La sexualidad en personas mayores es un tema que tiende a ser ignorado, especialmente cuando éstas viven y son atendidas en entornos residenciales. Profesionales, familias y las propias personas usuarias reconocen que las necesidades sexuales de los residentes se perciben como algo “tabú” de lo que se habla poco, a pesar de que en no pocas ocasiones es fuente de dificultades e incertidumbres en la atención cotidiana.

Este es el principal motivo que justifica la investigación realizada “Sexualidad en centros residenciales para personas mayores: actitud de los profesionales y políticas institucionales”, un  novedoso estudio sobre sexualidad en residencias de personas mayores, en el que participaron 153 centros de 13 comunidades autónomas y un total de  2.229 profesionales de atención directa.

 

De los resultados presentados los autores del informe destacan las  siguientes conclusiones:

  • Las situaciones que implican expresiones sexuales de los residentes no son inhabituales en los centros residenciales. Pese a ello, hay algunos comportamientos que son más frecuentes que otros: mientras los besos y caricias, así como la masturbación en hombres son relativamente comunes, otras, como las que tienen que ver con relaciones sexuales gais o lesbianas, lo son mucho menos.
  • Los participantes diferencian entre prácticas comunes y buenas prácticas. Mientras en la práctica común las reacciones de tipo restrictivo son frecuentes, cuando se pregunta por buenas prácticas aparecen más respuestas que tiene que ver con el apoyo y la tolerancia. Esto implica que los profesionales saben lo que deberían hacer, pero no perciben que eso se lleve a cabo en sus centros de trabajo.
  • La diferencia entre buena práctica y práctica común es especialmente acusada en situaciones que implican comportamiento sexuales inapropiados (exhibicionismo, tocamientos), en los que actuar poniéndose en el lugar del otro y sin caer en la simple restricción del comportamiento parece especialmente difícil.
  • El  caso de las personas con demencia, los profesionales tienden a ser más restrictivos cuando la relación sexual implica a una persona con demencia y a otra cognitivamente preservada, más que cuando implica a dos personas con demencia. Ello puede tener que ver con una tendencia a percibir abuso y falta de consentimiento cuando sólo una persona tiene demencia.
  • Aunque algunas medidas para abordar la expresión sexual en residencias se llevan a cabo por una mayoría de centros (especialmente aquellas que tienen que ver con el reconocimiento de derechos, o la posibilidad de que las parejas compartan habitación), otras son todavía muy raramente implementadas. En este sentido, sería importante avanzar en aspectos como la formación e información de profesionales, residentes y familiares, así como en la disponibilidad de recursos y materiales para facilitar la expresión sexual de aquellos residentes que lo deseen.
  • La filosofía del cuidado que orienta un centro es un elemento clave en  la práctica profesional y en la definición de la buena praxis. Para avanzar en una atención residencial donde se reconozcan derechos sexuales y se  respeten las expresiones individuales diversas, es necesario partir de modelos globales de Atención Centrada en la Persona. Modelos donde además de reconocer derechos, se pone en valor “lo diferente” y se proporcionan apoyos personalizados que buscan dar respuesta a las necesidades diversas de las personas desde una óptica que integre protección con autonomía y bienestar subjetivo.

Dirigido por el profesor Feliciano Villar de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, pretende conocer la situación actual del sector en relación a este tema, para así,  desde el conocimiento de la realidad y el rigor, poder orientar la buena praxis profesional e institucional ante las necesidades, expresiones y derechos sexuales de las personas mayores que viven en residencias.

El equipo investigador está formado por el Dr. Feliciano Villar, director del estudio y profesor titular de la Universidad de Barcelona; el Dr. Rodrigo Serrat,  la Dra. Monserrat Celdrán, el Dr. Josep  Fabà (todos ellos investigadores de esta universidad) y la Dra. Teresa Martínez, psicóloga gerontóloga experta en Atención Centrada en la Persona (Principado de Asturias).

Este estudio cuenta con el apoyo y reconocimiento de la  Associació Catalana de Recursos Assistencials (ACRA); la Confederación Nacional de Jubilados y Pensionistas de España (CONJUPES); la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (LGTB);  y la Unión Democrática de Pensionistas (UDP).

Además, la Fundación Pilares para la Autonomia Personal recientemente ha editado el libro Sexualidad en entornos residenciales de personas mayores: Guía de actuación para profesionales” publicación elaborada por el equipo investigador basándose en las principales conclusiones de este trabajo.

El informe completo, “SEXUALIDAD EN CENTROS RESIDENCIALES PARA PERSONAS MAYORES: ACTITUDES DE LOS PROFESIONALES Y POLÍTICAS INSTITUCIONALES. Resumen de resultados”,  se puede consultar en el número 5 de la serie Informes acpgerontologia, de libre acceso en la página web www.acpgerontologia.com