El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través del Imserso ha presentado el Informe 2014, las Personas Mayores en España, en el que han participado además de las distintas administraciones públicas, expertos y entidades, que trabajan en el ámbito de la gerontología.

El informe está estructurado en siete capítulos: indicadores demográficos; indicadores socio-económicos (protección social, situación económica y relación con el mercado de trabajo); estado de salud y calidad de vida; servicios sociales para personas mayores en España; formas de convivencia, estilos de vida, relaciones personales y actitudes y valores; los mayores y la sociedad de la información y por último las situaciones de dependencia.

Es una radiografía sobre las personas mayores de 65 años en España, donde se ofrecen y analizan datos estadísticos, sobre los temas planteados.

Se confirma una vez más, el progresivo envejecimiento de la población española. En el año 2060 habrá algo más de 16 millones de mayores, casi el doble que en la actualidad y representarán más de un tercio del total de la población española (38,7%); y de estos el 20,8% tendrá más de 80 años.

Fenómeno, el del envejecimiento, que afecta ya a todo el mundo, no solo a los países desarrollados, sino también a los países en vías de desarrollo, a quienes este proceso puede pillar con el paso cambiado sino aplican los cambios necesarios en protección social, atención sanitaria, etc.

Este incremento en la esperanza de vida, tal y como se ha planteado en numerosas ocasiones, supone por un lado un éxito del estado de bienestar y de la salud de la población; y por otro, un reto para ese estado de bienestar (aumento PIB destinado a pensiones, aumento dependencia ya que el deterioro de la salud va asociado a la edad,…), y feminización de la vejez (las mujeres viven más).

Los datos más novedosos del informe respecto a los anteriores, podemos encontrarlos en los capítulos relativos a las `formas de convivencia, estilos de vida, relaciones personales y actitudes y valores´, y a la presencia de los mayores en la sociedad de la información.

En cuanto al primero de ellos, los cambios sociales producidos en nuestro país en los últimos años (matrimonio homosexual, sociedad intercultural, reproducción asistida, etcétera), ha obligado tanto a los mayores como al resto de la población a irse postulando frente a estos.

Por ejemplo, respecto a posibles fórmulas alternativas de organización territorial del Estado, el 25% de las personas mayores apoyaría un único Gobierno central sin autonomías y un 9,3% no aceptaría un Estado en el que las comunidades tuvieran más autonomía que la que poseen ahora. Aún así, coincidiendo con el conjunto de la población, la mayor parte preferiría un Estado con comunidades autónomas como el (el 33%) y tan sólo una minoría (el 6,5%) optaría porque las comunidades autónomas pudieran convertirse en estados independientes. Además, y a diferencia de lo que se observa en otros grupos de edad, son más las que se identifican con España, que con su comunidad autónoma.

En cuanto al clima de tolerancia social, las personas mayores consideran, más que ningunas otras, que en general los españoles somos bastante o muy tolerantes hacia los individuos con ideas, creencias o estilos de vida diferentes: alrededor del 65%, frente al 47% de los jóvenes. E incluso un 41% piensa que lo somos más que hace diez, frente al 33% que cree que menos.

Las encuestas reflejan lo mucho que ha cambiado la familia española en cuanto al grado de diversidad de ideas, creencias y estilos de vida de sus miembros. Una diversidad presente cada vez más en la familia y el entorno social de los mayores: el 70% afirma tener amigos con otras ideas políticas, el 38% con otras creencias religiosas, el 30% de otra nacionalidad y el 14% de orientación sexual distinta a la suya.

En cuanto a la relación de las personas mayores y las TIC, el informe pone de manifiesto el aumento del uso de la red entre los menores de 70 años, cuya proporción de usuarios pasa de situarse en el entorno del 25% a alcanzar a una tercera parte del total. El nivel de renta, parece seguir siendo uno de los motivos determinantes para el acceso a la Red. Así, el 50% de los hogares con ingresos de más de 2.500€ mensuales, están conectados; porcentaje que alcanza solo al 5,5% en las economías más modestas.

Aunque los ingresos económicos y la formación de los mayores, puedan ser un escollo para que cada vez haya más mayores integrados en la Sociedad de la Información, el principal escollo, a juicio de los expertos, es que las personas mayores sean capaces de ver las oportunidades que brindan las TIC en el día a día de una persona.

Su condición de inmigrantes digitales les ha alejado de un aprendizaje natural, que mayoritariamente tampoco se ha producido en un ambiente formativo o laboral. Por eso, y además es necesario seguir ofreciendo formación que les dote de los conocimientos necesarios para desenvolverse en este nuevo tiempo.