Chequeos médicos Como hemos mencionado anteriormente, existen determinadas enfermedades que tenemos más riesgo de experimentar a medida que envejecemos. Entre éstas se encuentran las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la angina de pecho, problemas en la vista como el glaucoma, y la diabetes. Obviamente la menopausia puede causar una serie de síntomas en las mujeres, y en los hombres mayores de 50, se incrementa el riesgo de problemas en la próstata como la hiperplasia benigna prostática (HBP). La clave para para detectar estas enfermedades a tiempo, y controlarlas cuando sea necesario, es asegurarse de que atendemos a chequeos médicos regulares; y con la edad tendremos que cambiar nuestra actitud hacia estos chequeos. Durante los primeros años de la edad adulta, la mayoría de personas solo visitarán a su médico cuando el problema es evidente. Pero, a medida, que nos hacemos mayores, los chequeos regulares pueden ser muy útiles a la hora de identificar ciertos problemas de salud antes de que se desarrollen. La Seguridad Social Española hace campañas de prevención en determinadas épocas del año, pero es también aconsejable preguntar a nuestro médico de cabecera con qué frecuencia debes acudir a esos chequeos. La frecuencia puede venir determinada por tu historial médico.

Cambios en el estilo de vida

¿Debemos implementar nuevos hábitos saludables a medida que nos hacemos mayores? En realidad, practicar ejercicio físico de manera regular y llevar una dieta equilibrada son hábitos importantes a cualquier edad. Pero debido a que los efectos de un estilo de vida poco saludable pueden no hacerse evidentes hasta que nos hacemos más mayores, muchas personas no incorporan hábitos saludables hasta que alcanzan cierta edad. Hacer un esfuerzo por transformar nuestro estilo de vida para que sea saludable, tanto si estamos acercándonos a la mediana edad como si no, es fundamental y obviamente puede suponer un impacto positivo tremendo. Pensar que podemos llevar un estilo de vida poco saludable durante los veintes e introducir cambios drásticos cuando no acerquemos a los cuarenta no es una filosofía saludable a largo plazo. Es importante tener hábitos saludables desde una temprana edad. Cuanto más tardes en ser consciente de tu salud, más difícil será transformar tu estilo de vida con los años. Las decisiones que tomes durante los veintes, por ejemplo, la cantidad de alcohol que consumas y si fumas o no, puede influenciar de manera negativa tu salud con el paso de los años. El tabaco y el consumo excesivo de alcohol puede causar daños de larga duración e incluso permanentes. Por lo tanto, no deberíamos implementar cambios saludables solo al envejecer; deberíamos implementarlos lo antes posible. Esto significa dejar el tabaco si fumas, y mantener un consumo alcohol moderado (30 gramos de alcohol diarios para hombres y 20 gramos para las mujeres).

¿Deberíamos comer más fibra?

En una respuesta, sí. Una vez más, es fundamental llevar una dieta equilibrada a cualquier edad. Pero es importante ser consciente de que a medida que envejecemos, nuestro metabolismo se hace más lento; lo que significa que no necesitaremos tantas calorías en nuestra dieta como cuando éramos más jóvenes. Los cambios que se producen en nuestro sistema digestivo con los años significan también que nuestro cuerpo ya no será tan eficaz absorbiendo los nutrientes de los alimentos que comemos. Por esta razón es tan importante la fibra en las personas más mayores. Una dieta que contiene un buen nivel de fibra ayudará a ralentizar el paso de la comida a través del sistema digestivo. Esto ayuda a aprovechar más la calorías que tomamos, promoviendo un gasto de energía sostenible y a un ritmo gradual. Pero además ayuda a que el cuerpo tenga más tiempo para absorber los nutrientes que necesita de la comida. Además, la fibra tiene la ventaja añadida de reducir los niveles de colesterol, y ayudar a mantener un peso óptimo; por lo que tomar fibra es importante a cualquier edad, pero especialmente a medida que nos hacemos más mayores.

¿Tengo que hacer más ejercicio?

A medida que nos hacemos mayores, nuestras articulaciones se hacen más débiles, además comenzamos a perder densidad en los huesos, lo que aumenta el riesgo de que se produzca una rotura. ¿Significa esto que tenemos que incrementar la intensidad a la que hacemos ejercicio para compensar? Si estás realizando suficiente actividad física, no. Asumiendo que no tienes problemas de movilidad o alguna enfermedad que dictamine lo contrario, deberías simplemente mantener tu nivel de actividad física actual. Una vez más, los beneficios del ejercicio pueden hacerse más visibles en una edad más avanzada, lo que puede hacer más urgente la necesidad de practicar ejercicio.Sin embargo, para ayudar a tener una buena salud a largo plazo, el ejercicio regular es un hábito que debemos incorporar lo antes posible, y mantenerlo durante los años. El consejo médico general con respecto al ejercicio para mayores de 65 años es idéntico al del grupo entre los 19-64 años: 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos semanales de una actividad aeróbica más vigorosa; además de ejercicios de fortalecimiento dos o más días a la semana. Más información en el blog de treated.com]]>