La Asociación Europea de Asesores Financieros EFPA desgrana el decálogo a tener en cuenta a la hora de planificar la jubilación, y nos ofrece diez consejos para decantarnos por los planes vinculados a la jubilación.

1. Cuanto antes comencemos a ahorrar para la jubilación mejor, ya que el ahorro sistemático permitirá acumular un capital final suficiente para constituir una renta que complemente la pensión pública.

2. Según la edad y el perfil de riesgo, convendrá una modalidad u otra de inversión. Una persona joven podrá adoptar mucho más riesgo en planes de renta variable para obtener una mejor rentabilidad a largo plazo e ir trasladando, con el paso del tiempo, su cartera a posiciones más conservadoras. Aunque siempre habrá que tener en cuenta la aversión al riesgo del ahorrador en cuestión, más allá de la edad de contratación de nuestro plan.

3. La elección de la entidad o la gestora. Según destaca EFPA, es importante analizar la calidad de la gestora por la que nos interesemos, sobre todo si sus planes ocupan unas buenas posiciones en el ranking de rentabilidad a largo plazo (rentabilidad sostenida) y solvencia. La información clara, puntual y de calidad de la entidad también debe ser un factor importante para evitar cualquier susto.

4. Hay vida más allá del plan de pensiones. Existen otros vehículos de ahorro para la jubilación como los Planes de Previsión Asegurados (PPA), que tienen la ventaja de que aseguran un tipo de interés para toda la duración del contrato y, año a año, remuneran a un tipo asegurado más alto que comunican al ahorrador antes de cada vencimiento anual. Tienen las mismas ventajas fiscales que los planes de pensiones.

Los Planes de Ahorro Individual Sistemático (PIAS) son contratos celebrados con entidades aseguradoras para constituir a término con las aportaciones realizadas y la rentabilidad obtenida, una renta vitalicia asegurada con la ventaja de que los rendimientos obtenidos del periodo de ahorro no tributarán si se constituye una renta vitalicia.

Por su parte, los Seguros de Vida de Ahorro no gozan de ventajas fiscales, pero permiten el rescate en cualquier momento

5. Aportaciones mensuales frente a las trimestrales. De este modo, lograremos diversificar el riesgo del momento de la inversión.

6. Ojo con las comisiones. Cuando contratemos un plan de pensiones, debemos estar muy atentos a las comisiones de gestión y depósito. No siempre un plan con una comisión más baja es el más adecuado. Las comisiones en planes de renta fija deben ser inferiores a los planes de renta variable, ya que éstos últimos deben tener, sobre todo, una gestión dinámica y activa para obtener buenas rentabilidades que mitiguen el efecto de esas comisiones.

7. Ten en cuenta otras variables. A la hora de trazar nuestro plan para la jubilación, es fundamental analizar variables como la inflación, la fiscalidad, los tipos de interés, la evolución de los mercados…

8. Mejor intereses que regalos, cuidado con la letra pequeña. Estos planes, en épocas de campaña, ofrecen regalos que van ligados a una obligación de permanencia que quita la libertad del ahorrador para cambiar de plan en el caso de que no responda a sus expectativas iniciales. De igual modo, no debemos vincular obligatoriamente nuestro plan de pensiones con la entidad que tiene nuestra hipoteca o un crédito.

9. ¿Qué pensión tendremos?. El Gobierno ha congelado el plan para mandar cartas con el cálculo de la pensión pública estimada a los mayores de 50 años. Sin embargo, debemos hacer lo necesario para calcular, en base a la legislación vigente en cada momento, cuánto podría ser la pensión pública para poder adaptar el ahorro necesario para conseguir una renta suficiente.

10. Consulta a un asesor financiero cualificado. Te ayudará a que consigas una mejor planificación para la jubilación, ya que te acompañará en el momento de constitución del ahorro para obtener la máxima rentabilidad financiero-fiscal y en el momento que necesites tener la mejor prestación en forma de renta vitalicia, temporal o financiera.