El diario La Cerca.com que difunde información de Castilla-La Mancha, ha entrevistado al presidente de la Federación Territorial, Ramón Munera, repasando su trayectoria y sus planes de futuro.

“Dos cualidades sobresalen (de entre las muchas que tiene) en la persona de Ramón Munera; y sobresalen tanto, que apenas unos segundos frente a él y el intercambio de unas cuantas palabras son suficientes para vislumbrarlas: se tratan de la ‘bondad’ y la ‘humildad’.

Asegura que los motivos que hace 25 años le llevaron a hasta la UDP fueron grandes. Y creo que el adjetivo se queda muy corto, una vez que rápidamente me pone en situación. Detalles que no vienen al caso aparte, me enfrenta a la historia de un joven de ‘veintitantos’ años que un mes antes de casarse perdió a su madre (la mujer de la que habla con la más absoluta de las admiraciones y quien estaba llamada a llevarlo, para orgullo de ambos, al altar), una muerte que le supuso un duro golpe… pero no el único.

Algunos años después, cuando ese hombre (aun joven) apenas contaba 43 (y regentaba ya un taller mecánico con 7 trabajadores), sufrió un segundo palo, esta vez en la salud. Lo que en principio enfrentó como un problema pasajero en la espalda, fruto del trabajo y los esfuerzos, acabó convirtiéndose en una dolencia grave que, en aquellos tiempos, ningún doctor se atrevía a operar (ante el miedo de que cualquier mínimo error durante la intervención le dejase inmovilizado de por vida); pero, de algún modo, ése hombre ya se sentía así: “Tenían que hacérmelo todo como a un bebé”, recuerda.

El desánimo y quizá también la desesperación y los dolores que durante tres años y un mes le impidieron dormir tranquilamente llevaron a ese hombre al frente de un abismo frente al que no encontraba la salida. “Me propuse quitarme del medio” cuenta, recordando aquella estampa en su taller; “estaba ya para hacer un disparate y, de repente, vino un operario a decirme que me llamaban por teléfono; me puse y, al otro lado… no contestó nadie; en ese momento me acordé de mi madre y supe que ella había sido quien me había llamado, igual me voy a curar y por eso me llama… y así fue”.

Ese chico y ese hombre están ahora sentados frente a mí, contándome algo tan duro y a la vez tan hermoso, que supuso el germen de toda una vida dedicada a los demás. Es Ramón Munera, el mismo que apenas un año después de aquel difícil momento de abatimiento, recibió otra llamada, esta vez desde Alicante, para hablarle de un doctor que manejaba una nueva técnica y que estaba dispuesto a operarlo porque “hacerlo con éxito era difícil, pero no imposible”. Y lo logró.

25 años de ayuda a los demás… y los que quedan

En ese momento Ramón Munera prometió que dedicaría su vida a ayudar a los demás “porque cuando se está ante algo así, uno pierde la envidia, el egoísmo, el interés… y se abren los ojos a una vida totalmente diferente”.

¿Por qué decidió ayudar en la Unión Democrática de Pensionistas? Quizá también el destino tuvo en esto algo que ver… Ramón nos cuenta que era uno de los sitios por los que pasaba de camino al hospital cuando acudía a recibir rehabilitación: “Un día vi la placa de la UDP de mayores y dije ‘pues voy a pasar a ver qué puedo hacer aquí’, y al pasar me encontré con que el secretario se había puesto enfermo y el presidente me pidió que le echase una mano… Empecé, empecé… primero como secretario, luego estuve de tesorero, luego de vicepresidente y ya llevo doce años de presidente”.

Desde aquel día que probablemente un impulso mezclado de corazonada le llevó a abrir por primera vez aquella puerta han pasado ya 25 años. Hoy día, Ramón Munera es presidente de la Federación Territorial de Castilla-La Mancha de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), la misma a la que desde entonces ha dedicado, dedica y dedicará su vida cumpliendo ese anhelo de ayudar a los demás, y junto a su mujer, siempre a su lado en causa tan noble (y con la que, lo aseguro, forma ‘el equipo perfecto’).

Recuerda que cuando llegó a la organización no había nada; ahora dispone de más de 20 servicios de atención a personas mayores por todo el medio rural; hay más de 500 asociaciones adheridas ya a la UDP sumando en total unos 90.000 socios, y cerca de 3.000 voluntarios que desde que en 1995 comenzaran el ‘Programa de Voluntariado Social’ llevan más de millón y medio de horas en él (que se dicen pronto). “Parece que son pocas, pero hay que ver la cantidad de ilusión y ganas de vivir que hemos dado a muchas personas que se encuentran solas…”, dice feliz mientras nos cuenta todos estos datos.

