El Índice Global de Envejecimiento que presenta hoy Help Age Internacional deja a España peor que en otras ediciones, si bien continúa ocupando un lugar destacado, ya que baja 4 puestos en la clasificación, del 21 al 25. Este descenso está relacionado con la bajada de posiciones en el área de “competencias”, que mide la situación de cada país en materias de educación y empleo. La revisión de datos, especialmente en el campo de la educación, también ha contribuido a este descenso.

Las diferencias más destacables en nuestra región son las que se dan entre los gobiernos del norte y del sur. Los países del sur de Europa como Grecia, España y Portugal, introdujeron pensiones sociales más recientemente y se han visto duramente afectados por las medidas de austeridad. La crisis ha condicionado las pensiones, los servicios de salud y la atención domiciliaria y ha dado lugar a un aumento significativo en las tasas de desempleo de personas entre 50 y 65 años de edad.

El mejor resultado para España continúa registrándose en el campo de la “salud”, en el que ocupa la posición 3, si bien los informes que miden este indicador no se han modificado para este año. En términos globales la situación de las personas mayores en España es aceptable. Tenemos la esperanza de vida más alta después de Japón debido, entre otras cosas, a la solidez de nuestro sistema nacional de salud y el régimen de vida mediterráneo.

España también ocupa un lugar relativamente alto en el dominio “entornos favorables”, situándose en el puesto 22. Está por encima de la media regional en tres de los cuatro indicadores: conexión social (86%), seguridad (68%) y satisfacción con el transporte público (71%).

En el año 2015 se aprecia una ligera subida en el campo de “seguridad de los ingresos”, donde se pasa de la posición 41 a la 37, si bien esta mejora se explica más por el cambio que se ha producido en la manera de evaluar la riqueza de los países: se pasa del PIB al INB (INB per cápita (Ingreso Nacional Bruto) representa los ingresos de los residentes de un país, incluyendo flujos internacionales como remesas y ayudas y excluye ingresos generados en el país que se repatrian al extranjero. Se ha utilizado el INB este año en lugar del PIB a considerase una manera más exacta de medir el bienestar económico de un país y su población.).

Su peor resultado está en el dominio de “competencias” que continúa su evolución descendente ya registrada en 2014 respecto a 2013. La posición que ocupa España en este indicador retrocede en este último año 22 posiciones pasando del puesto 56 al 78. Esta disminución tan significativa se debe al bajo nivel alcanzado por nuestros mayores en los datos de educación y a la intensa caída en la tasa de empleo de personas entre 55-64 años. Este indicador mide el empoderamiento económico de las personas mayores.

SEGURIDAD DE INGRESOS: La clasificación de España en esta área ha aumentado sensiblemente desde 2014 debido a cambios en el método para medir la riqueza, como se ha mencionado anteriormente, sustituyendo el PIB por el INB.

En España está garantizada la pensión de manera universal pero la cuantía de las pensiones no contributivas es baja y desde el inicio de la crisis las pensiones se han congelado por lo que las personas mayores han sufrido un retroceso en su poder adquisitivo.

ESTADO DE LA SALUD: España es uno de los países mejor valorados poniendo en valor la solidez de nuestro sistema público de salud, que con un acceso y cobertura universal ha contribuido a que hoy sigamos teniendo una amplia esperanza de vida. Sin embargo, los datos analizados no recogen los posibles efectos de la crisis ya que son datos del año 2010 y 2012.

COMPETENCIAS: La clasificación de España en esta área cae de forma significativa perdiendo 22 posiciones desde 2014, del puesto 56 al 78, continuando con la tendencia a la baja ya registrada en 2013. Los niveles de educación alcanzados descienden del 43,4% al 29,2%, ya que se recoge un sector de población de personas mayores que no llegó a la educación superior.

Sin embargo, el número de personas que superan los 60 años tiene un nivel educativo más alto cada día y se fomenta la continuidad en su formación con proyectos como las universidades de mayores. El bajo resultado en este valor también se debe a las masivas jubilaciones anticipadas y prejubilaciones que se han producido con motivo de la crisis. Esto ha elevado el nivel de desempleo en España por encima de la media regional.

ENTORNOS FAVORABLES: Este año no se han actualizado los datos de este parámetro por lo que los datos utilizados son de 2013. En el 2014, respecto al 2013, España descendió en conectividad social, es decir, hay más soledad y menos lazos de solidaridad con los mayores. También bajó en seguridad ciudadana y en el acceso al transporte público, que es un elemento fundamental para asegurar la movilidad de las personas mayores en las ciudades. Es probablemente uno de los datos que más indican el deterioro del entorno social de las personas mayores.