“TÉCNICAS DE REVITALIZACIÓN PARA COMBATIR EL DESGASTE CRÓNICO Y EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO”

Víctor López,  Médico Gerontólogo nos presenta una guía completa para que las personas adultas y personas mayores descubramos cómo revitalizar nuestro cuerpo y hacer frente al desgaste crónico propio de la edad y el envejecimiento prematuro.

¿Qué es el envejecimiento?

El envejecimiento provechoso, saludable y positivo es una meta que todo ser humano debería alcanzar a lo largo de su vida.

El envejecimiento es un proceso multifactorial, que origina un deterioro progresivo del cuerpo y la mente en los seres vivos como consecuencia del paso del tiempo. Dicho deterioro progresivo conduce irremisiblemente a la muerte.  En verdad, todo envejece y todo se desgasta.  Realmente lo que se pierde es la capacidad de adaptarse al medio ambiente o de cumplir con las exigencias de la vida cotidiana. Entre otros motivos, porque se va agotando la energía vital de reserva.

No hay que confundir el envejecimiento fisiológico o natural con el envejecimiento prematuro que tiene carácter de enfermedad. Ni tampoco la edad cronológica (la del carné de identidad) con la edad biológica interior de la persona.

El envejecimiento natural es un proceso de deterioro progresivo armónico que hace extinguir la vida en su conjunto, como se extingue la llama de una vela. Es muy poco corriente en el mundo actual, altamente artificial, estresante y complicado. Mayormente,  se  da en determinadas  regiones del planeta tierra, que están  prácticamente alejadas de la civilización, como isla de Okinawa (Japón) , isla de Cerdeña, valle de Vilcabamba en Ecuador, Valle de Hunza en la frontera de India-Pakistán, donde curiosamente abundan los centenarios.

En cuanto al envejecimiento prematuro- que está cargado de enfermedades y patologías geriátricas- constituye una causa de muerte precoz frecuentísima en los seres humanos. Prácticamente, todos los seres humanos mueren de muerte prematura, pues, el potencial biológico máximo que podrían alcanzar estaría en unos 120 años.

Los seres humanos somos personas y a su vez considerados como seres biopsicosociales, por lo que el envejecimiento ha de estudiarse imprescindiblemente desde una perspectiva multifactorial; es decir: desde un punto de vista biológico (orgánico), psicológico (personalidad), entorno social, entorno físico (hábitat), contexto cultural y dimensión humana y espiritual.

En cuanto a esta visión integral se han creado múltiples teorías que intentan conocer las causas primarias del envejecimiento, pero ninguna hasta ahora lo ha conseguido por completo. Más bien, se da una confluencia o complementación entre ellas.

En resumidas cuentas, dichas teorías han confluido en dos vertientes principales: las que intentan explicar el envejecimiento por un determinismo genético (programado) y las que se apoyan en que se produce un desgaste progresivo irremediable. En ambos casos se extingue la vida igualmente.

En realidad, dichas teorías indican que el envejecimiento, básicamente, se produce por una oxidación de los tejidos (por la acción de los radicales libres) o bien por un endurecimiento del tejido elástico o por una deficiencia progresiva de la renovación de las proteínas intracelulares con consiguiente muerte de las células. Sea como sea, la predisposición genética siempre estará ahí. Aparte del engranaje genético que falla en el envejecimiento natural, se da también un acortamiento de los telómeros (acortamiento del extremo de los cromosomas).

Un aspecto muy interesante es la psicología del envejecimiento. De ahí, los dichos “uno es tan joven como se siente “, “ser joven de espíritu “. En la vida hay que mantener continuamente la creatividad, la curiosidad, la ilusión, las ganas de vivir, la voluntad de propósito, tener proyectos o tareas que realizar o cumplir, el poder de renovación y de admiración…

Otro aspecto es la sociología del envejecimiento. Esta visión indica que el envejecimiento negativo está asociado a una situación de desvinculación social, de marginación, de aislamiento, de soledad, etc. Todo ello confirma, que para mantenerse joven hay que estar integrado socialmente y vivir de una manera activa y participativa, integrado en la comunidad.

La cultura reinante en una sociedad tiene que estar a favor, pues, de un envejecimiento, activo, positivo y saludable de las personas mayores. Las personas para envejecer bien se tienen que desarrollar en un ambiente (entorno, hábitat) sano y natural.

