Edad&Vida organiza el próximo 10 de julio una nueva edición de sus “Mesas de Diálogo” sobre envejecimiento y salud mental, en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave de Valencia.

La población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se multiplicará casi por dos, pasando del 12% al 22%. Debido al aumento de población mayor se produce, a su vez, un aumento de los problemas mentales y esto, lógicamente tendrá implicaciones en los sistemas de salud pública y social.

Las cifras globales de trastornos mentales en la vejez en Europa pueden alcanzar al 20-25% de los mayores de 65 años que viven en la comunidad; enunciado en forma positiva podríamos decir que las tres cuartas partes de las personas mayores envejecen relativamente bien.

Por todo esto, para Edad&Vida es importante poner el enfoque en el envejecimiento de las personas que viven con un trastorno mental grave porque la salud mental y el bienestar emocional tienen la misma importancia en la edad mayor que en cualquier otro periodo de la vida.

De esa manera, Edad&Vida organiza el próximo 10 de julio una nueva edición de sus “Mesas de Diálogo” sobre envejecimiento y salud mental, en el Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave de Valencia.

Una jornada en la que se tratarán aspectos como las características y necesidades específicas de las personas que envejecen con algún problema de salud mental, el abordaje de la atención a esta población y, presentaremos una serie de iniciativas novedosas dirigidas a la asistencia de estas personas con el fin de generar debate sobre esta realidad generalmente olvidada.

De esa manera, Edad&Vida pone en relevancia que el reconocimiento y tratamiento oportunos de los trastornos mentales, neurorológicos y por abuso de sustancias psicotrópicas en los adultos mayores es básico.

Para la Fundación, las necesidades asociadas al envejecimiento en las personas con trastorno mental grave tienen unas características diferenciales con respecto a las personas sin problemas de salud mental.

El diseño de planes, políticas e intervenciones para todos los ciudadanos, pero para estas personas en particular, debe partir siempre de la perspectiva de las propias personas con una visión integral biopsicosocial de las condiciones de salud, que considere no sólo los aspectos puramente médicos, sino también la calidad de vida y el bienestar subjetivo, así como los condicionantes sociales de la salud y las necesidades específicamente percibidas por estas personas.

Asimismo, la fundación ha querido recalcar la importancia que tiene que, tanto los encargados de prestar la asistencia sanitaria, como la sociedad en su conjunto, conozcan las necesidades especiales de las personas mayores en relación a su salud mental para garantizarles una adecuada asistencia.

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