«La labor de escritor en esta etapa de mi vida es realmente lo que más me motiva y me fascina» entrevista A Víctor López, autor de «¿hACIA DÓNDE SE DIRIGE LA HUMANIDAD?

(jueves, Nov 19, 2020)

ENTREVISTA

hay que aprender de lo sucedido durante la pandemia, y hay que sacar la enseñanza de que deben prevalecer los valores de la protección de la salud, bienestar personal y emocional de las personas mayores, frente a otros valores económicos y lucrativos – Víctor López.

Con motivo de la publicación del  libro «¿Hacia dónde se dirige la humanidad?», hablamos con su autor, Víctor López médico gerontólogo y responsable del área de salud de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados, para conocer un poco más sobre sus inquietudes como escritor y gerontólogo. Así mismo, hemos querido preguntarle acerca de cómo podemos enfrentarnos el colectivo de personas mayores a los miedos frente a los contagios por la Covid-19.

¡No os perdáis esta interesante entrevista!

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Víctor, nos gustaría comenzar la entrevista con la pregunta que da título a su último libro ¿Hacia dónde se dirige la humanidad?

Se trata de una pregunta clave que todos los seres humanos nos deberíamos plantear, ya que todos los habitantes de este complicado mundo estamos implicados en ella.

Estamos en un momento de inflexión- de crisis- de la humanidad. Hemos obtenido una inmensa riqueza de vivencias, experiencias, conocimientos y registros en hechos históricos… Y ahora, nos toca hacer un balance, una revisión- un alto en el camino- para reconsiderarlo todo y a través de una retroalimentación positiva, encauzar las cosas y el movimiento mundial, hacia un mundo mejor, más sano, sabio, equilibrado y solidario, para todos y entre todos.

En realidad, este planteamiento fundamental ha sido el que me ha movido a escribir mi libro.

Como estimulo puntual tengo que reconocer que la aparición de la gran pandemia del coronavirus– que es cada vez más grave y expansiva- es lo que esta despertando la concienciación de muchas personas, a este respecto.

Con este interesante libro ¿Qué busca conseguir en las personas que lo lean? O, mejor dicho, ¿Qué es lo que van a encontrar en su nuevo libro?

A través de mis experiencias, conocimientos, y buenos deseos hacia la humanidad y hacia cada uno de los ciudadanos/as que componen nuestro mundo actual, les invito a revisar, cambiar sus actitudes, sus pensamientos, su manera de actuar y de ver la vida, intentando recuperar los valores de lo ético, de lo humano, de lo bello, de lo sensible, de lo pacífico,  de lo trascendente.

También les invito a retomar el contacto con la madre Naturaleza, y con todo el escenario natural de nuestro bello Planeta azul.

En este nuevo libro, van a encontrar una guía de apoyo, de orientación, de estímulo… para que no andemos perdidos o despistados y, entre todos, ir consiguiendo este ambicioso objetivo aludido, a lo largo de nuestro camino hacia el futuro, a través de las sucesivas generaciones.

¿Qué considera que es lo que mueve hoy el mundo? ¿Considera posible un cambio en los valores que hoy imperan en la sociedad? ¿Nuestra sociedad tiene “arreglo”?

No hay que valorar o ver las cosas con una perspectiva pesimista, pues, los seres humanos disponemos del gran poder de la renovación, de la rectificación, de la recuperación, de la creatividad, de la esperanza… y en él, debemos apoyarnos para alcanzar los objetivos trazados o deseados.

Es verdad que la escala de valores por la que se rige la humanidad en los últimos tiempos esta muy perturbada, ya que Impera en ella, el poder del dinero, de las finanzas, de la búsqueda de la rentabilidad económica y material, del materialismo, del utilitarismo, de la fama, de la riqueza…, y se ha olvidado- o no se recurre- al poder del amor, de la paz, de la ética, de la solidaridad, de la sensibilidad, de la sencillez, de las humanidades…

No hay que ser pesimista, la sociedad en este sentido sí tiene arreglo, pero depende de todos nosotros, de cada uno de nosotros/as, el que las cosas cambien a mejor, de una manera positiva, progresiva y ascendente. Que tiene que ser una solución global y a la vez individual, en conjunción de todos, lo corrobora Gabriel García Márquez, Premio Nobel de literatura, cuando dijo “No esperen nada del siglo XXI, es el siglo XXI el que espera todo de Vds.”

Víctor, desde hace años usted colabora y escribe artículos en distintos medios como la revista y web de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, ¿Qué es lo que le impulsa a escribir en estos días? 