¿Qué factores en la vida originan el desgaste crónico y el envejecimiento prematuro?

Hay muchos. Entre los más importantes, tenemos los siguientes:

  •  La herencia desfavorable.
  • La edad: A mayor edad más desgaste y más envejecimiento.
  • El estrés crónico: que abarca los conflictos neuróticos, las preocupaciones, las prisas, los agobios de los compromisos y obligaciones, contrariedades de la vida, siniestros, pérdida de seres queridos, pobreza, deudas, paro, desahucios, problemas con la justicia, pérdida de la libertad, desavenencias matrimoniales (que terminan en la separación o en el divorcio), problemas laborales, despido, mucho trabajo que a uno no le gusta hacer y está mal pagado…
  • Enfermedades agudas y crónicas… sobre todo, las que debilitan: tuberculosis, anemia, anorexia, cáncer, diabetes, obesidad, enfermedades neurodegenerativas…
  • Ambientes desfavorables, ruidos, polución atmosférica, inseguridad ciudadana, políticas dictatoriales y opresivas, ambientes cerrados de sectas…
  • Algunas carencias nutricionales y de vitaminas (sobre todo el complejo vitamínico B, vitamina C, vitamina E, nicotinamida…) y de algunos antioxidantes como explicaremos después en el apartado de la nutrición.
  • Conducta inapropiada (vida malsana, transgresiones repetidas contra las leyes de la salud).
  • Sobrecarga excesiva en el cuidado de los demás (Síndrome del cuidador quemado, abuela esclava…)

¿Qué podemos hacer para alcanzar un envejecimiento saludable y combatir el desgaste crónico excesivo y el envejecimiento prematuro?

  1. En primer lugar, hay que tener en cuenta una nutrición óptima, adecuada y equilibrada– como la dieta mediterránea- en la que quepan refuerzos y suplementos nutricionales apropiados (antioxidantes, oligoelementos, enzimas, ácidos grasos Omega-3, aminoácidos específicos, etc.). Este apartado es muy importante en la medicina antienvejecimiento, en la que algunos nutrientes específicos se utilizan como fármaco –nutrientes.Un antioxidante muy potente y de actualidad, es el que se haya en el mosto y en el vino tinto de calidad que se llama resveratrol- que tiene un cierto efecto antienvejecimento celular- se puede adquirir en las oficinas de farmacia y parafarmacia.
  2. Comer alimentos y reconstituyentes específicos como guaraná, ginseng, polen de flores, levadura de cerveza, germen de trigo, jalea real, soja y derivados, frutos secos, semillas…
  3. Hacer actividad física suficiente y adecuada a la edad y limitaciones de cada persona (caminar, natación, gimnasia, Pilates, etc.). Los efectos de la actividad física son múltiples y van más allá de lo físico: mejoran el estado de ánimo, reestructuran y reactivan el funcionamiento de las neuronas y los circuitos neuronales…retrasan la aparición de la demencia y del deterioro cognitivo …retrasan el acortamiento de los telómeros (extremos de los cromosomas) que están implicados en el envejecimiento, etc.
  4. Hay que tener en cuenta la actividad mental (psicoestimulación, psicoactivación, entrenamiento mental, talleres de memoria, higiene y control mental, etc.), (“ser activo, participativo e implicarse en las tareas y fines sociales y comunitarios”, etc.). Inculcarse diariamente ideas positivas y fortalecientes en el subconsciente. Hacerse un listado de las que sean necesarias para cada caso particular. Y repetirlas regularmente
  5. Realizar actividades lúdicas y recreativas: “Cultura del tiempo para sí” (diversión, esparcimiento, empleo saludable y provechoso del ocio y del tiempo libre, etc.).
  6. Procurar que el entorno donde habitemos sea saludable (a ser posible libre de contaminación atmosférica, acústica, electromagnética, de los suelos, de las aguas, etc.).
  7. Seguir las instrucciones médicas en todo momento (chequeos, revisiones, medicación, vacunas, etc.). Implicación responsable de la persona en el mantenimiento de un estilo de vida saludable, y en la práctica de los autocuidados. Vigilar los efectos negativos de los medicamentos (efectos secundarios, iatrogenia…)
  8. Sin olvidar Cultivar el sentido del humor, alegría y risa. Mantener siempre la ilusión y una actitud positiva ante la vida. Las personas que alcanzan edades avanzadas responden a este perfil.
  9. No vivir de espaldas a las humanidades, arte, cultura, sensibilidad estética, etc.
  10. Prevenir y frenar el agotamiento crónico lo antes posible. No permitir que el cansancio avance y dure más de la cuenta. Atajarlo de raíz con unas minivacaciones, un fin de semana en el campo, vacaciones de salud, estancia en un balneario o centro termal, durmiendo lo suficiente, practica de la relajación y expansión, recurriendo a actividades lúdicas y recreativas…
  11. Además, hay que tratar convenientemente el estrés (enemigo número uno del hombre moderno), suprimiendo los focos generadores de estrés, simplificando la vida si fuera necesario, restableciendo los ritmos biológicos (regla de los tres ocho: ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar o mantenerse ocupado y ocho, para expansionarse o divertirse).
  12. Recurrir a las clínicas de medicina natural, centros termales, balnearios y clínicas y consultas de medicina antienvejecimiento (“antiaging”, “antiedad “ ). Estas últimas, se están propagando por las ciudades de los países desarrollados del mundo y siguen unos procedimientos de diagnóstico y tratamiento específicos (antioxidantes en dosis altas como el resveratrol, tratamiento hormonal a base de DHEA, melatonina, terapia de quelación, procedimientos para retrasar el acortamiento de los telómeros, etc.). El problema que tienen algunas de estas clínicas es que son muy caras y algunos de sus métodos no han pasado el filtro de la medicina basada en la evidencia.
  13. Evitar el acúmulo excesivo de toxinas en el cuerpo provenientes de la alimentación y de una deficiente eliminación de éstas por el sudor, eliminación urinaria, de las heces, depuración hepática, etc. Practicar de vez en cuando curas de ayuno, semiayuno, ayuno parcial, etc. con el asesoramiento de un facultativo o profesional competente.

