Con la llegada del verano, el calor y las vacaciones, las personas con Alzheimer y sus familiares experimentan de nuevo un cambio que puede complicar mucho su convivencia en estos meses. Por ello, el equipo multidisciplinar de la Federación de Alzheimer de la Comunitat Valenciana, Fevafa, ha elaborado una guía sobre cómo abordar el cambio de rutinas o un viaje con las personas que padecen Alzheimer para ayudar a que sea un éxito.

Lo primero que hay que hacer es informar y orientar al afectado en todo momento de lo que se va a hacer y dónde se van a desplazar para que se sienta seguro. Esto se recomienda a personas cuyo estado de la enfermedad sea leve o moderado.

¿Qué se puede hacer? Cualquier actividad que le resulte agradable, pasear, salir a comer, ir a la playa. Hay que tener en cuenta las cosas que le gustaba hacer en el pasado y seguro que repitiéndolas se sienten a gusto, señalan los miembros del el equipo. Además, es importante que el familiar entienda que puede disfrutar de unas vacaciones pero que lo más seguro es que no las recuerde, por lo tanto, disfrutar de cada momento informándole de todo lo que se está haciendo para que se sienta orientado. Pero deben entender que se ha vivido y probablemente olvidado, y que aunque no lo recuerde no significa que no haya sido placentero y satisfactorio para la persona con Alzheimer.

Otra de las recomendaciones de Fevafa es el Bono Respiro para los familiares que ofrece la Generalitat. Esta modalidad ofrece ayudas anuales de carácter temporal cuyo principal objetivo es proporcionar temporadas de descanso al cuidador. Se solicitan anualmente y hay tres modalidades: Bono Respiro Mensual, Bono Respiro Días y Bono Respiro Fin de semana dependiendo de las necesidades de cada persona.

Durante el período elegido, los familiares de las personas con Alzheimer pueden dejar a sus familiares al cuidado de profesionales en residencias destinadas al efecto. Así, el familiar que ha pasado todo el año cuidando del paciente pueda pasar unos días de asueto y descansar con la tranquilidad de que está siendo atendido por cuidadores profesionales en un entorno seguro.

Esta modalidad es ideal para personas que llevan a su familiar a centros de día donde comparten el cuidado unas horas  con profesionales. Al llegar las vacaciones el cuidador también debe descansar, porque si en su periodo vacacional se sobre carga con el enfermo las 24 horas (es decir, más que durante el año) eso puede producir una situación de agotamiento muy contraproducente para el estado de ánimo del cuidador. El cuidador debe cuidarse, recalcan.

Además, Fevafa añade que a los afectados por Alzheimer hay que cuidarlos con mucha precaución para evitar los golpes de calor ya que, en muchas ocasiones, no pueden expresar que sienten sed, o que se encuentran mal debido al calor. Por ello, hay que ofrecer agua y líquidos a menudo para evitar deshidratación, así como suministrar cremas solares que les protejan de las radiaciones solares. En cuanto a la medicación, se recomienda leer bien los prospectos porque ciertos componentes producen reacciones cutáneas en la exposición al sol. Si es el caso, tapar al enfermo con gorros y ropa ligera y fresca para evitar estas alergias.