Yo, por mi edad, he entrado en la etapa de ir recogiendo mi cosecha- de todo lo que he sembrado a lo largo de mi vida- y, por ello, poseo un caudal muy rico de vivencias, experiencias y conocimientos… que pienso trasmitir a los lectores y a mis semejantes.

Me debo a este compromiso ético, que en gran parte, es un deseo motivante y agradable que me hace gozar, y creo que por el buen estado y conservación de mi cerebro- con un gran potencial de creatividad- espero seguir haciéndolo así, durante muchos años.

La labor de escritor en esta etapa de mi vida es realmente lo que más me motiva y me fascina.

Cuando escribo artículos y libros y los lectores me lo agradecen y sacan provecho de ellos- en la mejora de sus vidas- me siento verdaderamente importante y plenamente recompensado.

Víctor, es usted un médico gerontólogo humanista ¿Cree que la medicina tiene que ir de la mano de ese factor humanístico?

Efectivamente, la medicina tiene que ir acompañada de esa visión o sentimiento humanista, ya que, de lo contrario, no valoraría integra y plenamente la salud y la enfermedad de las personas.

La medicina actualmente esta bastante deshumanizada y requiere recuperar la buena relación médico – enfermo y tratar a cada enfermo como una persona singular que es -con sus específicas circunstancias—curándolo, aliviándolo o consolándolo, cuando sea preciso.

¿Considera necesario mejorar la calidad ética y humanista de la formación médica? 

Sí, lo considero necesario. Se debería hacer más hincapié en el humanismo y en la ética, en la formación médica.

Afortunadamente, el colectivo médico se rige- o intenta regirse-por unos condicionamientos y principios éticos y deontológicos que emanan de aquel juramento hipocrático que todavía sigue vigente.

También tengo que decir a este respecto, que los médicos y otros profesionales sanitarios se deben a esas normas de conducta ética y deontológicas ya mencionadas, que se mantienen afortunadamente estables en el tiempo.

Los debates humanísticos y filosóficos son, ahora más que nunca, unos grandes olvidados, ¿no le parece?

Deberían celebrarse más debates y foros humanísticos y filosóficos- ajustados a las necesidades de la sociedad actual- para darlos a conocer a la gente, tanto en el ámbito público como privado- para que saquen provecho de ellos-, ya que se observa, que en la sociedad actual impera, sobre todo, el materialismo, la superficialidad, la frivolidad, el individualismo acentuado, el consumismo compulsivo y el utilitarismo.

Haciéndolo así, la sociedad se enriquecería mucho; claro, hay que entender que el humanismo ha de respetar y compaginarse bien con todos los recursos, adelantos y progresos materiales y tecnológicos que necesitan las personas para disfrutar de bienestar y de una buena calidad de vida.

Yo, como médico gerontólogo -aparte de habilidades técnicas- necesito mantener una visión humanista en el trato con mis pacientes, y, ello, no solo engrandece al paciente, sino también al médico (a mí mismo).

Las residencias deberían estar dotadas de equipos de profesionales multidisciplinares debidamente formados y entrenados en geriatría-gerontología (en un número suficiente) y, asimismo, de una infraestructura técnica, sociosanitaria y de protección frente a los contagios del Covid -19.

En estos tiempos de Covid19, en los que la pandemia se ha cebado con las personas mayores y en las residencias, ¿considera necesario un cambio en el paradigma de los cuidados de larga duración o la atención médica?

El buen trato, la consideración y la atención rigurosa y completa (integral) se deben prestar a las personas mayores sean quienes sean, estén donde estén y estén como estén, para proteger sus vidas, su salud, dignidad y calidad de vida; y, en una pandemia grave de Covid-19 como la que estamos atravesando, las normas sanitarias y de prevención /protección hacia las personas mayores hay que cumplirlas, incluso con más rigor aún.

Hay que evitar, pues, discriminaciones, prioridades, preferencias abusivas o injustas… afines a otros valores o compromisos, que no sean los que he defendido.

En cuanto a las residencias de personas mayores y los cuidados de larga estancia, hay que aprender de lo sucedido durante la pandemia, y hay que sacar la enseñanza que deben prevalecer los valores de la protección de la salud, bienestar personal y emocional de las personas mayores, frente a otros valores económicos y lucrativos.

Las residencias deberían estar dotadas de equipos de profesionales multidisciplinares debidamente formados y entrenados en geriatría-gerontología (en un número suficiente) y, asimismo, de una infraestructura técnica, sociosanitaria y de protección frente a los contagios del Covid -19.

En ese sentido, sí que debería haber un antes y un después, en el tema de las residencias, tras lo trágicamente vivido, en esta pandemia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de medicina centrada en el paciente o en las personas? ¿Es necesario un equilibrio entre la ciencia y el arte médico?