Asegura que a lo largo de todos estos años, ha podido echar una mano precisamente a todos esos que se sienten solos (ayudándoles en temas de documentación, haciéndoles compañía, o sacándoles de cualquier contratiempo) y que es entonces cuando se compruebas “cuando te cogen la mano y te dan ese beso, que siempre recibimos más que damos, y esa es la satisfacción que nos llevamos en la UDP cada día”, afirma.

Con todo esto, no es de extrañar que el Gobierno de Castilla-La Manchavaya a distinguir el próximo 31 de mayo, Día de la Región, la labor del presidente de la Federación Territorial de Pensionistas y Jubilados “Don Quijote” de Castilla-La Mancha, Ramón Munera, por ese cuarto de siglo que significa ‘un ejemplo para todas las personas mayores y no sólo mayores de la región’.

“Ese reconocimiento en verdad es para las más de 5.000 personas que tengo trabajando en Castilla-la Mancha en todos los programas que llevamos adelante en favor de los demás: ellos son los merecedores porque, si ellos no me apoyaran, yo no sería nadie en esta vida; gracias a ellos sacamos todo adelante porque, si no, esto sería imposible llevarlo”, señala.

El valor del voluntariado

Ramón Munera pone en valor que “el papel de los voluntarios es absolutamente fundamental porque allí donde se crea un grupo de voluntarios, mejoran las relaciones con Ayuntamientos, Diputaciones, Junta, IMSERSO… y esas personas están dando su tiempo en favor de los demás, y son los que sostienen de alguna manera la UDP; Castilla-La Mancha es donde más crece el voluntariado y aquí fue donde ese programa arrancó de forma pionera y desde donde lo transmitimos con éxito a otras UDP’s de otras Comunidades Autónomas del país” dice, con orgullo.

No exagera cuando afirma, por tanto, que bien podría decirse que el de Voluntariado es ‘el buque insignia’ de la organización, y añade que “si no fuese por esto, no llevaríamos ningún programa, porque ellos son los que se comprometen (por ejemplo, a visitar a las personas que se encuentran solas), y al ayudar de ese modo a una persona que está indefensa, o que es dependiente o que sufre alguna discapacidad, es cuando compruebas que sirves para algo; y aunque cumplamos años y nuestras facultades se vayan mermando mucho, todavía nos quedan fuerzas para seguir con una tarea tan humanitaria como ésta”.

Junto a ése, nos habla de otros programas, como uno que han estado ofreciendo en los últimos doce años para ayudar a las personas mayores a prevenir el maltrato: “A través de nuestros voluntarios, hemos trabajado por ejemplo en detectar a quiénes no les estaban dando los medicamentos en su tiempo, a quienes no les limpiaban adecuadamente la casa, o a quienes estaban en una residencia y nos les atendían perfectamente… pero todo eso ya se ha mejorado, la conciencia de las personas ya es diferente; de modo que este año ya estamos desarrollando la ‘Promoción del Buen Trato a las Personas Mayores’”.

La familia, los mayores… y la crisis

A partir de su experiencia, apunta que la sociedad “nos hemos ido deshumanizando, hemos perdido los valores de la familia, en el colectivo, porque cada uno hemos ido a lo nuestro y no nos han importado los problemas de los demás… y quizá hayamos tenido que volver a descubrirlo con la crisis: ahí es cuando verdaderamente las familias se han dado cuenta del valor de la persona mayor y se ha visto cómo con una pensión de un mayor han podido seguir adelante muchas familias”, apunta Ramón.

Afirma que no es capaz de intentar adivinar qué habría pasado precisamente durante la crisis si no hubiera existido esa figura de los mayores, pero sí está convencido “de lo importante que ha sido el apoyo de la familia en las personas mayores”.

En el lado opuesto, le preguntamos cómo la crisis ha afectado también a las personas mayores, en su calidad de vida, en sus derechos y en los servicios a los que venía teniendo acceso… “Hemos tenido un pequeño ‘bajón’ pero nosotros, afortunadamente, todos los programas que llevábamos los hemos mantenido; nos hemos podido recuperar y seguir atendiendo a las personas mayores en el medio rural (que es donde más falta hace)”.

Considera que “hemos tenido que volver a aprender a respetar a nuestros mayores” y recuerda con cariño cómo cuando él era pequeño, los dos mejores rincones de su casa estaban siempre reservados para cuando, algún día, a sus abuelos les hiciesen falta. Al hilo de esto, Ramón reconoce que hoy en día, cuando una persona mayor llega al punto de perder sus facultades físicas o mentales, tiene tres salidas: “O nos vamos a una residencia, o nos vamos con los hijos, o nos quedamos en nuestra casa (siempre que tengamos todas las necesidades cubiertas para llevar una vida normal), y esto último es lo que estamos intentando conseguir porque para todos nosotros el mejor hotel del mundo es nuestra casa; en la mayoría de los casos (hablando más del medio rural) con los hijos no nos podemos ir porque están fuera, y las residencias están muy bien… pero no es tu casa; y nosotros debemos seguir trabajando para que todas las personas que quieran y puedan estén todo el tiempo que deseen en su casa”, explica, y asegura que cada vez se van poniendo más herramientas en ello.