Todas estas medidas y recursos pueden hacer que una tendencia desfavorable al envejecimiento prematuro y enfermedades degenerativas pueda combatirse o retrasarse debidamente.

No obstante, debo decir también a este respecto, que muchas veces  los métodos sencillos y naturales son menos engorrosos, arriesgados y costosos que ciertos métodos quirúrgicos, hormonales y farmacológicos de la medicina moderna. Recuerdo aquellos dichos que dicen: La sabiduría de la longevidad aconseja: comer la mitad, caminar el doble y sonreír el triple.

En los centros gerontológicos, residencias de mayores, etc. se recomienda: Poca cama, poco plato y mucha suela de zapatos.

¿Cómo reforzar la visión humanista y positiva ante la vejez?

  1.  Actitud positiva y favorable ante la vejez.
  2. Aceptar y asimilar el declive personal inevitable.
  3. Adaptar las expectativas de vida a la realidad existente.
  4. Ser capaces de valorar y sacar provecho positivo de la propia experiencia y de los acontecimientos pasados.
  5. Considerar y valorar la autoestima y hacerla cada vez más independiente de los rendimientos materiales, laborales y económicos.
  6. Ceder cuando sea posible- para evitar conflictos y asperezas (entre familiares, amigos, vecinos, etc.).
  7. Tratemos cada día de aprender algo nuevo, de redefinir nuestras metas y oportunidades, realizar proyectos no acabados o no empezados, por falta de tiempo.
  8. Considerar la vida como “un continuum” (”proyecto vital”) que hay que desarrollar autorrealizándose (desarrollo personal óptimo).
  9. Liberarse del miedo a la enfermedad y a la incapacidad.
  10. Evitar el triángulo trágico de la vejez (dolor, soledad y culpa).
  11.  Realizar nuevas relaciones interpersonales.
  12.   Conquistar una libertad interior serena y madura, que vaya acompañada de una visión más feliz, profunda y templada de la vida.                                                                                                                                       
  13.  Ser un guía para los jóvenes, brindándoles una larga vida llena de experiencias y testimonios.
  14.  Abordar y enfrentarse al hecho inevitable de la muerte, con una visión humana y espiritual tranquilizadora y trascendente.

Sobre el autor

Victor López García.

Médico Gerontólogo y Vicepresidente de UDP Madrid. Autor del libro “Longevidad extrema: un desafío existencial”, una guía humanista e integrativa muy completa para que las personas mayores (que alcanzan unas edades muy avanzadas) puedan seguir disfrutando de la vida en todo los roles ofrece: amistad, familia, cultura, paseos, arte, viajes…