Estrategias de igualdad de oportunidades y no discriminación. Semana de las Personas Mayores Mayores 2018

Hablar hoy del binomio mayores e igualdad de oportunidades está muy bien, es necesario, pues parece que las personas mayores a los ojos de la sociedad son “transparentes”, “invisibles”.

Desde el ámbito de las organizaciones de mayores se apuesta por la lucha por la recuperación de los derechos y la creación de espacios en la sociedad que permitan la visibilidad de las personas mayores. En España hay 9 millones de personas que siguen siendo socialmente activas: tienen mucho que decir y mucho que dar.

La 6º mesa debate “Estrategias de igualdad de oportunidades y no discriminación” enmarcada dentro de la Semana de las Personas Mayores 2018 del Imserso, coordinada por Paca Tricio, Presidenta de la Unión de Pensionistas y Jubilados de España (MayoresUDP) han participado Joaquín Pérez, Responsable del Área de Personas Mayores de Cruz Roja; Federico Armenteros, Presidente de la Fundación 26 de diciembre; María Vázquez, Subdirectora General de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer e Isabel María Martínez. Presidenta de la Fundación HelpAge International España.

Actuar, sensibilizar y prevenir los malos tratos y abusos a Personas Mayores

Joaquín Pérez expuso durante su intervención la necesidad de que «los servicios públicos en alianza con las entidades del Tercer Sector, como la Cruz Roja Española (CRE) trabajen en ámbitos comunitarios y próximos». Dichos ámbitos serían: La sociedad, el entorno, las propias Personas Mayores y trabajar con las personas que sufren maltrato, abusos o las negligencias, por ejemplo.

Para el Responsable del Área de Personas Mayores de Cruz Roja, en el ámbito de las Personas Mayores es preciso actuar en «Cambiar la imagen asociada a la edad madura y al envejecimiento, entendiendo que las personas mayores tienen y debemos darles protagonismo». Asimismo Joaquín Pérez también señalo «fomentar la cultura del buen trato» como ámbito imprescindible de actuación e «incorporar la iniciativa ciudadana» al día a día de las Personas Mayores.

Asimismo, reivindicó la necesidad de apoyar a las Personas Mayores, en primer lugar, apoyando a los/las cuidadores/as no profesionales por medio de actuaciones de información, comunicación o apoyo. En segundo lugar, mejorando la concienciación y la capacitación de los cuidadores profesionales y personal técnico de atención. Y en tercer lugar, cooperando con los entes sociales implicados en la protección de las personas mayores.

De esa manera, expuso también la necesidad de promover servicios de proximidad, citando a Los Centros de Referencia Estatal ( CRE ), como una buena práctica de intervención porque cuenta con 1.500 puntos de actividad en España y con la participación de más de 200.000 personas mayores en sus proyectos: Prevenir a través de la información y la capacitación, intervenir pro activamente detectando factores de riesgo, abordar los factores de vulnerabilidad y proteger a las personas con especial vulnerabilidad.

Para Joaquín Perez, los abusos y malos tratos a las personas mayores deben ser tratados desde cuatro vía: Detectar posibles casos, acompañar en todo el proceso, concienciar, apoyar…Actuar de manera continuada y personalizada intervenir de manera integral y coordinada con todos los agentes implicados:sociales, judiciales, sanitarios, etc.

Personas Mayores LGTBI, un colectivo vulnerable

Para Federico Armenteros, Presidente de la Fundación 26 de Diciembre hablar de mayores y diversidad afectiva sexual «es reflexionar sobre una parte de la sociedad española que le tocó vivir un tiempo de la reciente historia de España muy convulso, hoy ya superado en buena medida».

Asimismo expuso la necesidad de impulsar nuevas iniciativas en nuestro país como la Fundación 26 de diciembre para promover y realizar actividades conducentes al reconocimiento de las personas víctimas de la Ley de Peligrosidad y Reinserción Social por su orientación sexual.

También habló sobre la promoción de iniciativas para la inclusión y el empoderamiento de las personas mayores en su condición de integrantes del colectivo LGTB. «Debemos trabajar para crear programas de atención social, sanitaria y psicológica con los que abordar las necesidades básicas y de primer orden de este colectivo invisibilizado por la sociedad».

De esa manera Federio Armenteros denunció que «Las personas mayores LGTB son un colectivo vulnerable y abandonado por la sociedad y por el propio colectivo LGTB, encontrándose en la actualidad sin recursos específicos que puedan paliar el deterioro, la soledad y su situación de dependencia».

El presidente de la Fundación, no quiso finalizar su intervención sin recordad que » debemos explorar nuevos servicios para personas mayores, como los centros públicos residenciales especializados en mayores LGTB». En este sentido, la Fundación que preside Federico Armenteros,  ha conseguido dar un paso más en el logro de esos derechos, consiguiendo poner en marcha la primera Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTBI,  posibilitándoles una vida más digna al final de su vida, y situando a España a la altura de nuestros vecinos Europeos que ya gozan de estos recursos y se están abriendo otros nuevos , como en París, Copenhague, Berlín, Ámsterdam entre otros, posicionando a Madrid entre las capitales más dignas y respetuosas con la Diversidad.

Ubicada en el distrito de Villaverde, la Comunidad de Madrid ha cedido gratuitamente el uso del edificio y que en su momento ya acogió una residencia de mayores, para que la Fundación comience las obras de la que será el primer complejo especializado (residencia y centro de día) en mayores LGTBI.

Asimismo, el pasado año 2017 , el Ayuntamiento de Madrid concedió a 15 personas LGTBI, de más de 55 años y con pocos recursos económicos, cinco viviendas donde poder compartir sus vidas.

