Si fuéramos ratones deberíamos estar de enhorabuena, ya que los científicos han demostrado en diferentes ocasiones que ciertos tratamientos hacer rejuvenecer a los animales en los ensayos de laboratorio. El último caso es el de un científico australiano David Sinclair, que ha desarrollado una ‘píldora de la juventud’.

Según el estudio del grupo de investigadores de la Universidad de Harvard en Sidney publicado en la revista ‘Science’, los experimentos en ratones demostraron que después de una semana de beber agua con el compuesto NMN disuelto, las células de ratones envejecidos eran indistinguibles en comparación con las de los de ratones jóvenes. Además, sus músculos parecían y se comportaron como los de un ratón joven, aseguran los científicos, sin sufrir efectos secundarios negativos. En términos humanos, era el equivalente sería que las células y los músculos de personas con 60 años se transformaban en los de un joven de 20 años.

David Sinclair es un viejo conocido de la investigación antienvejecimiento pese a su juventud, tiene 47 años. Sus éxitos y fracasos en terapias anti anvejecimiento son conocidas y reconocidas. Creó la compañía farmacéutica Sirtris para desarrollar moléculas análogas al resveratrol con actividad aún más potente que éste para activar a las sirtuinas, las moléculas que se pensaba eran la llave que conducía a prolongar de manera espectacular la longevidad y a proteger al organismo de toda una serie de enfermedades como el cáncer. Tras desarrollar estos compuestos y asegurar que poseían un enorme potencial antienvejecimiento y augurar una prometedora actividad antitumoral, amén de múltiples otras actividades clínicas beneficiosas, Sirtris fue comprada (junto con sus compuestos) por GSK, una de las multinacionales farmacéuticas más importantes del mundo, por un precio astronómico. Pero los ensayos clínicos fallaron, y la farmacéutica anunció que abandonaba la investigación.

Hace unos días publicábamos en esta web que Investigadores holandeses han encontrado una fórmula para revertir el envejecimiento. En esta ocasión, los investigadores suministraron a ratones envejecidos deliberadamente una molécula desarrollada en sus laboratorios y descubrieron que los ratones se volvieron más fuertes, recuperaron su pelaje y mejoró su función orgánica.

La molécula desarrollada por estos investigadores es un péptido que interrumpe la conexión entre dos proteínas. Los péptidos son un tipo de moléculas formadas por la unión de varios aminoácidos mediante enlaces peptídicos. Los resultados de esta investigación se publicaron en la revista Cell.

Pero los ensayos con humanos son harina de otro costal, y todavía faltan muchos años para que se produzcan éxitos parejos a los producidos en los ratones.

El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo Carlos López Otín, es una figura mundial en la investigación del cáncer, las enfermedades hereditarias y el envejecimiento. Frente a los que proclaman que falta poco para encontrar la fórmula de la inmortalidad López-Otín afirman que “no es verdad. Está muy bien que haya provocadores y pensadores, pero el cuerpo humano es el resultado de 3.500 millones de años de evolución. Cada especie tiene sus límites biológicos y el nuestro está en torno a los 120 años. Para cambiar toda esa experiencia biológica necesitaríamos intervenciones tan radicales que probablemente nos conducirían, si son factibles, a algo que ya no sería reconocible como homo sapiens”. Según López Otín, “hay científicos que minimizan la complejidad del cuerpo humano, como si no fuera suficiente vivir bien 80 o 90 años. En lo que debemos progresar es en vivir mejor. Resolvamos los tumores cerebrales, el párkinson, el alzhéimer… antes de querer ser inmortales. La muerte tiene futuro todavía”.

Entre tanto, el profesor Sinclair está tan convencido de la seguridad de su píldora que no sólo lo ha tomado él mismo, sino también su padre de 77 años. Antes de comenzar a tomar una pastilla de 500 mg de NMN cada mañana, el profesor de 47 años de edad se hizo análisis de sangre que mostraban que su cuerpo tenía una edad biológica de 58 años. Después de consumir NMN diariamente durante tres meses, volvieron a analizar su sangre y su edad biológica fue de 32 años. Su padre también se ha visto beneficiado: ha estado haciendo montañismo en Australia.

Sin embargo no todo son buenas noticias y el proceso de fabricación de esta medicación es complicado y caro. Actualmente, le cuesta al profesor Sinclair más de 1.000 dólares al mes comprarlo solo para sí mismo.