Si usted llega a vivir hasta los 100, está en un grupo especial, uno que los científicos de la longevidad están estudiando con mucho entusiasmo, a fin de buscar pistas para combatir el envejecimiento. Pero, ¿estas personas mayores de 100 años han vivido tanto porque no padecen las mismas enfermedades que el resto de nosotros –problemas cardíacos, diabetes, demencia, artritis y otras– o porque están protegidos de alguna forma contra los efectos del envejecimiento? Con base en los datos hasta ahora, la mayoría de los expertos han concluido que las personas mayores de 100 años llegan esa edad porque tienen algún secreto que los protege contra los efectos del envejecimiento. Esto es porque los estudios han encontrado que las personas mayores de 100 años tenían exactamente tantos genes que contribuyen a enfermedades, como las personas con períodos de vida más normales.

Pero en un estudio publicado en PLOS Genetics, los investigadores liderados por Stuart Kim, profesor de Biología del desarrollo, de la Universidad de Stanford, cuestionan ese dogma. Él encontró que por el contrario, los mayores de 100 años podrían tener menos de los genes que contribuyen a enfermedades crónicas severas. Eso no significa que la gente que vive hasta los 100 no posea tampoco algunos genes protectores anti envejecimiento, pero el estudio de Kim muestra que estas personas no sufren tantas enfermedades como la gente que llega a vivir menos.

El equipo de Kim llegó a esa conclusión después de llevar a cabo un novedoso tipo de análisis genético. La mayoría de los intentos por buscar genes relacionados con el envejecimiento compara los genomas de personas mayores de 100 años con los de gente con periodos de vida promedio y elige las regiones donde los mapas difieran. Ésos son potenciales blancos para el envejecimiento, pero como subraya Kim, también podría tratarse de pistas falsas. “Puesto que se busca entre cientos, miles y ahora millones de variaciones, hay mucho ruido, así que esto hace difícil ver la señal entre todo el ruido.”

Para purificar la señal, Kim introdujo otra pieza de información en esta comparación. Hizo la suposición de que los genes de enfermedades pueden reducir las probabilidades de que alguien alcance los 100 años y se enfocó solamente en genes conocidos, causantes de enfermedades, en su análisis. “Con eso, podemos hacer mejores suposiciones acerca de lo que realmente es malo para poder llegar a los 100 años,” afirma.

El análisis filtrado arrojó cinco regiones mayores de interés para la longevidad. Cuatro son conocidas; éstas involucran al gen conectado con el Alzheimer; un área relacionada con enfermedades del corazón; los genes responsables del tipo sanguíneo A-B-O; y la región HLA del sistema inmune que necesita ser cotejada para trasplantes de órganos para evitar el rechazo. Éstas cuatro tienen conexiones conocidas con la longevidad. El gen del Alzheimer, ApoE, por ejemplo, está asociado a un periodo de vida más corto, mientras que las variaciones de enfermedades del corazón están implicadas en indicar el periodo de vida de una célula, y se sabe que el tipo sanguíneo O está conectado a mejores resultados de salud y a la supervivencia.

La quinta región fue una que nunca había sido relacionada con la longevidad y Kim admite que no se conoce mucho acerca de cómo podría contribuir a una vida más larga, a menos que las mutaciones en la región del gen puedan contribuir a enfermedades neurológicas tales como ALS, y que en moscas de la fruta, otras mutaciones ayuden a los insectos a vivir más.

“Parece intuitivamente obvio que evitar las enfermedades es parte de la estrategia para llegar a los 100 años,” afirma Kim. “Pero hay un dogma verdaderamente fuerte en el campo que dicta que no había disminución de genes de enfermedades en personas mayores de 100 años y que todas sus ventajas de supervivencia provenían de protección de genes anti envejecimiento. Creo que estaban equivocados.”

Esos estudios previos que señalaban a este efecto anti envejecimiento por encima del efecto de menos genes que causan enfermedades, eran generalmente más pequeños y puede que no hayan aislado la señal, del ruido.

El equipo de Kim muestra que la forma en que las personas mayores de 100 años alcanzan su segundo siglo podría implicar más que sólo estar bendecidos con genes anti envejecimiento. “Hemos hallado, que al menos en parte, ellos viven más porque no enferman,” afirma. Él también admite, en buen tono, que estas personas también se podrían beneficiar de algún factor anti envejecimiento que los investigadores no han descubierto aún.

Fuente : Time.

http://time.com/4153835/live-longer-genetic-clues/