• El tamaño de la ciudad acrecienta de forma notable la soledad de las personas mayores. Las viviendas de las personas mayores son la de mayor antigüedad y por ende más deterioradas. Cuatro de cada 10 viviendas donde residen las personas mayores (44,1%) tienen más de 40 años. Las personas mayores residentes en España gastan de media un 41% más en su vivienda que el conjunto de la población. Cuatro de cada seis personas mayores consideran algo, bastante o muy probable terminar viviendo en una residencia de mayores.

La evolución de su la salud y de las necesidades residenciales especiales originadas por la pérdida de la autonomía personal, el estado de las viviendas, el gasto en su mantenimiento y la prevalencia de los hogares unipersonales entre las personas mayores hace que la vivienda y las formas de convivencia sean los factores que más van a condicionar su bienestar.

Según el último barómetro publicado por la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España  sobre Viviendas colaborativas de mayores, una cuarta parte de las personas Mayores de 65 viven solas.  Según la Encuesta Continua de Hogares (ECH), realizada por el Instituto Nacional de Estadística, prácticamente una cuarta parte de los ocho millones y medio de personas mayores de 65 años residentes en España en el año 2017 (22,93%) vivía sola.  Este fenómeno, junto con el escaso porcentaje de parejas de personas mayores que conviven con sus hijos, 14,06% son los valores en los que más se diferencian sus hogares de los de la población general.

Características de los hogares de las personas mayores españolas

El barómetro incluye algunos datos interesantes en cuanto al perfil de los hogares de las personas mayores en España. De esa manera, son más las mujeres mayores, 30% que viven solas, frente al 15% de los hombres mayores.

La estructura de los hogares en los que residen las personas mayores ha variado poco en los tres últimos años. Consultando directamente al respecto se observa que, en correspondencia con los datos de la encuesta continua de hogares, anteriormente señalados, la mayoría reside en su casa propia solas o con sus parejas (84,3%), porcentaje que muestra un ligero crecimiento al registrado en 2015 (83,6%).

El creciente peso de los hogares unipersonales, es decir de las personas mayores que viven solas, la drástica reducción del porcentaje de personas mayores que conviven con sus hijos o hijas, así como el crecimiento de la esperanza de vida, acrecienta la preocupación de UDP sobre el bienestar de los mayores.

A mayor edad , más riesgo de sufrir soledad

El informe también destaca la directa correlación entre la edad y la soledad. Entre las personas mayores de 85 años el porcentaje de quienes viven solas se eleva al 35%, casi el 50% entre las mujeres. Las relaciones sociales y las oportunidades de convivencia es un factor determinante para el bienestar de las personas y sobre todo de las mayores.

Soledad en las grandes ciudades

Si atendemos al tamaño de hábitat de los municipios en los que residen las personas mayores, se observa que el porcentaje de quienes viven solos o con su pareja en su propia casa en las ciudades de Madrid y Barcelona (95,1%) es significativamente superior al registrado en las ciudades pequeñas (77,0%).

En las ciudades de menos de 100.000 habitantes, dos de cada diez personas mayores (20,5%) viven es sus casas con algún hijo o familiar más, aparte de su pareja, destacando este porcentaje significativamente con respecto al total (12,9%) y también con respecto al registrado tanto en el ámbito rural (7,4%) como en Madrid y Barcelona (3,4%).

Viviendas de las personas mayores: antiguas y deterioradas

En cuanto a las viviendas de las personas mayores, el barómetro resalta que son las de mayor antigüedad y por ende más deterioradas. Cuatro de cada 10 viviendas donde residen las personas mayores (44,1%) tienen más de 40 años.

Este fenómeno lo ha recogido también recientemente un estudio del Observatorio de la Caixa, que explotando la Encuesta Continua de Hogares (ECH) revela que el 20,1% de las personas mayores de 65 años de España (1.596.675 personas) residen en viviendas que sufren vulnerabilidad residencial extrema, definida por la acumulación de problemas graves en la vivienda.

Por nuestra parte el año 2016, consultando sobre la antigüedad de las viviendas de las personas mayores, detectamos que el 44,1% residía en viviendas con una antigüedad de más de 40 años. Un porcentaje similar (46,1%) reside en viviendas de entre 20 y 40 años y tan sólo el 7% reside en una viviendo con una antigüedad menor de 20 años.

La edad y su deterioro afecta a otros factores relacionados con la vivienda. El más importante es el incremento del peso, tanto absoluto como relativo, del gasto en vivienda y en su equipamiento. Las personas mayores residentes en España gastan de media un 41% más en su vivienda que el conjunto de la población.

Alternativas de residencia para la jubilación

El informe también nos aporta un interesante dato sobre la opinión que tienen las personas mayores en cuanto a dónde se plantean vivir: Cuatro de cada seis personas mayores consideran algo, bastante o muy probable terminar viviendo en una residencia de mayores.

UDP abordó este fenómeno en el año 2015 consultando a las personas mayores sobre su opinión y expectativas con respecto a las alternativas de residencia para la jubilación incluyendo ésta. En la actualidad partiendo de la relevancia que tiene la vivienda colaborativa (cohousing) para más de la mitad de la población mayor española se pretende con el presente Barómetro de Mayores realizado, detectar la demanda de este tipo de alternativa residencial.

De esa manera, de las personas que han oído hablar de las viviendas colaborativas de mayores (cohousing), casi la mitad, (45,3%), estarían dispuestas a irse a vivir a uno de estos complejos. La mitad de las personas encuestadas (50,5%) afirman, sin embargo, que no se irían a vivir a este tipo de viviendas. Porcentaje similar al registrado de personas que afirman no se irían a vivir a una residencia de mayores. No se detecta ninguna correlación estadísticamente significativa entre las variables sociodemográficas y la posibilidad de acabar viviendo en una residencia más allá del peso que esa posibilidad registra en el hábitat rural.

Tras la propia vivienda el cohousing es la alternativa residencial más valorada entre las personas mayores. Prácticamente 9 de cada 10 personas mayores que saben que es la alternativa residencial de cohousing para personas mayores (89,2%) opinan que la Administración debería ayudar a su desarrollo.

¿Y si tuviera que dejar su casa,donde preferiría vivir?

Al ponerse ante la tesitura de tener que abandonar la propia casa en al que se ha residido siempre la alternativa del cohousing aparece nuevamente como la que más opciones registra (44,6%) frente a la casa de los hijos (30,3%) y la residencia de mayores (18,9%). La residencia de mayores sigue siendo la opción minoritaria, siendo las rentas más elevadas y quienes residen en las grandes capitales, Madrid o Barcelona, donde registramos los porcentajes más elevados de personas que la seleccionan.