La UDP, al lado de los mayores: “Estamos un rato con ellos, les tomamos de la mano y a veces lloramos a su lado”

Sobre si a lo largo de los años ha sentido en muchas ocasiones que el colectivo al que representa no ha sido convenientemente tenido en cuenta a la hora de discutir y tomar muchas decisiones que, como parte fundamental de la sociedad que es, le afectan directísimamente, Ramón Muneraalude a su defensa de los mayores de Castilla-La Mancha en el IMSERSO y confiesa que la verdad es que ha habido momentos en los que se ha sentido impotente y vencido viéndose de algún modo como “el defensor de las causas perdidas”, y reitera ese tiempo en el que considera que la sociedad no les ha tenido mucho en cuenta “porque todo iba muy bien y parecía que no se iba a terminar nunca, pero se ha terminado y se ha tenido que dar un paso atrás y recordar cómo los mayores no son una carga, sino muy importantes para la sociedad”, y lamenta que sobre todo les siga siendo complicado llegar y ser escuchados en las aldeas y en los lugares más pequeños y alejados de los grandes núcleos de población.

Nos cuenta que la forma de trabajar que siguen es tan simple (y a la vez tan compleja) como sentarse con los mayores y escucharles. “Estamos un rato con ellos, les tomamos de la mano y a veces lloramos a su lado; hay muchas situaciones trágicas que no se conocen, incluso historias de personas que han acabado suicidándose, y hay que buscar la razón de esas situaciones y, efectivamente, muchas veces nos encontramos con que no ha tenido apoyo de la sociedad, de la familia, y eso tenemos que intentar recuperarlo sea donde sea y llegar a todos los rincones de Castilla-La Mancha con recursos para atender la ayuda a domicilio, el teléfono del mayor, la comida del mediodía, etc. Lo que pasa es que es un mundo del que nos cuesta hablar porque no se conoce, no se ve, y nosotros tenemos el deber de acercarnos a todo eso, estar con esos mayores, acompañarlos y escucharlos debidamente (porque a veces son tratados de una forma por parte de su entorno que les lleva a terminar no hablando con sus familias, pero con nosotros sí lo hacen)”.

Mi madre nos decía al acabarse la Guerra ‘hijos míos, no meteros a políticos, que es la carrera que va derecha al infierno’…”

Asegura Ramón que uno de los programas que más demanda tiene de los que ofertan desde le UDP es el de Podología Itinerante: “Hemos dado 60.000 servicios de los que más de 30.000 han sido para personas que no tenían ni recursos económicos para ir a un podólogo ni nadie que les llevase (porque, claro, quien está en el medio rural tiene que desplazarse a la capital o a un municipio grande para que lo atienda un podólogo… y cada vez hay menos autobuses a esos lugares porque las líneas menos rentables están desapareciendo…); nos hemos encontrado a muchas personas con una situación en los pies terribles a los que el podólogo ha tenido que atender en tres o cuatro veces diferentes hasta ponerlas en condiciones”, cuenta.

Sobre el reparto a domicilio de la comida principal del medio día, Ramón detalla que es un servicio que les trasladan a través de los servicios sociales del Ayuntamiento (en Albacete y Villarobledo) cuando así lo determinan estos; no obstante, asegura que “hay más demanda que servicio porque llevamos unos años en los que no nos han aumentado los fondos; por fortuna, aquí en Albacete tenemos la suerte de que está la Diputación que a través del consorcio ofrece el servicio, pero en otras provincias no pueden decir lo mismo”.

