No obstante, sí podemos sacar algunas conclusiones de los datos de que disponemos, es decir, de la población entre 65 y 74 años analizada en la reciente “Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los hogares 2016“. La brecha digital en las personas mayores (65-74 años) se ha reducido de forma importante en los últimos años, aun así, el colectivo de mayores de 65 años es el que menos utiliza las nuevas tecnologías. Así, los ciudadanos entre 65 a 74 años que han utilizado internet en los últimos tres meses son el 34,7%. Un dato muy inferior al 64,8% de las personas que tienen entre 55 y 64 años, y muy lejos del más del 93% de media del grupo de ciudadanos entre los 16 y los 44 años. Este grupo de población (entre 65 y 74 años), también es el que menos compra por internet, tan sólo el 7,4%, frente al 44,4% de los que tienen entre 16 y 24 años;  el 49,8% de los que tienen entre 25 a 34 años;  el 46,4% de los que tienen entre 35 a 44 años; el 34% de los que tienen entre 45 a 54 años, o el 19,7% de los que tienen entre 55 y 64 años. Los mayores de 65 son también los que más desconfían de internet. Un 40% de los encuestados declaró que confiaban poco o nada e internet, frente al 25,7% de los más jóvenes (entre 16 a 24 años).

No obstante, el aprendizaje de muchas herramientas que se encuentran en la web sería de gran utilidad para la realización de múltiples gestiones, tanto administrativas como de ocio, así como supondría la posibilidad de abrir nuevas ventanas al mundo, cultivar nuevas amistades y establecer nuevos canales de comunicación con amigos y familiares que ayudarían a romper con el aislamiento y la soledad no deseada.

Los beneficios del buen uso de la red y del conocimiento de sus múltiples aplicaciones deben extenderse a toda la población, sin exclusiones por razones de edad. También en edades avanzadas es recomendable el conocimiento y uso de las nuevas tecnologías. Pero el aprendizaje de las mismas debe contemplar las características especiales de estos grupos de población. Los cursos presenciales y on line, así como las jornadas de sensibilización ayudan a evitar la exclusión tecnológica de un gran número de ciudadanos. Desde las organizaciones de mayores se debe presionar a las administraciones y empresas para dediquen más recursos a esta tarea de formación especializada. También son necesarios programas de formación de formadores, donde voluntarios jubilados con conocimientos básicos puedan introducir a otros mayores en el mundo de las nuevas tecnologías. En esta línea trabajan desde la Fundación Vodafone en sus programas de alfabetización digital, o la Fundación La Caixa, y su programa Gente 3.0. “Queda muchísimo por hacer en este sentido, pero no podemos permitir la exclusión digital de millones de personas por falta de formación, por desidia, o por considerar que a determinadas edades ya no hay nada que hacer” concluye el presidente de UDP Luis Martín Pindado.]]>