Lourdes López, Catedrática de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, ha comparecido ante la Comisión del Pacto de Toledo, donde ha lanzado diez propuestas para la mejora del Sistema.

En su intervención, López parte de dos premisas: la primera es la defensa del régimen público de la Seguridad Social no solamente como instrumento de cohesión social, sino además como motor económico necesario. Añade que según cálculos económicos, si no existiera un sistema de protección social, el PIB se reduciría entre un 10-15%.

La segunda premisa es atender al modelo constitucional, cumpliendo su mandato, el cual obliga a los poderes públicos a mantener un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, con prestaciones suficientes y prestaciones complementarias libres. Añade que el sistema tiene que generar confianza y ser cognoscible.

López ha lanzado diez propuestas para la mejora del Sistema en dos bloques: el primero con medidas para obtener una mayor financiación y el segundo con medidas sobre las prestaciones. Por encima de las diez propuestas, subyacen mensajes comunes cómo reconvertir el gasto en inversión y lanzar un mensaje de tranquilidad y realidad a los pensionistas actuales y a los futuros. “El principal perjuicio para el sistema es generar desconfianza sobre el mismo”.

Cinco propuestas para conseguir mayor financiación

Reconducir el concepto de cotización social. Ante el hecho de que el tipo de cotización en contingencias comunes en las empresas permanece “congelado” independientemente de su modelo o volumen, López propone reconducir las bonificaciones y subvenciones, muy costosas y que no dan los resultados pretendidos, y premiar con un descenso del tipo de cotización a las empresas que hacen esfuerzos para generar un mejor mercado de trabajo, invirtiendo en responsabilidad social, conciliación, prevención, fomento de la contratación indefinida, etc.

Ampliar el concepto de cotización social. Mayor vinculación al factor trabajo y no al factor empleo. Ante el modelo de empresa con inversión muy limitada, ganancias exponenciales y un muy reducido número de mano de obra, sugiere que esa consecución de trabajo sin elementos personales tenga mayor reflejo en el ámbito de las cotizaciones.

Considerar el conjunto de aportaciones al sistema. Planea potenciar el esfuerzo de elementos públicos y privados hacia la aportación complementaria o de ahorro sin que sea en detrimento de la Seguridad Social. Sugiere ofrecer a la ciudadanía la posibilidad de aportar complementariamente no sólo en el ámbito privado, sino también en el público.

La financiación impositiva. Ante la necesidad de aportación adicional, López sugiere una tasa de contribución social generalizada, para redistribuir y reducir desigualdades. Además de la redistribución de la finalidad, tenemos que ser conscientes que necesitamos un mayor esfuerzo al aumento de envejecimiento poblacional.

Erradicar la economía sumergida. No sólo ante la ocultación plena del empleo sino también sobre la parcial. Con una economía más real el Sistema tiene más margen de maniobra.

Cinco propuestas sobre las prestaciones

Replantearnos la edad de jubilación. Simplificándolo con márgenes voluntarios para contemplar más situaciones y asumiendo voluntariamente la perdida proporcional.

Vincular dependencia y jubilación. En la jubilación plantea conceder prestaciones no solamente de tipo económico. Recalca López que en cuestión de género, la mayor parte del peso de la dependencia reside en la mujer, principalmente de mediana edad. Ante este hecho, propone reconducir las cotizaciones sociales de las cuidadoras profesionales y sustituir la prestación económica por una pensión de jubilación que sustituya a las prestaciones.

Adecuación del tratamiento de las prestaciones familiares, viudedad, orfandad, reconsiderando situaciones y edad.

Por último, López anima a trabajar sobre dos sectores: los mayores de 50 años y los jóvenes. Para los primeros, propone establecer un reconocimiento de la contingencia de la jubilación, reconduciendo parte del gasto en subsidios. Para los jóvenes, anima a darles confianza. “Con un sistema basado en la solidaridad intergeneracional, si no convencemos a los jóvenes el sistema no tiene futuro”.

Concluye manifestando que los problemas son también exógenos y se centra en el mercado de trabajo, el cual si estuviera dotado de más estabilidad eliminaría dificultades a la Seguridad Social. “Como generación, tenemos un compromiso con nuestro mayores y con los que nos suceden. Hemos desincentivado el precio y el valor del trabajo. Hay que recuperar su dignificación”.