Hablamos de centrar los servicios, atenciones, deseos, valoraciones… hacia las personas/ pacientes en toda su integridad y su plenitud, en el ámbito de la medicina y de la asistencia sanitaria, y no valorar exageradamente (excesivamente) los objetos, los aparatos, los dispositivos tecnológicos, los expedientes, el dinero y las posesiones que tienen las personas, el nivel de su pensión, los trámites administrativos, etc. que rodean o se relacionan con el gran valor que tienen las personas en sí; y, que es, lo que -en sus aspectos negativos- en la práctica cotidiana de la sociedad actual suele ocurrir.

De ahí, que la ciencia y el arte de curar deben compenetrarse bien, deben ir unidos y no caer en el error, en la exageración de considerar las máquinas, los ordenadores, las tecnologías más importantes o por encima del propio valor de las personas.

¿La humanidad conseguirá sacar algo positivo de esta pandemia?

De las dificultades y errores del pasado se puede aprender mucho. Algunos autores hablan de una nueva realidad- cuando acaben todo esto del coronavirus- pero eso estaría por ver.

En realidad, cambiar la temática del mundo con lo que éste encierra de materialismo, consumismo, utilitarismo, individualismo exacerbado…Es muy difícil, y tendríamos que conseguirlo entre todos, con unas actitudes nuevas y con un nuevo aprendizaje de contenido ético- humanista.

La aparición de esta terrible pandemia del coronavirus  -que esta despertando mucha inquietud e incertidumbre en la sociedad-  bien  podría ser un punto de reflexión y  de inflexión, para conseguirlo.

En estas sociedades actuales materialistas y de alabanzas a la belleza y a la juventud ¿hay cabida para las personas mayores?

La senectud, la pérdida progresiva de las facultades por el paso del tiempo, la enfermedad crónico-degenerativas y las lamentables limitaciones que produce, pensar en el tema del dolor, del sufrimiento y de la muerte… suelen ser aspectos o concepciones rechazables, evitables o muy desagradables para la sociedad actual.

Y, por ello, tiene que haber un movimiento expansivo, como el del envejecimiento activo (con una cierta corriente humanista), con el que se permita o facilite el revalorizar, descubrir y disfrutar de los propios alicientes y valores de la vejez a través de una nueva cultura, más positiva y realista sobre esta última etapa vital. 

Y, por ello, una sociedad humana justa y solidaria debe evitar centrarse única o exageradamente en los valores de la juventud, de la belleza, de la fuerza, de la resistencia física, del vigor sexual…pues, haciéndolo así, se desequilibra y perturba la relación entre las personas de distinta edad y la armonía, entre las distintas generaciones.

¿Qué considera usted que deberíamos reivindicar las personas mayores?

Que seamos consideradas/ tratadas como personas dignas, respetables, merecedoras de derechos legítimos de ocupar un lugar o posicionamiento adecuado y firme en la sociedad (comunidad), siendo un miembro activo, creativo y productivo en ella.

Se deberían desterrar para siempre todos los estereotipos negativos y de evitar los estereotipos positivos falsos, y de practicar actitudes y comportamientos paternalistas y de complacencia excesiva, hacia las personas mayores.

Todo esto parece que se esta consiguiendo- poco a poco-desde la celebración de las Asambleas mundiales del envejecimiento activo, como las que se celebraron en las ciudades de Viena y Madrid, y a través de los movimientos asociativos surgidos locales, nacionales y mundiales promotores y activadores del envejecimiento activo y del respeto de los derechos y de la dignidad de las personas mayores.

Para usted, ¿Cómo sería una sociedad más amigable con las personas mayores?

Si practicásemos la simpatía, la empatía y la asertividad con ellas, si las apreciásemos de verdad y tuviésemos un conocimiento y un convencimiento profundo, práctico y realista de sus necesidades y derechos estaríamos más dispuestos y decididos para crear sociedades, comunidades, espacios y entornos más accesibles y amigables con las personas mayores.

Esas sociedades facilitarían el desarrollo de las personas, mayores y les facilitaría también la accesibilidad a los diferentes servicios urbanos y ciudadanos, con el fin de protegerlas y satisfacer sus necesidades.

Cómo responsable del área de salud de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, ¿podría darnos algún consejo para sobrellevar estos meses de distanciamiento social y mascarillas? ¿Considera importante que nos mantengamos motivados?

