¿Hay una edad máxima para hacer voluntariado?

La edad no es un impedimento para hacer voluntariado, desde luego que no. Puedes ser voluntario a partir de los 18 años hasta la edad que quieras. En UDP tenemos la suerte de contar con un seguro de Responsabilidad Civil de Accidentes que cubre hasta los 80 años, cuando generalmente dichos seguros cubren hasta los 70 años. De hecho, tenemos muchas personas voluntarias con más de 80 años, ya que a partir de esa edad, la compañía mantiene el seguro de responsabilidad aunque no el de accidentes.

 ¿En qué consiste el programa de Voluntariado UDP?

El Programa de Voluntariado UDP tiene como objetivo fundamental que todas las personas que forman parte del voluntariado pueden ser capaces de prestar servicios de compañía y de acompañamiento a personas mayores que sufren problemas de soledad, de falta de movilidad o que sufren algún tipo de exclusión.

Desarrollamos campañas de sensibilización dentro del colectivo de mayores, captamos y formamos voluntarios, todo ello con un específico control y gestión de calidad. Las personas voluntarias ayudan a soportar esos momentos de soledad que tienen las personas usuarias que requieren sus servicios, dos horas al día o a la semana, charlando, leyendo libros, escuchando la radio juntas o ayudándole a pasear por ejemplo y supone un complemento a la labor que hacen los servicios sociales.

El voluntariado se realiza tanto en el domicilio de la persona, como en residencias o centros donde hay personas mayores. La realidad en las residencias, es que las personas que viven allí, también están solas, aunque tengan a mucha a gente a su alrededor.

¿Cómo es la coordinación del programa del Voluntariado de UDP?

A nivel estatal, la coordinación del voluntariado la gestiono yo sola. Luego, en los distintos ámbitos hay compañeros y compañeras directamente relacionados con UDP o con las asociaciones que, aunque realizan otras labores de trabajo y proyectos, colaboran porque conocen su funcionamiento. Con más limitaciones, pero siguen el mantenimiento de los grupos de voluntariado favoreciéndolos y manteniéndolos en activo. Es necesario en cada ámbito o en cada provincia, por ejemplo, mantener en activo los grupos y si no es porque hay una persona técnica que coordina toda esa labor y la hace bullir, el grupo se apaga. Ahora estoy cerrando la memoria del Voluntariado del año 2017, pero también coordino las formaciones y estoy en continuo contacto con los coordinadores para saber sus necesidades.

Y estamos intentando hacer una formación dirigida a las personas que coordinan los grupos de voluntarios y que se les sirva en distintos ámbitos, como por ejemplo, solicitar subvenciones a proyectos en convocatorias y cómo se deben presentar ante la administración los programas de voluntariado.

¿Qué destacas de tu trabajo?

Lo que más me gusta hacer es coordinar y participar en los encuentros y jornadas de formación. Me encanta estar en contacto con todas las personas que forman parte del voluntariado, coordinadores, voluntarias…Cuando estás con ellas y te cuentan, te explican las necesidades que tiene el grupo de voluntariado, ver su implicación y sus preocupaciones.

¿Por qué hay que formar a las personas voluntarias?

Hacer voluntariado es algo lógico y de sentido común, pero formamos a los voluntarios en una base sobre lo que van hacer, sobre sus derechos y deberes, sobre los derechos y deberes del usuario, sobre las ofertas que hace la entidad, es decir la Ley de Voluntariado obliga a enseñar unas bases con respecto a la actividad que desarrolla la persona voluntaria.

Y porque si  formas parte de un grupo de voluntariado y desarrollas tu actividad voluntaria específico con un colectivo específico, es bueno saber cómo tienes que trabajar. Por ejemplo, estamos haciendo voluntariado con usuarios de la ONCE. Guiar a una persona ciega es muy complicado, por lo que es necesario que aquellas personas voluntarias que van a realizar la atención hagan un curso para saber cómo guiarles, como comunicarse, incluso ponerse en la piel del usuario discapacitado visual para saber lo que se siente. Es fundamental.

Nunca un voluntario tiene que actuar como si fuera un servicio de socorro, pero sí tiene que tener unas nociones básicas, no ponerse nervioso, estar tranquilo o llamar al 112. La formación de las personas voluntarias está orientada a enseñarles a cómo tratar a las personas usuarias, a cómo reaccionar ante determinadas situaciones que puedan producirse cuando se está realizando la compañía. Queremos realizar talleres de memoria con los grupos de Alicante y Lugo para que los voluntarios sean capaces de utilizar algunas técnicas con las personas mayores a las que visitan.

 ¿El voluntariado como herramienta de denuncia?

Sin ninguna duda. Cuando la persona voluntaria detecta una situación irregular o de malos tratos en un centro, se debe poner en contacto con su coordinador o coordinadora para que la persona técnica hable con el trabajador social del centro para avisar de que se ha detectado esa situación.

