajo por parte del coordinador de la tarea.

Finalizado el voluntariado. La ONG debe poner a disposición de los voluntarios una encuesta de calidad al terminar el voluntariado. Esto hará que el voluntario se sienta valorado y, además, las respuestas que dé servirán a la organización para saber si está haciendo bien el trabajo y qué sensaciones ha tenido el voluntario durante su actividad. Preguntas como ¿Se han cumplido tus expectativas? ¿Te has sentido atendido? ¿Qué has aprendido o qué te ha aportado el voluntariado? ¿Qué piensas haber aportado a la ONG? O un campo abierto de comentarios puede ser un contenido de la encuesta.