Hay que evitar centrarse y concentrarse excesivamente (neuróticamente) en el problema de la pandemia. Hay que buscar vías de relajación, de escape… y de seguir protegiendo y cuidando la salud muy a pesar del confinamiento, a través de la lectura de libros adecuados, de oír música relajante, ver la televisión de una manera selectiva, evitando el bombardeo y saturación de cifras, noticias tristes y alarmantes.

No hacerle caso a los bulos ni a las “fake-news” (noticias falsas)…y emplear el tiempo como una posibilidad (oportunidad) de ocuparnos de la mejora de nuestra propia mente y hacer una limpieza de los acontecimientos pasados, registrados en nuestra memoria y en el subconsciente.

El cumplimiento de lo que digo, puede facilitar la tarea de evitar caer en una ansiedad o en una depresión, y en el mejor de los casos, mantenernos motivados y confiar, que esta situación crítica pasará, y entraremos en una nueva realidad más optimista y confiada.

Muchas de nuestros lectores y lectoras, son personas veteranas de más de 65 años, muchas de ellas, han dejado de ir a sus citas médicas por miedo al contagio a la covid19, ¿Qué les diría?

El problema tiene un cierto fundamento real y hay que ser muy prudentes.

Pero, por otra parte, los psicólogos recomiendan no tenerle un miedo neurótico al contagio; no hay que omitir o dejar de hacer lo que es necesario o imprescindible, a pesar del peligro al contagio del coronavirus.

Siempre hay que sopesar el riesgo frente al beneficio de cada situación y de cada actuación. En caso de duda hay que consultar a un experto sanitario; o, algún teléfono del del Ministerio de sanidad o de la Comunidad autónoma especializada en temas del coronavirus, que nos puedan sacar de dudas.

En las situaciones de urgencias hay que ir al hospital para ser tratados, como los casos de infarto de miocardio, ictus, arritmia, hemorragias copiosas, septicemias (invasión de la sangre por microbios), etc.

Se ha observado que algunas exploraciones importantes, ciertas intervenciones quirúrgicas…no se pueden posponer, pues, si  se hace perjudican mucho al paciente, como es el caso del tratamiento precoz del cáncer.

¿Cómo podemos superar o hacer frente al miedo al contagio?

Siguiendo todas las normas y recomendaciones de las autoridades sanitarias del Ministerio de Sanidad y de las Comunidades Autónomas, que se reducen en plan recordatorio práctico a las siguientes:

  • Lavado riguroso de las manos con jabón … empleo de hidrogeles alcohólicos.
  • Mantener las distancias recomendadas entre las personas.
  • Llevar mascarillas homologas por las autoridades sanitarias.
  • Ventilar las habitaciones o espacios cerrados (pues pueden contener aerosoles con virus, desprendidos de la tos, respiración, hablar… de pacientes contagiados…).
  • Evitar el hacinamiento y las aglomeraciones de personas (sobre todo en espacios cerrados).
  • Limpiar las superficies que pueden producir contagios.
  • Aumentar las defensas inmunitarias de las personas con una buena higiene de vida (práctica de un estilo de vida saludable) y, toma de suplementos nutricionales estimulantes de las defensas, si lo permite el médico.

Las personas que cumplen estrictamente con estas normas tienen muchas menos probabilidades de contagiarse con el Covid-19 y , por ello , pueden  vencer  en gran parte, el miedo al contagio.

No obstante, de lo antedicho, tengo que reconocer que hay personas neuróticas obsesivas, que en casos acentuados, tendrían que recibir la ayuda de un psicólogo.

Por último, Víctor ¿Qué considera usted clave para que las sociedades apuesten por la visión de la longevidad positiva?

Como médico gerontólogo apuesto por una visión positiva del envejecimiento, en el sentido de añadir no solo años a la vida, sino también mucha vida, salud y calidad de vida a los años vividos, o a los que aún nos quedan por vivir.

Esta visión teórica o idealizada hay que llevarla a la práctica real de cada día, siguiendo los principios de la de la gerontología preventiva y de la gerocultura, manteniendo y conservando cada persona un estilo de vida sano y activo (nutrición, ejercicio físico, higiene y actividad mental, actividades lúdicas, recreativas y culturales), a lo largo de toda su vida.

Esta recomendación o propuesta hay que llevarla-como he dicho- a que la haga suya la sociedad- por los magníficos beneficios que reporta- y ello, se consigue a través de una educación y cultura sanitaria apropiada de la población, para que los ciudadanos adquieran hábitos de vida saludables.

Muchas gracias por sus palabras Víctor. 

Hazte con un ejemplar

El nuevo libro de Víctor López se encuentra a la venta por 12, 50 euros en la página web de la editorial Autografia.es, en el siguiente enlace: https://autografia.es/product/hacia-donde-se-dirige-la-humanidad/

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