Me llaman muchos voluntarios para advertir que están detectando situaciones de malos tratos. A mí me transmiten su preocupación y yo lo transmito a servicios sociales. En el caso de la Comunidad de Madrid, el año pasado murieron dos personas en residencias públicas.

¿Crees que la sociedad no está sensibilizada con los malos tratos a las personas mayores?

Yo creo que no. Para mí, los malos tratos a las personas mayores empiezan simplemente por el hecho de no respetarlas, de no escucharlas, porque si haces eso, les estás considerando inferiores a ti. Los malos tratos en las personas mayores no se conocen bien y deberíamos sensibilizar y dar a conocer las situaciones de malos tratos que se producen, porque son muchas y explicar a la sociedad qué es lo que hay que hacer para evitarlas.

El voluntariado en las residencias juega un papel fundamental porque detecta las situaciones de malos tratos.

¿Es importante que la labor de las personas voluntarias sea reconocida?

El reconocimiento de las personas voluntarias es necesario por la gran labor que desarrollan dentro de la sociedad. Es fundamental para mantener el programa de voluntariado activo. Tiene que haber una labor de reconocimiento, aunque  en muchas ocasiones es difícil de hacer y costear.

Me encantaría que pudiéramos tener la financiación suficiente para hacer un encuentro de voluntarios a nivel nacional, porque necesitamos que se reconozca su labor. Hemos realizado algún encuentro pequeño en algunas provincias, pero sabe a poco.

¿Por qué UDP es importante para nuestra sociedad?

Conocía a las personas que fundaron UDP y aprendí mucho de ellas. Eran personas que habían vivido todo tipo de experiencias y ver cómo sacaban adelante al colectivo de mayores fue algo que me entusiasmó.  En todos estos años UDP ha cambiado muchísimo. Creo que ahora es un buen momento para que UDP comience otra vez con las reivindicaciones para el colectivo de mayores, no solo en el ámbito de las pensiones, si no, en todos los ámbitos que afecten a su vida. Como decía un presidente de UDP, las personas mayores no son ciudadanos de segunda o de tercera.

De hecho, la sociedad está porque ellos estuvieron antes. Han trabajado para que nosotros podamos estar aquí y eso lo deben reivindicar el movimiento asociativo de las personas mayores. Y que son un recurso fundamente para la sociedad, se debe contar con la experiencia de las personas de mayor edad. Para mí, siempre ha sido una norma el respeto hacia los mayores y escucharles es fundamental.

¿Cómo ayuda el voluntariado a las personas usuarias?

Las personas voluntarias ayudan a soportar esos momentos de soledad que tienen la persona mayor y/o dependiente y suponen un complemento a la labor que hacen los servicios sociales. Es decir, los servicios sociales ofrecen un servicio a domicilio donde un auxiliar va a casa de una persona mayor con problemas de soledad para ofrecerle servicios de limpieza, le prepara la comida, etc.

El voluntario completa esa labor con pasar con la persona mayor dos horas al día o a la semana para que esté acompañada, para charlar, para leer libros, escuchar la radio juntas o por ejemplo pasear si tiene dificultades para moverse por sí mismo/a… Estas son las acciones que hace la persona voluntaria con la persona usuaria que requiere sus servicios y se desarrolla tanto en el domicilio de la persona usuaria, como en residencias o centros donde hay personas mayores.

Los voluntarios reciben por parte del usuario al que visitan el agradecimiento por estar con ellos. Ver al final que cuando ha ido por primera vez no estaba peinado, por ejemplo y cuando ha ido por tercera vez, la persona usuaria ha ido a la peluquería el día de antes porque está esperando su visita y además ha comprado unas pastas para tomar el café con la persona voluntaria. Ese cambio lo detectan los voluntarios y lo agradecen.

Pero es que además, hay voluntarios que viven solos y tienen problemas de soledad y el formar parte de los grupos de voluntariado de UDP para ellos es fundamental e importante. Eso supone que comienzan a relacionarse con personas en sus mismas condiciones, empiezan a participar en las actividades de las asociaciones de UDP locales o provinciales y entonces vuelven a integrarse en la sociedad, vuelven a ser activos y empiezan a mejorar también sus problemas de salud, sus relaciones familiares, sociales… con lo cual es un “feedback” en ambas direcciones.

¿Hay un perfil definido de voluntarios?

Fundamentalmente el voluntariado de UDP está formado por mujeres. Es un porcentaje bastante elevado, más del 75%. Y luego están los hombres, que generalmente suelen ser los maridos o parejas de esas mujeres voluntarias. Pero también son muchas las mujeres viudas las que se animan y se apuntan al voluntariado. Pero no hay un perfil establecido.