Le preguntamos cómo se las han ingeniado para poner mantener en pie todo esto durante los peores años de la crisis. “Ha sido muy complicado, mucho -confiesa-; estuve a punto de tirar la toalla”; recuerda que llegaba a casa desanimado porque no sabía cómo iba a solucionar el problema: deber más de 100.000 euros y estar sin recibir ni un céntimo (de un dinero que te dicen que va a llegar, pero que no sabes cuándo…); tener un año al personal sin cobrar y que, sin embargo, te digan que seguirán ahí mientras puedan estarlo… situaciones absolutamente complicadas de las que pudieron salir, nos cuenta, “a base de sacar pólizas de crédito para poder pagar y seguir adelante (pero claro, poniendo nuestro patrimonio en riesgo, porque a la entidad se lo dan si respalda alguien esa póliza de crédito… hasta tener que meter dinero a plazo fijo sin poderlo tocar mientras durara esa póliza); pero, afortunadamente, hemos salido adelante, pero seguimos trabajando con pólizas aún, porque nosotros no hemos pagado en todo el año y hasta ahora ya hemos generado más de 50.000 euros de gastos que se han ido abonando a base de pólizas… ahora que se han aprobado los presupuestos regionales para este año, esperamos que llegue ese dinero cuanto antes, pero suponemos que aún se demorará un mes o mes y medio y la gente seguirá sin cobrar ese tiempo”, explica.

Sobre si tiene al menos cierta garantía de que, al menos, habrá algún cambio positivo en adelante en ese sentido por parte de la Administración, Ramón afirma esperar que sí, aunque no olvida a su madre tampoco en este punto, y recuerda cuándo le decía a él y a sus hermanos (tras acabarse la Guerra) ‘hijos míos, no meteros a políticos, que es la carrera que va derecha al infierno’…”, sonríe; recalca que en su organización está prohibido hablar de política y defiende que “nuestra política es la social, no la de Partidos”.

Abocados parece, de manera irremediable, a nuevas Elecciones Generales, dice recordar a toda la gente con la que tiene oportunidad de hablar en los múltiples viajes que tiene que realizar un claro mensaje: “Nuestra política es la social; vosotros tenéis que ponerle la vela al santo que vosotros queráis, pero al santo que veamos que nos puede hacer milagros, al que no… para qué le vamos a poner la vela”, sonríe nuevamente. No obstante, señala que percibe cierto hartazgo entre la sociedad, cansancio de tanto mensaje de los políticos y también desconfianza. “Ya no sabemos quién nos dice verdad y quién mentira”.

Los pensionistas de C-LM estarán exentos de adelantar a la administración los excesos del copago farmacéutico a partir de este 1 de mayo

Hablando de lago que se producirá de manera inminente y que afecta directamente a los pensionistas de Castilla-La Mancha, planteamos cómo a partir de este 1 de mayo estarán exentos de adelantar a la administración los excesos del copago farmacéutico, según se desprende de la orden publicada este miércoles en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) que regula el procedimiento para el reintegro de gastos por aportaciones de los pensionistas y sus beneficiarios en la prestación farmacéutica ambulatoria. Una norma que, tal y como ha subrayado el presidente del Ejecutivo autonómico, Emiliano García-Page, ‘corrige una gran injusticia’ ya que, hasta la fecha, los pensionistas cuyos gastos en medicamentos superaran más de 8 euros, ‘tenían que adelantarlos de su bolsillo y luego pedir que se lo devolviéramos’.

“Esto es una propuesta que ya en su día lancé, hace años, en una reunión que mantuvimos con el que entonces era consejero, Fernando Lamata, en el Parador de Turismo de Toledo; allí se nos dijo que existiría aquello, pero con el cambio de Gobierno ha existido; ahora veo bien que se tome esta medida que no es de la totalidad pero sí de una parte de ese copago”, explica.

No obstante, señala que también tenemos que entender que “entonces hubo un despilfarro de medicamentos, porque en cualquier casa que ibas de personas mayores encontrabas casi un laboratorio de medicamentos (muchos de ellos incluso ya caducados), y a veces se producían intoxicaciones y cosas por el mal uso” dice, advirtiendo de que hay que concienciarse de ello también.

“Lo esencial de la persona es que sea natural y sencilla, y que se dé a los demás sin esperar nada a cambio”

25 años, en su caso (estoy convencida más aún después de hablar con él), no son nada; le quedan muchos más en este ‘regalo’ que cada día hace a tanta y tanta gente a la que ayuda. Pero le pregunto cómo le gustaría, dentro de ‘muuuuuuucho’ tiempo, ser recordado por parte del colectivo al que siempre ha representado y defendido de esta forma.

“Me gustaría, ni más ni menos, que me recuerden tal como soy; lo esencial de la persona es que sea natural y sencilla, y que se dé a los demás sin esperar nada a cambio; y yo tengo a mi lado a una mujer (coordinadora del grupo de voluntarios de Albacete) sin la que no hubiese podido aguantar este reto, porque aquí hay que echar muchas horas si queremos sacar todos los programas adelante; hemos conseguido tender detrás una sociedad que nos apoya y estamos recuperando que a las personas mayores nos tenga en cuenta la familia, el entorno social y, especialmente, los políticos (que ahora sí que nos están atendiendo y están viendo nuestras necesidades y de qué manera podemos colaborar con ellos)”, concluye.