Las enfermedades reumáticas son más de doscientos procesos que pueden afectar a niños, jóvenes, adultos y ancianos.

Afectan a las articulaciones, huesos, músculos, ligamentos, tendones y al tejido conectivo. Son enfermedades de naturaleza inflamatoria, metabólica, autoinmune, degenerativa, infecciosa e, incluso, psicológica en algún caso. Producen dolor, y limitación de la capacidad de realizar tareas elementales y además, pueden resultar graves, incapacitantes y ocasionalmente, producir la muerte.

En España las enfermedades reumáticas afectan a 1 de cada 4 personas mayores de 20 años, según la Fundación Española de Reumatología. El 1% de este grupo de enfermedades reumáticas lo constituye la artritis reumatoide (Europa y América)

Precisamente, de la artritis reumatoide va a hablar el doctor Víctor López.

 

Sobre el autor

Victor López García.

Médico Gerontólogo y Vicepresidente de UDP Madrid.Autor del libro “Longevidad extrema: un desafío existencial”, una guía humanista e integrativa muy completa para que las personas mayores (que alcanzan unas edades muy avanzadas) puedan seguir disfrutando de la vida en todo loles ofrece: amistad, familia, cultura, paseos, arte, viajes…


 

¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune, es decir, producida por una alteración de los sistemas de defensa del cuerpo, de tal manera que dichas defensas se vuelven contra el propio organismo (autoagresión inmunológica).

Se manifiesta principalmente por inflamación de las articulaciones, con una elevada tendencia a afectar simétricamente a las pequeñas articulaciones de las manos y pies, de una forma crónica y deformante.

En la enfermedad artrósica la enfermedad puede presentarse de forma asimétrica y en la artritis reumatoide, como digo, simétrica.

Causas que la producen

Se desconoce el origen de esta enfermedad, aunque sí se conoce la secuencia que conduce al deterioro de la articulación.

Mientras que en la artrosis afecta sobre todo al cartílago articular, la artritis reumatoide afecta la membrana sinovial de la articulación.

Se cree que la artritis reumatoide tiene un origen multifactorial, es decir, que influyen en su aparición factores genéticos, ambientales e inmunológicos.

Sus principales síntomas y manifestaciones

La artritis reumatoide produce dolor en las articulaciones, que persisten incluso durante el reposo; además, produce hinchazón, sensación de rigidez (dificultad para los movimientos), limitación de la movilidad y deformación articular.

La rigidez articular después de la inactividad es muy frecuente. Se nota especialmente al levantarse por la mañana y desaparece al cabo de cierto tiempo (a veces varias horas), cuando el enfermo empieza a utilizar las manos en sus tareas habituales.

Articulaciones afectadas con mayor frecuencia

En la forma más típica se ven afectadas las muñecas, las manos y los pies.

En otros casos pueden afectarse los hombros, los codos, las rodillas o cualquier otra articulación.

También la enfermedad puede afectar a otros órganos y sistemas no articulares como piel, aparato respiratorio, corazón, sistema nervioso, ojos, vasos…

Puede producir fiebre, cansancio, malestar general, pérdida de peso, depresión, etc.

Diagnóstico

Los médicos especialistas (reumatólogos, médicos de atención primaria…) diagnostican esta enfermedad mediante exámenes físicos y exploratorios, junto a radiografías y análisis de laboratorio (velocidad de sedimentación globular, proteína C reactiva…determinación de autoanticuerpos, factor reumatoide…)

Otras características de la enfermedad

  • La artritis reumatoide no es hereditaria en sí, pero puede existir una cierta predisposición familiar a padecerla.
  • No es una enfermedad infecciosa, ni contagiosa
  • No influye el clima, ni las condiciones meteorológicas en su aparición, aunque las regiones húmedas y frías pueden incrementar las molestias de esta enfermedad
  • La nutrición tiene una importancia relativa, aunque las carencias nutricionales pueden aumentar los síntomas. En algunos casos, va bien una suplementación nutricional, por ejemplo: a base de ácidos grasos esenciales omega-3 (pero esta decisión la ha de tomar el médico)
  • Una de cada diez personas padece esta enfermedad. Según refiere la Sociedad Española de Reumatología se estima que en España hay más de 200000 personas con artritis reumatoide, y cada año se registran 20000 nuevos casos
  • Afecta más a las mujeres que a los hombres, de tal manera que por cada hombre hay tres mujeres que las padecen. Las mujeres tienen dos o tres veces más probabilidad de desarrollar esta enfermedad que los hombres
  • No depende del envejecimiento su aparición, aunque la incidencia es más alta entre los 50 y 75 años de edad
  • En los enfermos de artritis reumatoide es más conveniente el reposo que el ejercicio físico-sobre todo en las fases o brotes agudos
  • En general, el reposo absoluto en cama no suele ser necesario ni eficaz. Más bien, conviene el reposo relativo, por horas, etc., aunque todo esto lo debe indicar el médico.
  • Se debe realizar ejercicio con moderación- según el caso- que sea suficiente para mantener la musculatura del cuerpo o de alguna de sus partes, en buen estado
  • La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, pudiendo durar meses, años o toda la vida. Suele presentarse por brotes de duración de intensidad variable, separados por periodos de calma, en los que el dolor es más llevadero o en los que el paciente puede encontrarse francamente bien
  • Considerando los estudios estadísticos se puede decir que en la evolución de esta enfermedad el 10% de los pacientes acabará en una incapacidad total; otro 10% encontrará una remisión total, un 25% quedará con limitaciones importantes y el resto con limitaciones moderadas, pudiendo realizar tareas cotidianas. Pero estas estadísticas están mejorando con el paso del tiempo, por una mayor eficacia de los tratamientos y de los medicamentos aplicados

¿Existe tratamiento para la artritis reumatoide?

La enfermedad no tiene un tratamiento causal, pero puede mejorarse, aliviarse con los tratamientos y fármacos disponibles

Entre los tratamientos empleados están la fisioterapia, terapia física, la gimnasia, rehabilitación, terapia ocupacional, balneoterapia…

Los medicamentos se prescriben de forma escalonada según nivel del dolor e inflamación (paracetamol, ácido acetil salicílico(aspirina), antiinflamatorios no esteroideos, tramadol, corticoides, parches de morfina, etc.).

En los casos resistentes a la farmacoterapia habitual se suele recurrir a fármacos específicos como las sales de oro, antipalúdicos de síntesis, penicilamina, ciclosporinas y metrotexato, pero hay que vigilar rigurosamente las indicaciones precisas, sus efectos secundarios y colaterales. Por ello, este asunto es incumbencia exclusiva de los especialistas correspondientes.

Como un cierto porcentaje de los pacientes afectados suelen ser enfermos dependientes se requiere una cobertura sociosanitaria adecuada, y a veces, también, un apoyo psicológico.

 

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