En total, en el primer semestre de 2015 murieron 225.924 españoles en ese país y se produjeron 206.656 nacimientos, lo que se traduce como un descenso de los nacimientos del 0,8 por ciento y un incremento de las defunciones del 10,5 por ciento: el crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y muertes) disminuyó, en 19.268 personas.

La crisis económica que ha hecho emigrar a miles de jóvenes españoles, no hace más que aumentar el problema. También la reducción de los nacimientos en general, ya que mientras a mediados de los 70´ las españolas tenían un promedio de tres hijos cada una, ahora tienen en el orden de 1,3.

Otro factor a tener en cuenta es en realidad un beneficio: España tiene de las esperanzas de vida más altas del mundo, pero el envejecimiento sumado a las pensiones, está poniendo en riesgo los sistemas previsionales.

España tiene ya una de las poblaciones mayores de 65 años mayores en el mundo en relación a su población total: un 17% del total, unos 7 millones de personas, de las cuales la cuarta parte son octogenarias. Para 2050 la proyección indica que los que hayan cumplido 65 años, serán 13 millones, el 30% de la población.

El mundo se envejece rápidamente

Las proyecciones españolas en absoluto contradicen el lineamiento global de un envejecimiento vertiginoso. Para 2020 habrá no menos de 13 países, entre ellos España, con poblaciones “superenvejecidas”, es decir que tengan al menos un 20% de la población por encima de los 65 años, Para 2030 ese número casi se triplicará, con una proyección de 34 naciones de máximo envejecimiento.

Grecia y Finlandia serán los nuevos “súper viejos” para fines de este año 2015 mientras que otros ocho países, incluyendo Francia y Suecia, se sumarán en 2020. Canadá, España y Reino Unido serán sociedades superenvejecidas en 2025, y Estados Unidos en 2030.