Hoy 12 de marzo se celebra el Día Mundial del Glaucoma, una enfermedad que afecta en España a alrededor de un millón de personas. Según declaró a Servimedia Miguel Ángel Teus, especialista en glaucoma del Servicio de Oftalmología del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), esta enfermedad es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo junto con la Degeneración Macular Asociada a la Edad (Demae).

El doctor Teus explicó que no todas las personas afectadas por glaucoma pierden la vista en su totalidad, sino que son alrededor de un 10% o un 15% las que “pueden tener problemas visuales importantes” por esta causa.
A este respecto, la Sociedad Española de Oftalmología advierte del principal peligro del glaucoma, que radica en el hecho de que “en la mayoría de los casos es una enfermedad asintomática” que el paciente solo percibe cuando el daño del nervio óptico ya se encuentra en una fase muy avanzada.
Esta ausencia de síntomas hace que un elevado porcentaje de pacientes con glaucoma se encuentre sin diagnosticar incluso en países desarrollados con buen acceso a los sistemas de salud, prosigue la sociedad médica.
Por este motivo, subraya, la única forma de detectar si un paciente presenta un glaucoma es acudiendo al oftalmólogo para que él, con una completa exploración, pueda descartar la enfermedad.
La Sociedad Española de Oftalmología recomienda que todas las personas mayores de 40 años acudan al menos una vez al año al oftalmólogo para someterse a un control de la presión intraocular y a una detallada exploración del nervio óptico.
CONTROL Y TRATAMIENTO
Desde esta perspectiva, el profesor Teus alude a la importancia del seguimiento médico del glaucoma, basado en la bajada de la presión ocular y en la vigilancia de la progresión de la enfermedad.
Dicho control se hace con tratamiento farmacológico (colirios) o quirúrgico, que suele aplicarse cuando los medicamentos no surten el efecto deseado y la tensión ocular no se controla.
En este punto, el experto indica que a veces la cirugía funciona tan bien que no es necesario seguir tratando al paciente con gotas, si bien puntualiza que esto no significa que no requiera de control médico para vigilar su nervio óptico y su presión ocular.
En cuanto a los tratamientos, el oftalmólogo apunta que ha habido “avances significativos”, ya que los colirios son cada vez “mejor tolerados y más eficaces” y la cirugía “menos agresiva y más eficaz” también. Existen, además, aparatos “más sensibles y precisos” para conocer el estado del nervio óptico.
Y si “fundamental” es el seguimiento, no lo es menos el diagnóstico precoz, que permite un control temprano de la enfermedad y, con ello, un mejor abordaje y tratamiento.
De hecho, añade el oftalmólogo, los pacientes que se diagnostican ahora de glaucoma tienen un pronóstico mejor que los que lo hicieron hace 20 años, lo que significa que sí se ha avanzado en este campo.
Aunque el glaucoma afecta mayoritariamente a personas que han cumplido los 40 años, existen también formas que cursan en la infancia o en la juventud y otras que provienen de una tensión ocular elevada bien tolerada en un principio, pero no tanto después.
Existen también formas de glaucoma secundario, que son aquellas en las que la enfermedad está inducida por una causa conocida como puede ser un medicamento, una cirugía u otra enfermedad, como la aniridia, caracterizada por la ausencia total o parcial del iris.
En este último caso, el del glaucoma como consecuencia de la aniridia, aclara el doctor Teus, no suele ser la falta de iris la que más trastornos oculares provoca, sino la presión ocular elevada.
Finalmente, el experto asegura que la oftalmología española, en general, destaca cada vez más en el contexto europeo en distintos campos, entre ellos el del glaucoma, donde hay varios centros conocidos por su capacidad investigadora y por su alta especialización profesional de la enfermedad.