Ahora estamos observando que los voluntarios que hay ahora mismo son antiguos, no hay un proceso de regeneración. Pienso que esto es debido a que las actividades que buscan los nuevos voluntarios son distintas de las que estamos ofreciendo en nuestro programa de voluntariado en este momento.

Ahora estamos en un proceso de renovación de actividades para captar a nuevos voluntarios. Se nos está apuntando mucha gente joven por ejemplo, que busca actividades con créditos para la universidad.

Además, el voluntariado a domicilio es difícil de desarrollar si no hay una autorización por parte de los servicios sociales.  Por otro lado, cuando organizas voluntariado en centros residenciales la capacidad cognitiva de los usuarios es muy baja y se puede hacer tedioso o difícil para ese la persona voluntaria, aunque reciba buenas vibraciones. Mentalmente es un voluntariado complicado tanto para la gente joven como para los voluntarios de mayor edad.

¿Cómo puede acceder una persona usuaria al programa de voluntariado?

Si hay una persona que ya recibe servicios de ayuda a domicilio por ejemplo, a través del ayuntamiento o de los servicios sociales, puede solicitar al trabajador social que una persona voluntaria pueda acompañarle por el día, un ratito, o una o dos horas.

Entonces en ese caso, o bien servicios sociales se pone en contacto con UDP o bien el propio usuario se pone en contacto con la asociación de UDP más cercana para solicitar el servicio del voluntariado. A partir de ahí abrimos un proceso en donde nosotros nos ponemos en contacto con los servicios sociales porque los voluntarios de UDP no entran en el hogar de los usuarios sin que los servicios sociales autorice la entrada en la casa o la familia autorice a la persona voluntaria. Porque, aunque la persona mayor y/o dependienta quiera que alguien vaya a acompañarla, si sus hijos, sobrinos o nietos no quieren que nadie extraño entre a casa de su familiar mayor dependiente para hacerle compañía, nosotros no podemos hacer nada.

¿Entornos rurales o urbanos?, ¿Dónde crees que hay más necesidad de voluntariado?

Yo creo que se necesita mucho en las ciudades. Porque en las zonas más rurales nunca dejas de ayudar al vecino que tienes al lado y que conoces de toda la vida. Sin embargo, en la ciudad a penas conoces a los vecinos de tu propio bloque de viviendas, por ejemplo.

Y sin darte cuenta, en el bloque hay cuatro o cinco personas mayores con las que te cruzas a diario que resulta que viven solas. No salen más que una vez a la semana a comprar cuatro cosas que necesitan o no salen porque no hay ascensor y porque necesitan un brazo de apoyo que no tienen. Hay muchos casos y de pronto, un día ves en las noticias que han fallecido en soledad en sus casas.

Pero ocurre que los servicios sociales, a pesar de estar perfectamente capacitados, en muchas ocasiones no tienen recursos. El voluntariado de UDP en domicilio es fundamental que esté coordinado con servicios sociales. Si tuviéramos una buena coordinación los voluntarios de UDP les proporcionan una valiosa información a los trabajadores sociales de las deficiencias o de la situación en la que se encuentran las personas usuarias de los servicios sociales.

Es decir, el voluntariado complementa. Les da información diaria del tipo  “Mira yo creo que últimamente está perdiendo más memoria, le cuesta más moverse…”Es un seguimiento que no puede hacer el trabajador social por falta de recursos, no ve a la persona usuaria todos los días pero el voluntario si podría realizar dicho seguimiento y de esa manera, prevenir o adelantar situaciones complejas que pueden producirse.

El voluntariado es un complemento más de la ayuda a domicilio, de todo el grueso de la atención de los servicios sociales, si realmente trabajáramos interdisciplinariamente. El voluntariado social de UDP debe considerarse como un recurso social más de la comunidad, pero no está siendo así. Hacemos hasta donde nos dejan pero podríamos hacer mucho más.

¿Cuáles son las novedades del voluntariado de UDP para los próximos años?

Queremos tratar otras vías de voluntariado que no sean solo de acompañamiento. Las personas mayores que están jubilando ahora, tienen mucho más acceso a las nuevas tecnologías, tienen más relaciones sociales y ello puede abrirnos vías para otro tipo de voluntariado de gestión, por ejemplo, en el que los voluntarios participen en la organización de actividades de sensibilización y promoción, o en la organización de las propias actividades de las asociaciones.

También estamos apostando por un voluntariado Online con algunos de los proyectos que desarrolla UDP junto a otras entidades para que, a través de las nuevas tecnologías, se realice una especie de servicio de compañía y acompañamiento a distancia.

¿Qué le dirías a una persona que quiere hacer voluntariado?

Le ofrecería el voluntariado como una actividad más en su nueva etapa. El voluntariado fomenta el movimiento solidario. Es la forma de transmitir a las generaciones más jóvenes la importancia que tiene en el voluntariado para nuestra sociedad.

 

Raquel Herranz junto al grupo de personas voluntarias en Madrid.