La anunciada ola de frío polar ha irrumpido este miércoles en la Península Ibérica y las Islas Baleares con un total de 27 provincias en alerta por bajas temperaturas. Además, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido otros 12 avisos por nieve, aludes, viento, lluvias y olas. Se trata de la primera ola de frío en los últimos tres años y durará al menos hasta el domingo, aunque es muy probable que continúe hasta el martes día 10. Trae nieve al nivel del mar y temperaturas unos cinco grados por debajo de lo normal, con registros mínimos de -10º en áreas de montaña y de -5ºC en amplias zonas de la mitad norte y este peninsulares. Las máximas también son muy bajas: inferiores a 5º en gran parte de la península e incluso de 0º en zonas altas, sobre todo en los Pirineos, donde probablemente no superen los -5º.

Ana Casal, portavoz de la Aemet, confirma que se han cumplido los pronósticos y explica que “se trata de una masa de aire muy fría y seca que proviene del noreste contiental” y que ha entrado por el norte de la península, acompañada de viento muy frío y seco, por lo que la sensación térmica es de temperaturas aún más bajas. Esta situación se debe al hecho de que el anticiclón atlántico se extiende por el norte de Europa a la par que un amplio centro de bajas presiones se ha situado sobre el Mediterráneo. La posición relativa de ambas estructuras canaliza la masa de aire desde el este del continente europeo hacia España.

¿Qué es una ola de frío?

La Aemet define ola de frío como un episodio de al menos tres días seguidos en el que como mínimo el 10% de las estaciones de una zona registran temperaturas mínimas por debajo del percentil del 5% de su serie de mínimas diarias de los meses de enero y febrero.

Este miércoles se está produciendo un fenómeno de estas características, justo tres años después del último, registrado el 5 de febrero de 2012, según revela un estudio elaborado por el Banco Nacional de Datos Climatológicos de la Agencia, que abarca desde 1975 y que deja fuera a Canarias por sus suaves temperaturas.

La que arranca este miércoles es, según dicho informe, la ola número 55 de los últimos 40 años. El estudio revela que la peor temporada fue la de 1980-81, cuando se sufrieron hasta cuatro olas de frío que duraron 31 días en total, seguida de la de 1975-76, también con cuatro pero solo de 22 días. Tres olas hubo en 1990-91, 1998-99, 2004-05, 2009-10 y 2011-12.

Las olas más largas duraron 14 días y se produjeron entre el 30 de noviembre y el 13 de diciembre de 1980, y entre el 4 y el 17 de enero de 1985. La más intensa, entre el 4 y el 17 de enero de 1985, con una anomalía térmica de 5,5º por debajo de lo habitual. La más extensa fue también en esa temporada, con 45 provincias afectadas, y la que marcó la temperatura más baja, del 16 al 18 de noviembre de 2007, con -8,8º menos de lo habitual.

Aunque la ola de frío es “generalizada”, este miércoles la zona menos afectada es el suroeste peninsular. No obstante, las temperaturas “van a seguir bajando de forma paulatina” y las más bajas se alcanzarán el sábado o domingo. La mínima ha sido de -15,6 a las 7.30 en la estación meteorológica de Naut Aran Cap de Baqueira (Lleida), seguida de los -10,2 que han marcado los termómetros en el puerto de Navacerrada a las 6,20, de los -10,1 en Pinilla (Segovia) a las 6,10 y La Molina (Girona), -9,5 a las doce de la noche.

En concreto, la Aemet,  que ha emitido un aviso especial de fenómenos adversos, ha activado laalerta amarilla por frío en Granada, Jaén, Teruel, Cantabria, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Zamora, Barcelona, Girona, Tarragona, Madrid, Navarra, La Rioja, Bizkaia, Gipuzkoa y Murcia, que se eleva a naranja en las provincias de Huesca y Lleida con mínimas de hasta -10ºC.

Están en alerta amarilla o riesgo(la primera de las tres existentes) pornevadas en Cádiz, Córdoba, Málaga, Huesca, Segovia, Soria, Girona, Lleida, Navarra, Alicante, Castellón, Valencia, Lugo, Mallorca y La Rioja. Mientras, en Granada, Jaén, Cantabria, Burgos, León, Palencia, Barcelona, Tarragona, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Asturias, la alerta por nieve se ha elevado a naranja o riesgo importante (la segunda de las tres alertas). Se espera una acumulación de hasta 22 centímetros en las montañas. Además, también están en alerta amarilla por aludes Huesca, Navarra y Lleida.

En cuanto a los fenómenos costeros, Cádiz, Granada, Melilla, Castellón y Tarragona se encuentran en alerta amarilla, mientras que en Almería, Girona y Baleares es naranja por el mismo fenómeno. También se ha decretado alerta amarilla generalizada por viento en Almería, Granada, Jaén, Huesca, Zaragoza, Girona, Tarragona, Ceuta, Castellón, Baleares y Murcia. En Melilla, este aviso es naranja. Por lluvias, está en alerta amarilla Mallorca.

La Aemet prevé para el área cantábrica y Baleares cielos cubiertos, con precipitaciones que pueden ser localmente fuertes o persistentes e ir ocasionalmente acompañadas de tormenta. También se esperan algunas precipitaciones, de carácter más disperso, en otras zonas del norte y centro de la Península y de Andalucía oriental, con tendencia a remitir por la tarde-noche.

El resto del país registrará también intervalos nubosos, sin descartar algún chubasco débil y aislado, poco nuboso al final del día. En Canarias, cielos nubosos en el norte de las islas, donde no se descarta alguna lluvia débil en las de mayor relieve, mientras que también se registrarán intervalos nubosos en el sur.

La cota de nieve baja entre hoy y mañana de 400 metros a 0 en el cantábrico oriental y en el área pirenaica; de 500/800 metros a 200/400 metros en el resto de la mitad norte y centro de la Península y de 800/1.000 metros irá bajando a 500 en el sur y en Baleares. Los termómetros descienden, salvo en Cataluña y en Canarias, donde permanecen con pocos cambios. Asimismo, hay heladas generalizadas en buena parte del interior peninsular, más intensas en zonas altas y localmente fuertes en Pirineos.

El viento sopla de componente norte en la mayor parte del país, con intervalos de fuerte en el litoral de Galicia, e incluso rachas muy fuertes en el noreste peninsular y en todo el área mediterránea, lo que aumenta la sensación térmica de frío.