España debería adoptar el llamado sistema de cuentas nocionales ante el problema de sostenibilidad y suficiencia de las pensiones, según en estudio Medidas para restaurar (o no) la sostenibilidad financiera de las pensiones presentado el lunes por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea, que considera insuficientes medidas como el incremento del empleo, el aumento de las cotizaciones o la financiación vía impuestos.

El modelo que propone consiste en calcular las pensiones de jubilación en función de lo aportado durante toda la vida laboral al sistema y registrado en unas “cuentas nocionales” individuales -que en realidad son virtuales-, además de otras reglas que tendrían en cuenta la demografía y variables económicas como la ratio entre cotizantes y jubilados.

El autor del estudio, Ignacio Conde-Ruiz, asegura que el nuevo sistema, utilizado en países como Suecia e Italia, reforzaría la contributividad y permitiría que si un trabajador quiere cotizar más en su “cuenta nocional” pueda alargar su etapa laboral y así aumentar su pensión.

“Esta sencilla formula sustituiría a la compleja e injusta formula del sistema actual, que utiliza los años trabajados, las bases de cotización de los últimos 25 años, la edad de jubilación y los múltiples umbrales (máximos y mínimos) sobre las pensiones y las bases de cotización”, dice Fedea en el estudio.

Fedea señala que aunque se trata de un reto común a todos los países desarrollados, las proyecciones de población de España apuntan a que su envejecimiento será mucho más intenso por tener una mayor esperanza de vida y una baja tasa de fecundidad, con apenas 1,3 hijos por mujer en edad fértil.

“Los problemas de sostenibilidad financiera y suficiencia de las pensiones se agravarán, incluso si transitoriamente se encontraran los recursos necesarios para cubrir el déficit actual de la Seguridad Social”, señala el estudio, que ve inevitable la caída de la cuantía de las pensiones en relación con el último salario.

El estudio concluye diciendo que “tenemos la oportunidad de resolver de forma estructural los problemas de sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Y no podemos dejar de insistir en que cuanto más tarde lo hagamos, más costoso será el ajuste, porque una mayor parte de su coste tendrá que ser soportado por la población ya jubilada o cercana a la edad de jubilación, cuyas decisiones de ahorro y profesionales, estarían ya determinadas y sin apenas capacidad de adaptación a dichos cambios”.