En la actualidad, son las únicas viviendas públicas de toda España destinadas a este fin. Una forma de evitar la soledad y la exclusión de las personas mayores LGTB. Desde Fundación 26 de Diciembre, estiman que en Madrid hay alrededor de 80.000 personas mayores del colectivo LGTB “en riesgo de exclusión”.

Las mujeres mayores, doble discriminación: edad y género

María  Vázquez, Subdirectora General de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer señaló que las personas mayores no deben ser olvidadas «pues sería una injusticia habida cuenta de todo lo que han aportado y siguen aportando a nuestra sociedad».

De esa manera, para ella el escenario al que nos enfrentamos es el siguiente: Entorno a 2050 más del 20% de la población mundial será mayor de 65 años. Además, España es una de los países con peor proyección en cuanto al envejecimiento de población y deben tomarse medidas al respecto. Expuso que también, a las desigualdades por edad y sexo habría que señalar las territoriales.

Recordó que la edad es un factor de discriminación complejo: «muchas personas han quedado aisladas de los profundos avances tecnológicos, de los nuevos estilos de vida o modelos educativos, etc». Y explicó la doble discriminación por edad y género, como una realidad incontestable. Cabe destacar que la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea sí hace mención a la edad como factor de discriminación.

Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por razón de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genØticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual. – Carta de los Derechos Fundamentarles. Art 21.

María Vázquez también habló sobre la doble discriminación que sufren las mujeres mayores: su esperanza de vida es mayor y además envejecen peor a lo que habría que añadir la brecha en relación con los hombres en la cuantía de pensiones contributivas, o que son mayoritarias en el disfrute de pensiones no contributivas (PNC); no obstante, según María Vázquez «esta realidad, pese a sus imperfecciones, si lo comparamos con otros países, podemos calificarla de afortunada».

Pero sin duda, para la Subdirectora General de Estudios y Cooperación del Instituto de la Mujer, la mayor desigualdad es la violencia de género: mujeres que están en una situación especial, pues además de la edad, la invisibilidad o su situación de discapacidad o dependencia, dependen económicamente de su agresor; puede afirmarse que es en la edad más adulta cuando más atroz es el fenómeno de la violencia de género.

De esa manera expuso que desde la Administración General del Estado se trabaja por reducir brechas y fomentar la igualdad de todas las personas en consonancia con la Constitución española. «Nuestra legislación obliga al Gobierno de turno a la redacción de un Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades; en este sentido el próximo Plan debe tener en cuenta la Agenda 2030, un plan de acción mundial a favor de las personas, el planeta y la prosperidad que debe permitir reducir las desigualdades económicas, sociales, ambientales y promover la igualdad, entre otros, de las personas mayores».

En cuanto a las políticas públicas de igualdad de oportunidades, instó a que «deben visibilizar a las personas mayores y sus necesidades por género pero también por edad». Asimismo reivindicó la participación de las mujeres mayores en la sociedad «pues actualmente su participación en la misma es sensiblemente menor que la de los hombres mayores».

La necesaria participación activa de las Personas Mayores en nuestra sociedad

Como representante de HelpAge International España, Isabel María Martínez, Presidenta de la Fundación HelpAge Internacional España, organización comprometida con las personas mayores desde hace 30 años quiso reconocer públicamente a los activistas del colectivo de personas mayores por su lucha en la protección de sus derechos. «Se detecta que la sociedad en su conjunto tiene interiorizadas ciertas discriminaciones, muchos comportamientos que destilan discriminación por razón de edad».

Para Isabel María, el proceso de envejecimiento está afectando a todo el mundo y nos está encaminando a una realidad social diferente; es una realidad social a la que tenemos que acostumbrarnos pero debemos alejarnos de mensajes catastrofistas como “no hay recursos para mantener la sanidad pública o un sistema de pensiones para todos: nos encaminamos hacia el caos”.

Es por tanto una realidad que está cambiando en España, en Europa y en todo el mundo. «El problema es que esta situación en paralelo está generando un hecho incontestable como es el que cuanto más crece el envejecimiento, más aumenta la discriminación por razón de edad». Asimismo, para la Presidenta de la Fundación HepAge en España,  «en el ámbito de la sanidad se constata que cuando cumplimos años el sistema ya no cuenta con las personas mayores y así quedan desplazados de muchos protocolos como los de detección de cáncer de mama o la participación en ensayos clínicos».

También señaló que «se detecta que la edad como elemento de discriminación lo es cada vez más habitual en el ámbito laboral al ser, por ejemplo, uno de los criterios más empleados en las políticas de reestructuración laboral, siendo además un factor que discrimina y elimina  derechos». En este sentido recordó que  «las personas mayores tienen derecho a seguir aprendiendo, a la educación, a la participación, pues seguir aportando ideas y respuestas no tiene que ver nada con la edad».

Para acabar con esta realidad apuntó a cambios de carácter jurídico normativo:

  • Que la reforma de la Constitución contemple en su artículo 14 que ningún español pueda ser discriminado por razón de edad.
  • Necesidad de una Ley de Igualdad de Trato en donde se proteja a la ciudadanía de la discriminación por razón de edad. Promover una Convención de Naciones Unidas para los Derechos de las personas mayores –al igual que existe una para las personas con
    discapacidad o para proteger la infancia- pues el actual Plan de Acción de las Personas Mayores de 2002 no es vinculante para los Estados miembros, no establece obligaciones. En este sentido desde 2012 hay constituido un grupo de trabajo en la ONU que está abordando el contenido de esta Convención en la que España, desde la Unión Europea, debe comprometerse activamente junto a países como Francia o Alemania en sacarlo adelante.
  •  Cualquier desarrollo normativo deberá contar con la participación activa de los colectivos de personas mayores.